La ciudad

Deciden prisión domiciliaria para un falso contador

Edgardo R. se encuentra imputado por haber estafado a más de 50 comerciantes cobrándoles impuestos que luego no abonaba.

Viernes 02 de Marzo de 2018

El juez penal de segunda instancia Alfredo Ivaldi Artacho dispuso ayer concederle la prisión domiciliaria, con pulsera electrónica y restricción de cercanía a sus víctimas, al falso contador, imputado de una megaestafa hecha contra clientes a quienes se les retenía dinero para el pago de impuestos provinciales, pero quedaban en sus manos. Edgardo R., sigue imputado de varios delitos y la morigeración de prisión a su favor por su estado de salud.

El locuaz y magnético estafador de 55 años fue imputado en noviembre pasado por haber desempeñado funciones como contador simulando poseer el título correspondiente y estafar a varios comerciantes por unos tres millones de pesos, que podrían llegar a los 5 millones, con multas e intereses actualizados.

En audiencia pública se había determinado prisión preventiva efectiva por 60 días en una maniobra delictiva que perjudicó a 54 comerciantes (sin contar otra veintena que está en proceso) y a la Administración Provincial de Impuestos (API) por una cifra sideral.

Los cargos contra el excéntrico y verborrágico gestor fueron los de usurpación de títulos y honores, falsificación material de documento privado, estafa y simulación dolosa de pago agravados por el ánimo de lucro y abuso en el desempeño de una profesión o actividad cuyo ejercicio dependa de una autorización, licencia o habilitación del poder público en concurso real, en grado consumado y en carácter de autor.

En primera instancia, la jueza Mónica Lamperti hizo lugar a la imputación presentada por la fiscal Valeria Haurigot, de la Unidad de Investigación y Juicio por lo que el falso contador permanecía detenido en la Unidad Nº 6 del Servicio Penitenciario Provincial.

Con ardides y un carácter muy particular, Edgardo R. captaba clientes, en su mayoría pequeños comerciantes. Les decía que les llevaba la contabilidad y les liquidaba los tributos. Con esta confianza en sus manos, decía que les cobraba a cuenta el impuesto a los ingresos brutos que debía abonar a la API, y simulaba mediante registros falsos el pago total del impuesto. Mientras tanto, los damnificados acumulaban enormes deudas tributarias.

La defensa apeló la medida y se enviaron dos forenses a su lugar de detención para evaluar su estado de salud en el servicio de enfermería de la Unidad Nº 6, de Francia al 5200.

Tras la audiencia, y escuchados los informes de los profesionales que lo revisaron, el camarista le otorgó el beneficio del arresto domiciliario, fijando como garante a su hermana, pero el impuso la colocación de una pulsera electrónica y el impedimento de tomar contacto con las víctimas del desfalco.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario