La ciudad

Denuncian falta de controles de sanidad en las zonas portuarias

El arribo de buques a la zona portuaria del Gran Rosario genera intranquilidad y hasta atemoriza a los trabajadores del sector que pusieron el grito en el cielo por la falta de controles sanitarios a las tripulaciones provenientes de diferentes países.

Martes 24 de Marzo de 2020

El arribo de buques a la zona portuaria del Gran Rosario genera intranquilidad y hasta atemoriza a los trabajadores del sector que pusieron el grito en el cielo por la falta de controles sanitarios a las tripulaciones provenientes de diferentes países.

Mientras las plantas agroexportadoras están operando normalmente ya que las actividades vinculadas con la producción, distribución y comercialización agropecuaria se encuentran exceptuadas del decreto por el cual el gobierno nacional declaró el aislamiento social, preventivo y obligatorio, los gremios reclaman que se cumpla con los protocolos de vigilancia para prevenir la propagación de la pandemia del coronavirus.

"Lo que esta sucediendo es muy grave y notamos que nos dejaron solos", sintetizó ayer a La Capital el delegado de la regional San Lorenzo de la Unión de Recibidores de Granos y Anexos (Urgara), Sergio Mazzacco, para describir la sensación de preocupación y malestar que produce la situación en este y el resto de los entidades referenciadas con la actividad del río como Patrones Fluviales, Somu, Supa, Serenos de Buque y Seamara, entre otros.

El dirigente sindical denunció que "los trabajadores están prácticamente obligados a cumplir sus funciones y sino lo hacen son amenazados con despidos, por lo que van igual aunque sienten miedo ante esta situación de no saber con que pueden encontrarse".

La problemática que pone en riesgo la salud de los operarios portuarios tiene su origen en las medidas vigilancia para evaluar la sanidad de los embarcados al momento de partir, cuyo protocolo no se estaría respetando al igual que las medidas de profilaxis que se deben adoptar desde que el buque llega a destino a fin de minimizar riesgos.

En tal sentido, Mazzacco aseguró que "Sanidad de Frontera no hace (correctamente) el trabajo que debe hacer al otorgar la libre plática por la cual se autoriza sanitariamente a navegar, a buques que en realidad no cumplen con el protocolo que establece que debe esperar 14 días fondeado en el Río de la Plata para luego recién allí ser revisado y, en caso de estar en condiciones, permitirle subir río arriba, lo cual no se está haciendo".

En esa dirección ejemplificó que una embarcación que "salió el 18 de este mes desde la ciudad brasilera de Santos y arribó a puerto el domingo contaba con ese permiso mientras que hoy (por ayer) estaba cargando otro barco en el muelle de AGB en Timbúes".

También aseguró que hubo casos de "embarcaciones que llegaron de Chile donde prácticamente la mitad de la tripulación subió en Montevideo, lo que revela que no se está respetando el protocolo, razón por la cual todo lo que se está haciendo en la ciudad de San Lorenzo y la región para que los habitantes permanezcan en sus casas en cuarentena hasta el 31 de marzo no va a servir de nada sino se pone freno a esta locura que es darle paso a las multinacionales para que sigan cargando barcos y que las tripulaciones de afuera sigan llegando al país sin los controles sanitarios correspondientes".

Asimismo, resaltó que "si bien como gremio no podemos parar porque el comercio exterior debe seguir funcionando por las necesidades que tiene el país, sí pretendemos que se Sanidad de Frontera haga respetar los tiempos que estable el protocolo para permitir la navegación de los buques una vez cumplimentada la cuarentena fondeado, para recién después subir a realizar los controles sanitarios a la tripulación y resolver en consecuencia".

"Por cada buque —añadió— que ingresa a la zona de Puerto San Martín, San Lorenzo o Timbúes hay una veintena de trabajadores que suben y convive prácticamente con ellos" para realizar diferentes tareas.

Además, indicó que también se presenta una situación de riesgo para los trabajadores prácticos que se encargan de navegar el buque hasta el amarradero al sostener que "están en contacto 24 o 36 horas con la tripulación y cuando el barco llega al lugar donde tiene que atracar bajan y se van en un remis a su casa, sin que nadie controle, con lo cual no solo exponen a un peligro a su familia sino al resto de la comunidad".

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