La ciudad

Denuncian que la travesía donde murió una kayakista fue un "infierno"

Además de la mujer fallecida, 70 botes se dieron vuelta y cinco se quebraron. "No se tomaron medidas de seguridad", advirtieron.

Domingo 31 de Marzo de 2019

El sábado 16 de marzo, lo que debió ser un paseo por el Carcarañá fue en realidad "un infierno", que incluso le costó la vida a Marisa Cassin, una rosarina de 52 años. "Hoy yo soy Marisa, porque podría haber ocupado su lugar. Ella ya no está, por la irresponsabilidad y la negligencia, porque lo que pasó no fue para nada un accidente y hay que exigir justicia", planteó ayer María Bianchi en nombre de más de una veintena de kayakistas que la semana próxima remarán a modo de protesta. Más de cien participantes se habían sumado al "Raíd Desafío del Carca", entre Carcarañá y Puerto Gaboto, haciendo noche en Andino. Sin embargo, a la altura de Lucio V. López unos 70 botes se dieron vuelta y cinco directamente se quebraron, hubo gente lesionada y con fuertes traumatismos, además de gritos y desesperación y la muerte de la mujer. "Primó la ausencia absoluta de medidas de prevención y seguridad; la lancha de apoyo no tenía botiquín y a Marisa la rescataron ya ahogada una hora y media más tarde, porque los Bomberos de la zona no brindaron su apoyo durante el recorrido, tal como habían avisado".    

El Carcarañá no es un río fácil de navegar y los organizadores, el senador provincial Hugo Rasetto y Pueblo Andino (tal como se publicó en la convocatoria) lo sabían. El raid de hecho estaba previsto para 2018, pero se suspendió por falta de condiciones en el río.

   Sin embargo, para ese fin de semana, les dijeron a los inscriptos que "estaban todas las condiciones dadas", contó Bianchi, y así lo ratificó ayer el senador por el departamento Iriondo al ser consultado por La Capital. "Los responsables del agua dijeron que ese día se podía hacer sin problemas", dijo el senador, y admitió ser "uno de los promotores del evento" (ver página 4).

   Ante eso, los participantes no dudaron aquella mañana. "Nadie lo hizo, y todos pensamos que habría personal de apoyo en agua y en tierra", señalaron además de recordar que ya en 2018 habían pagado una inscripción de 500 pesos para cubrir costos.

   Es más, la misma participante contó: "Todos sabíamos que era un río que en condiciones y con cuidado se puede navegar; era una travesía, un paseo y no una competencia. Fuimos conscientes de que el punto crítico era el sector de la usina abandonada en Lucio V. López, pero nos indicaron que ahí nos íbamos a agrupar para pasar con cuidado".

Desesperación

En ese punto de la travesía, el río tiene saltos y los restos de la usina, con partes de hormigón, hacen que para transitar por allí el río deba tener determinada altura. Ese sector aparece de golpe, detrás de una curva.

   "Nadie nos avisó y yo sólo sentí los gritos de desesperación, alguien que decía «por el medio». Lo que vivimos fue un infierno: había gente que se golpeaba, kayaks que habían perdido el conductor, remos flotando, personas gritando; 70 botes que se dieron vuelta. Los hijos de los participantes veían pasar vacíos los botes de sus padres y hubo cinco embarcaciones partidas por los golpes, porque nadie nos avisó, nadie nos agrupó ni nos socorrió ante la emergencia", detalló con dolor.

   La falta de previsión no es el único punto que para los participantes hace a la negligencia de los organizadores. El otro es la nula respuesta en el rescate. La muestra fue que Marisa quedó dada vuelta y enganchada en las ramas de unos árboles y fue retirada del agua una hora y media después, ya ahogada.

   "A la lancha de apoyo nunca la vimos en ese momento y ni siquiera tenía botiquín de primeros auxilios, tampoco había nadie en tierra y sólo nos auxilió gente que estaba en la costa y que no pertenecía a la organización", indicaron las personas que protagonizarán la protesta el próximo sábado.

   Las respuestas a lo sucedido llegaron después. La propia Bianchi se comunicó horas más tarde con el jefe del Cuerpo de Bomberos de Salto Grande y le confirmó que diez días antes se había advertido que no iban a prestar apoyo en la travesía por falta de personal. Es más, "el propio jefe comunal dijo en la escuela de Lucio V. López, donde nos trasladaron, que se sabía que el río no estaba en condiciones en esos días y menos para esa cantidad de embarcaciones. ¿Los únicos que lo desconocían eran los de la organización? Nadie quería ir a matarse en ese lugar", indicó.

La víctima

Los relatos de angustia, gritos y desesperación de lo ocurrido se repitieron el viernes por la noche, cuando los participantes se reencontraron por primera vez tras el hecho y lo hicieron también con el hermano de Marisa, que participó de la reunión.

   "Fue difícil, pero fundamentalmente se trató de escucharnos entre todos, y apoyarnos mutuamente en el reclamo de justicia que vamos a llevar adelante, porque acá no hay accidente, acá hay negligencia y responsabilidades que se deben aclarar", advirtió Bianchi una y otra vez.

   Allí además del hermano de la mujer fallecida, estaban los compañeros de Rosario Central, donde remaba Marisa. Ellos recordaron su "pasión" por el kayakismo, una experiencia que había empezado a transitar hacía algunos años. "Ella decía que remar le había cambiado la vida", contó Griselda, una de sus amigas, porque a Marisa la vida no le fue fácil. "La quiero recordar con la cara de felicidad que ella tenía cuando estaba junto a su hijo Leandro y cuando remaba", remató Griselda acongojada.


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