La ciudad

Cuando el deseo es el que manda

Se trata de Interior/Noche, historias narradas por el dibujante rosarino Tomi Múller y el guionista Lautaro Ortiz. Un libro ideado desde la tensión de una dupla potente.

Sábado 31 de Marzo de 2018

Un duelo, una competencia, pero a la vez un diálogo y una posibilidad. Un encuentro en el desencuentro y la oportunidad para el lector de poder crear su propia historia. Dibujos, textos en un espacio dinámico. Todo eso y bastante más es Interior/Noche, un libro con historias dibujadas y contadas de la mano del escritor y guionista Lautaro Ortiz y el dibujante rosarino Tomi Müller.

Publicado por Ediciones de La Flor, el libro es una puerta de ingreso a una relación siempre en tensión, la del guionista y el dibujante, enmarcada en algo cercano al género de las historietas. Pero es más, es un desafío lanzado entre la posibilidad de la escritura y el dibujo.

Desarrollado entre Buenos Aires (donde reside Ortiz) y Barcelona (donde vive El Tomi), el juego entre estos dos grandes busca confundir los roles y capturar al lector. El guión manda, dice uno. El dibujo define, propone el otro, y así las cosas lo mejor que puede ocurrir es que los autores sigan su necesidad expresiva, mucha y potente, por cierto, y el lector se disponga a mirar. Pero ¿qué es lo que se ve? o más bien ¿qué es lo que se siente?

Se siente el intento de uno por contar una historia quizá cercana al policial negro y la intención de otro, el dibujante, de erotizar cualquier intento. Sin dejar de lado la competencia, de uno y de otro, de los estilos y géneros, para hacerse de un lector que buscará quizá su propia historia en las bellas páginas que componen el libro. Ocho historias, o una, o algunas, como sea, en las que se siente la pausa del escritor para encontrar el recurso poético justo y se escucha el crujir de una pluma con tinta sobre el papel.

El libro pone en evidencia diversas cuestiones. Es, claro, un libro diverso. En la búsqueda de un lenguaje propio lo que aparece es un metalenguaje, una historieta que estalla, quizá ante la imposibilidad de una sola mirada.

Las historias que componen el libro se publicaron en la revista Fierro entre 2013 y 2016. Planteadas a cuatro manos, y con sus autores a distancia, abren interrogantes más que certezas. Y si el policial negro intenta colarse es también un engaño o uno de los mecanismos de seducción puestos en juego porque si no hay cadáver se complica hablar de crimen. Quizá el cadáver sea exquisito, hecho de trazos, ideas sueltas que, incluso, se enlazan más allá de las decisiones de los autores.

En diálogo con La Capital, los autores, otra vez cada uno en su lugar de residencia y a la distancia, contaron la génesis de Interior/Noche.

—¿Cómo definirían el libro?

—Tomi Müller: Ni libro de historietas ni libro de narrativa ni libro de dibujos y textos, Interior/Noche es un álbum de historietas. Hay una sutil diferencia en la definición de cada una de estas dos palabras que en este caso me gustaría respetar. Quizás sea solo un capricho intelectual, pero según el diccionario, un libro es un conjunto de hojas de papel manuscritas o impresas unidas por uno de sus lados y normalmente encuadernadas; un álbum, en cambio, es un cuaderno con las hojas en blanco para dibujar o escribir poesía, y este último concepto, el de las hojas en blanco, es el que mejor explica el trabajo de realización de Interior/Noche.

—Lautaro Ortiz: Yo no me considero guionista, solo un lector, y tal vez por eso me aproximé a la historieta desde otro lugar, quiero decir desprovisto de ciertas reglas. No creo tampoco, por eso, que Interior/Noche se puede encajonar como historieta, en todo caso apenas una aproximación, una idea, un pensamiento de historieta, un juego con el material de la historieta. Las ocho historias fueron construidas en total libertad entre el que escribe y el que dibuja. No hubo correcciones en ninguna escena, en ningún cuadro, ni siquiera conversaciones previas. Fue el choque de dos imaginaciones. En definitiva dos soledades que se pelean para ser dueñas de la idea. La duplicidad en pugna se puede trasladar también como una

metáfora sobre el amor y el sexo, de hecho en todas las historias el tema de fondo es el amor y el desamor, la violencia de la cópula. Quien mejor pararetratar esa cópula de realidades, de ideas e imágenes, que El Tomi, dibujante de la sensualidad, narrador del cuerpo humano en estado de sexualidad. Él hizo la magia.

   —¿La idea de esa suerte de duelo entre el guionista y el dibujante tuvo sus razones reales o retoman la tradición al respecto?

