La ciudad

Cuidacoches sociales: "No somos de apretar ni de rayar un auto"

La Municipalidad y una ONG articularon un programa para que un grupo de trapitos trabaje con tarifa a voluntad e identificado con pecheras

Domingo 12 de Noviembre de 2017

David y Gastón vienen de Tío Rolo, una humilde barriada de la zona sudoeste de la ciudad. Ambos tienen 22 años y son padres de dos nenas pequeñas. Trabajan cuidando autos en Pellegrini entre Italia y Dorrego, desde las 18 hasta las 4. Los dos forman parte del nuevo programa de cuidacoches sociales, un plan articulado en esa avenida entre la Municipalidad y el Movimiento Solidario Rosario en el tramo de Balcarce hasta Laprida, que les permite trabajar de noche con una tarifa a voluntad y vistiendo una pechera que exhiba su nombre y DNI.
   Dicen que en general reciben entre 10 y 30 pesos por conductor. "Algunos zapatean y no te quieren dar, pero no les decimos nada. No somos de apretar ni rayar un auto", relata David. "Nosotros no escabiamos acá, no los podés bardear porque vas al muere, te echan", dice Gastón, ya que una de las condiciones del plan es que no consuman drogas ni alcohol mientras trabajan.
   El joven cuenta que cumplen tareas de lunes a lunes: "Yo estoy pagando una pensión, tengo una hija, vengo todos los días y me quedo hasta que junte la plata que necesito". Ambos confían que un día de semana se llevan 500 o 600 pesos, mientras un viernes o sábado, el monto puede subir a entre 1.000 y 1.500. Gastón cuenta que, a pesar de su corta edad, "hace 10 años" trabaja en la misma zona cuidando autos. "Esta cuadra y la siguiente es de los pibes de mi barrio. Siempre estamos nosotros", afirma con la lógica del reparto de la calle.
   La experiencia de las pecheras tiene buena recepción entre los comerciantes de Pellegrini. "Está bueno porque los identifica", afirma un quiosquero que atiende hace 15 años un negocio hacia el cruce con Presidente Roca. "Tuve muchos problemas hasta que tomé otra actitud. Me pongo firme y los pibes, que no son ningunos santos, me respetan y no se zarpan más. Pasa que cuando les das la mano te agarran el codo. Por suerte hace un tiempo que están los mismos y ya los conozco", relata. Un conductor que dejó el vehículo al cuidado de un joven con pechera azul se muestra confiado antes de entrara cenara un conocido bar temático de Pellegrini: "Yo les doy lo que pueda, nunca me exigieron un número", comenta.
Temprano
De día también hay cuidacoches en Pellegrini. En Dorrego,cerca de Tribunales, están Javier (31) y "El Enano" (de unos 50), que son vecinos en el barrio Vía Honda y están de 8 a 16. Trabajan a voluntad y reciben entre 15 y 40 pesos por coche. Cuentan que la relación con la Guardia Urbana es tensa, porque no los dejan lavar autos (piden 70 pesos) y les sacan los baldes. Incluso sancionan a los conductores que piden el servicio para desalentar la demanda: "El otro día le pusieron una multa de 600 pesos a un hombre. Dicen que es una contravención lavar el auto en la calle", recuerda Javier, que está hace cuatro meses en el lugar luego del cierre de las canchas Oxígeno, en Francia y Santa Fe, donde cuidaba vehículos. Llegó a la avenida invitado por su amigo, que está hace 15 años en la cuadra.
   El otro cuidador de la zona es un hombre mayor que trabaja solo: "Viene temprano, ayuda a sacar las mesas del bar y le dan un desayuno. Ya lo conocemos, si algún día tomó de más y se pone pesado, lo ubicamos rápido", cuenta el guardia de una universidad privada. "De noche siempre cambian y a veces aparecen algunos que son más cargosos", completa su compañero. Cerca del cruce con Corrientes hay otro grupo, unos cinco jóvenes que le piden dinero a la gente por vigilar el vehículo, o les ofrecen lavar el auto. "Se sientan siempre en el mismo lugar, esconden la cerveza atrás de una columna para que no los saquen. Pero la policía los corre de vez en cuando, son medio quilomberos", apuntó un agente de Tránsito.


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