La ciudad

Daiana y Celeste tuvieron su fiesta de 15 gracias a un gran gesto de solidaridad

Las quinceañeras celebraron el sábado en un salón de fiestas de 27 de Febrero y Mitre, que les cedió las instalaciones y el servicio de catering

Lunes 12 de Marzo de 2018

Todo llega. Daiana y Celeste tuvieron su noche mágica el sábado pasado. Tras la estafa que sufrieron sus familias, y gracias a la solidaridad de un salón de fiestas, las quinceañeras bailaron el ansiado vals. Dos historias con final feliz en decenas de víctimas de un timador que aún sigue prófugo. "Ahora sí, a poner la foto en el living", dijo con alivio una de las madres, mientras la otra agregó: "Ahora podemos decir junto a mi hija que estamos finalmente felices".

Los casos de Daiana Cissterna y Celeste Oviedo salieron a la luz entre decenas de damnificados de quien se hacía llamar Pablo Ariel S., y se mostraba como responsable del salón de fiestas "La Quinta", ubicado en Perón al 6800.

El sábado 24 de febrero las quinceañeras vivieron una pesadilla.

Deambularon arriba de un auto por horas mientas la angustia iba en ascenso, ya que el lugar de festejo estaba vacío, sin catering ni arreglos y con el organizador desaparecido.

La decepción dejó entrever el esfuerzo que tanto Juana Rivero como Yanina Juárez hicieron para vestir y garantizarles los 15 a sus hijas. Ambas son empleadas domésticas y ambas trabajaron jornadas completas para ahorrar dinero. A una el embaucador la estafó con 40 mil pesos que le dio por adelantado, y a la otra en 30 mil pesos.

Sus historias conmovieron a más de uno. Y pronto llegó la solidaridad. Primero fue un bolichero del macrocentro rosarino quien ofreció su local para realizar la fiesta en el día de ayer, pero un llamado posterior inclinó las cosas al sábado pasado.

Los responsables de los salones de fiestas Orión, de 27 de Febrero y Mitre, se sentaron con los mozos y los cocineros hace una semana atrás. Les preguntaron si estaban dispuestos a trabajar gratis por una acción solidaria, mientras que ellos pusieron el catering, disc jockey, fotógrafo y demás detalles restantes.

Marisa, la encargada de ambos salones las llamó a las mamás. De la tristeza y decepción se pasó a la alegría y el festejo. Y el sábado pasado, 200 invitados fueron testigos directos de la felicidad de ambas quinceañeras. Los cumples se hicieron en dos salones por separado con "conga" toda la noche, según se pudo saber ayer.

Vuelta de página

"Dejamos atrás una página negra. Ahora contamos otra historia, hubo otras caras al despertar", indicó Juana, al confesar que la música terminó a las 4.30.

A Daiana le regalaron además el maquillaje, el arreglo floral y el peinado. Y el fotógrafo del salón le obsequió las fotos y el video. Entre otros momentos, el vals con su papá y familiares. "Nunca me imaginé este desenlace. Es increíble que haya personas tan buenas", insistió Juana al expresar su agradecimiento "eterno" a todo el staff del salón. "Gracias a ellos y a Dios pude hacer la fiesta que tanto quería".

La quinceañera también agradeció a todos los que hicieron posible su cumpleaños y confesó que le encantó la música.

A Celeste le regalaron además de toda la fiesta, un humorista y cantante que amenizaron la noche.

"Después de lo que pasó, nos habíamos quedado muy mal. Trabajé 12 horas por día para hacerle la fiesta y encontrar el salón vacío aquel 24 de febrero fue terrible. Todo fue a pulmón. Y así como nos fue mal, nunca esperamos tanta gente solidaria que se ofreció a dar una mano. Ahora podemos respirar y cuando nos juntamos con la organizadora todas nos pusimos a llorar de la emoción. Es buena gente, se nota en el alma".

Nos tocó el corazón

Luis es la pareja de Marisa. Ambos junto a la hermana del hombre son los responsables de salones Orión de 27 de Febrero al 1200.

"Vimos las declaraciones de las madres y no dudamos en llamarlas. Los mozos y cocineros trabajaron gratis y nosotros pusimos el resto, salvo una mesa dulce y torta; y algunas bebidas. Se fue armando la cosa. Convocamos a nuestros proveedores y algunos se sumaron a la movida solidaria", dijo Luis para resumir la algarabía que podía escucharse por el teléfono: "Ellos (por los familiares) terminaron la noche chochos y nosotros también chochos".

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