   —T.M.: Lo tradicional es que el guionista deje todo indicado, no solo el texto que va dentro de los globitos, sino también la cantidad de viñetas, el enfoque, la escenografía y un largo listado de etcéteras, pero el guión que me envió Lautaro era en realidad algo así como una brevísima novela negra que no contaba con ninguno de los condicionamientos técnicos antes mencionados, y eso fue lo que me convenció. No se trata de un duelo, no nos fuimos separando dando pasos de espaldas con un revolver en la mano y esperando la orden de darnos vuelta y disparar, al contrario, nos fuimos acercando desarmados, conociéndonos, dejándonos libres mutuamente, haciéndonos amigos, o más amigos, si se quiere.

   —L.O.: Interior/Noche explora ese "comercio", como diría Ezra Pound, entre dos que pugnan por alcanzar la imagen ideal de una idea. El guionista sueña imágenes que el dibujante siempre distorsiona. El guión como ordenamiento narrativo desaparece en manos del dibujante que reordena textos, silencios y dibujos bajo otras reglas que no están sujeta únicamente a la palabra. En el fondo (si pensamos en la cantidad de indicaciones del guionista en sus textos que luego el dibujante borra), desde ese punto de vista, el guión en historieta no existe. El guión cree imponer ciertas reglas que el dibujante necesariamente las debe romper para crear. Esa puja entre lo establecido y la libertad en la creación es en el fondo el motivo de estas ocho historias.

   —¿Como era la rutina de trabajo?

   —T.M.: La rutina de trabajo necesita de manera imperiosa que pase el tiempo, que pasen horas y horas repitiendo el mismo gesto sobre el escritorio o sobre el tablero, y si ese gesto es ir conquistando libertades, llamémoslas de movimiento, de expresión, la tarea se hace la mar de grata y el tiempo vuela.

   —¿Cómo ven el panorama de la historieta hoy? ¿Sienten que están obligados a algo diferente? ¿Cómo impacta lo digital?

   —T.M.: No soy un estudioso del devenir historietístico, no me interesa lo que se estila, lo que se vende ni lo que se consume, pero sí que me siento con la imperiosa necesidad de innovar, es como un impulso irrefrenable que empieza por llevarme a cuestionar mi propia producción y termina por recrearla sin descanso.

   —L.O.: El concepto de aventura cambió. Ya no pasa en espacios abiertos, pienso en el desierto de Sargento Kirk, por ejemplo, para suceder en lugares mas intimos, no hay grandes épicas, sino épicas cotidianas. En definitiva la historieta refleja otra forma de la aventura humana. Al mismo tiempo como es un arte abierto fue incorporando experiencias que lo convierten hoy en un arte de vanguardia en cuanto al diseño, a lo narrativo y a lo visual. Claro que en esos aspectos lo digital también talla, pero creo que la historieta tiene su corazón inalterable en lo impreso. Allí no hay zoom que altere la mirada, en el papel uno se encuentra con los verdaderos ejes por donde avanza la historieta.

   —¿Por qué eligen a mujeres como protagonistas? ¿Siempre es la mujer deseada la que aparece?

   —T.M.: En esta obra en particular, la temática de la mujer la eligió Lautaro en el guión, ya después, según creo, él me eligió a mí por mi conocida afición a dibujarlas, no está demás decir que mi amor por el dibujo empezó cuando descubrí que adentro de cada lápiz había una mina.

   —L.O.: Cuando le propuse trabajar juntos, me interesó el universo erótico que construyó El Tomi de los 80 en adelante, y me propuse trabajar ese aspecto, seducirlo a partir de textos que se conectaran con su mundo, que también es el mío. El Tomi es el gran dibujante erótico argentino, nadie como él ha llegado a crear y profundizar la narrativa de los cuerpos. Me interesó intentar escribir desde una voz femenina o desde una perspectiva femenina, que le permitiera a El Tomi crear. El libro en su totalidad apunta a mostrar a la mujer en estado deseante, a la mujer libre, incluso a la mujer como metáfora de la creación.

   —¿Qué lugar ocupa el erotismo en la narrativa de Interior/Noche?

   —T.M.: Según mi forma de pensar, el erotismo no es parte de la trama, el erotismo es la trama propiamente dicha. Estoy convencido de que, aún cuando en una obra no haya mujeres, romances ni alcobas, uno trata de seducir, de gustar, de hacerse querer, de excitar con la palabra, con el trazo o con ambas armas al mismo tiempo.

   —L.O.: El libro es erótico desde el principio. Nació de un concepto erótico: la relación guionista y dibujante. Esa dupla creativa es en definitiva una idea erótica de la creación, son dos soledades que pugnan, se seducen y luchan por alcanzar la idea.



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