La ciudad

Dañaron esculturas que homenajean a Fontanarrosa en el Parque a la Bandera

A menos de diez días de haberse inaugurado, los célebres personajes exhiben daños, que si bien son menores, muestran un costado ciertamente desaprensivo en el comportamiento colectivo.

Martes 06 de Enero de 2015

La instalación de las esculturas de los personajes de Roberto Fontanarrosa en el Parque Nacional a la Bandera significaba, desde el inicio del proyecto, un justo reconocimiento para el genial creador rosarino en un lugar emblemático de la ciudad. También suponía una auténtica prueba de conducta para la ciudadanía en relación a la capacidad de valoración, conservación y mantenimento. Y, a menos de diez días de haberse inaugurado, los cuerpos ya exhiben algunos daños que, si bien son menores, muestran un costado ciertamente desaprensivo en el comportamiento colectivo.

Las esculturas se ubicaron en el corazón del parque, cercano a las instalaciones de la Ciudad Joven, para homenajear en su justa medida a Fontanarrosa, un excelente representante de la cultura popular de Rosario. También para catapultar su figura y recuerdo a órdenes nacionales, con la complicidad del Monumento como telón de fondo.

Se pensó en una zona de carácter público para multiplicar la sensibilidad y la profundidad de las evocaciones. para disfrutarlo mejor. Y para transformarlo en una colorida postal de presentación de una ciudad que no deja de extrañar al Negro.

Pero ese grado de exposición se convirtió en un arma de doble filo, que sirve también para evaluar el nivel de cuidados de los rosarinos.

Ayer ya no estaba en pie Mendieta. No se encontraba al lado del inolvidable Inodoro Pereyra, debajo del ceibo donde los ubicaron. Y Eulogia miraba extrañada de lejos.

Las figuras tienen alturas variables (entre 1,50 metro y 2,20 metros) y, en los últimos días, sufrieron algunas inscripciones, rayaduras y roturas que obligaron a agudizar el ingenio y a rápidas reparaciones.

Esos personajes se realizaron en resina y fibra de vidrio, materiales nobles y resistentes, para no sufrir de manera exagerada este tipo de ataques.

Queda claro que la ciudad debe atender mejor a las criaturas más reconocidas del Negro. Siguen siendo parte del quehacer cultural de la ciudad y merecen gestos de mayor amabilidad.

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