La ciudad

Cuando acecha la mala suerte

Miércoles 23 de Enero de 2008

Hay gente que tiene mala suerte. Es como si se les pasara lo de aquel viejo dibujito animado, donde una nube negra siempre se posaba sobre el auto. Y tal vez el muchacho del 505 que la madrugada del martes renegó toda la noche antes de hacer la RTO sea un ejemplo de esto.
  Su periplo empezó cerca de la una. Imprevistamente un foco trasero dejó de iluminar. La solidaridad de la gente que hacía la cola en Gálvez le solucionó el problema.
  Doce horas después, cuando estaba enfilando para entrar a la fosa, el foco del otro lado dijo basta. Desesperado, lo desarmó y arregló. “Mirá si después de 14 horas de cola me bochan porque se me quemó la lamparita”, dijo por lo bajo.
  Pero faltaba lo peor. Le dio arranque ante la indicación del inspector y el motor ni se mosqueó. “Se murió la batería”, alcanzó a balbucear. El empujón de cinco compañeros de cola lo sacó del trance y el 505 sobrevivió. El final fue feliz. Aprobó la inspección y se fue orgulloso con su oblea de la RTO.

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