La ciudad

De Europa a la ciudad, con un bagaje de historias a cuestas

Los relatos de los turistas se escuchan con sólo ingresar a los espacios comunes de cualquier hostel. Por qué deciden venir.

Domingo 17 de Noviembre de 2019

Detrás de cada viajero hay una historia interesante o exótica. Y eso puede comprobarse sentándose en el espacio común de cualquier hostel donde haya un extranjero. Andy Koch (33) es un alemán que nació en Volkersleier, un pequeño pueblo de 400 habitantes a 100 kilómetros de Frankfurt, pero se enamoró de Sudamérica a través del fútbol. "En Argentina los hinchas son más locos que en mi país", dice en un español básico pero entendible el topógrafo que trabaja para el Estado en Würzburg, otra localidad ubicada en el centro del país bávaro.

Vestido con una remera del Bayern Munich, Andy cuenta que llegó a Argentina dispuesto a ver la final de la Copa Libertadores entre River y Flamengo, que se iba a disputar en Chile. A poco de arribar, la Conmebol cambió la sede por el conflicto social en el país trasandino, y finalmente el partido se disputará en Lima, Perú, el 23 de noviembre. Dice que encontrará la forma de ir igual. Enamorado de "la gente, el clima y la atmósfera que se vive en los estadios argentinos", aprovechó además para conocer Rosario ("Me gusta porque es tranquila, como mi ciudad", comenta) y luego seguirá su viaje por Buenos Aires, el norte del país y Uruguay.

Roberto Giuliani (56) es italiano, pero hace tres décadas que vive en Alemania. Nacido en Bolzano, una ciudad de 100 mil habitantes del norte de Italia, se fue a vivir a Wiesbaden a los 22 años siguiendo a una novia, y aunque la relación duró solo dos meses, se casó con otra mujer y se quedó definitivamente. Cajero en un banco, en 2015 se separó de la madre de su hija que hoy tiene 21 años, y decidió cumplir su sueño de conocer Sudamérica, adonde vuelve religiosamente cada noviembre, durante sus vacaciones.

"Desde chico quise venir. Amo el calor, la cultura y la comida. Ver lo feliz que vive la gente con mucho menos que nosotros; eso me hace sentir satisfecho con lo que he logrado. En Europa vivimos preocupados por el dinero", cuenta Roberto, que llegó a Rosario en camino hacia Misiones, donde conocerá las Cataratas del Iguazú. Afirma que tiene recursos para ir a un hotel, pero prefiere el hostel para "viajar de forma diferente" y "vivir la aventura de conocer gente". Lo mismo que busca la gente mucho más joven que él.

Una mala experiencia

Pernoctar en un hostel puede ser una experiencia movilizante. Pero algunos huéspedes cuentan malas experiencias. Belén (29) vino desde Buenos Aires con otras dos amigas a quedarse en la ciudad un fin de semana largo. Habían reservado una habitación vía web en un hostel del microcentro, a metros de una de las peatonales. Al llegar los recibió un empleado con olor a alcohol, que luego intentó meterse en la habitación mientras se cambiaban de ropa en dos oportunidades.

"Lo que estaban a cargo eran todos hombres, que hospedaban mayoritariamente a chicas. La forma en la que se dirigían a nosotras era siempre insinuante", contó la mujer. Pero la paciencia llegó al límite cuando la noche siguiente vieron que los encargados daban una fiesta en la que proveían de alcohol gratis a las huéspedes. "Los vimos cargando a una chica casi inconsciente con la excusa de querer ayudarla", relató. Rápidamente intervinieron, lo que desembocó en una gran discusión a los gritos.

Como resultado, al otro día las echaron del hostel, argumentando que su habitación había sido alquilada por error por otro grupo previamente. Por ello, recomiendan mirar en páginas del tipo Trip Advisor las experiencias de otras huéspedes antes de reservar. En especial, si se trata de grupos de mujeres.

Andy koch. Nació en Volkersleier (Alemania) y se enamoró de Sudamérica a través del fútbol.

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