Miércoles 03 de Mayo de 2023
El padre de una adolescente de 16 años denunció ante las autoridades del club Regatas de Rosario que su hija y una amiga de la misma edad vivieron una situación grave de acoso ejercida por dos empleados de esa institución. En un principio, esas dos personas fueron sancionadas por las autoridades de la entidad con suspensiones, pero en los últimos días los implicados regresaron a sus puestos de trabajo y horarios habituales y eso causó angustia y temor a las menores ante la posibilidad de cruzarse otra vez con los presuntos acosadores.
Por su parte, Pedro Di Morelli, miembro de comisión directiva del gremio Utedyc (institución que agrupa a empleados de instituciones deportivas) y trabajador de club Regatas, señaló que la denuncia "es un tema muy delicado, y más cuando están involucradas dos menores". Aclaró que la entidad sindical "no está defendiendo a los compañeros a capa y espada. Nos involucramos como gremio, porque no dejan de ser compañeros, y más yo que pertenezco a la institución y conozco a los empleados. Por el momento, no hay una acusación firme contra los trabajadores. Pero queremos que esto se aclare de una vez, porque es un tema muy complicado".
"Si hay denuncia penal, y la acusación viene firme, entonces se le daría otro tratamiento a la situación. No encubrimos a los compañeros, sólo buscamos la verdad en todo esto. ¿Quién tiene la verdad? Hay dichos y contradichos. Entiendo a la otra parte, especialmente porque hay menores. Pero así como digo eso, también me gustaría que esto se esclarezca. Si pasó lo que dicen, no soy quién para defenderlos", sostuvo el referente de Utedyc.
Pedro Bolig es el papá de una de las adolescentes que vivió esa desagradable situación, que sucedió mientras se celebraba la fiesta de carnaval en las instalaciones del club de la zona norte de Rosario. Y este miércoles describió cómo se dieron los hechos ocurrido hace dos meses.
“Esto ocurrió durante la finalización de un evento del 3 de marzo, cuando se realizó una celebración de carnaval. Mi hija asistió a ese encuentro con sus amigos. Se trató de un evento muy lindo en el club Regatas Rosario. La pasó muy bien. Pero una vez finalizado, mi hija y una amiga fueron abordadas por empleados del club”, contó Bolig.
En declaraciones al programa “El primero de la mañana” de LT8, el hombre señaló, en base al testimonio de las chicas, que esos hombres “estaban visiblemente ebrios" y que se acercaron a ellas de forma poco apropiada. "Uno de ellos, acercándoles el rostro, les preguntó cuántos años tenían. Mi hija le contestó que tenían 16 años y este tipo le dijo: 'Después de las 10 de la noche las chicas tienen que besarme la boca'”, sostuvo.
“En ese momento, el otro empleado empezó a apagar las luces. Entonces, el hombre que se había dirigido a mi hija quiso abordar a la otra chica, diciéndole lo mimo: que le tenían que dar besos en la boca. Las chicas pudieron salir de esa situación. De todos modos, esas personas se quedaron en el club con ese estado de borrachera e incluso vomitaron en la habitación donde estaban”.
Bolig agregó que al otro día presentó una nota ante las autoridades del club en la que planteó la situación, aunque hasta ahora no se realizó ninguna denuncia penal. “La respuesta del club fue convocarnos a una reunión que tuvimos con la mamá de la otra chica. Nos dijeron que era muy difícil hacerle frente al sindicato y que estaban muy limitados en lo que podían hacer. Durante un tiempo a esos hombres los tuvieron apartados del club. Yo creí que el tema se había terminado. Pero la semana pasada nos enteramos que estas personas volvieron a sus labores habituales como si nada hubiera pasado”, contó.
El denunciante expresó que esa situación le generó “muchísima indignación y preocupación por la seguridad de las chicas. Ahora, cómo hago para explicarle a mi hija que ante un hecho de acoso, el club pone en duda todo. Mi hija siente terror de que esta persona se le aparezca. Este tipo está ahí, dando vuelta por todos lados. Ellas están muy asustadas. Hay que ponerse en el lugar de una chica de 16 años”.
Di Morelli, por su parte, sostuvo que el incidente en cuestión, el supuesto cruce de palabras entre los empleados y las menores "duró menos de 40 segundo. Conozco a los compañeros, pero por eso no digo que sean inocentes. Ellos dicen que el cruce de palabras duró 30 ó 40 segundos. Pero escucho a la otra parte y también la entiendo, porque si pasó eso está mal. Pero hasta el día de hoy hubo más comentarios que acciones legales o denuncias concretas. Si hay un culpable lo tiene que determinar la justicia. Acusar a alguien de palabra es difícil para ambas partes".