Cuáles son los cuatro tipo de estafas virtuales más frecuentes y cómo prevenirlos
En Rosario hay 25 denuncias por día de estafas virtuales, según el relevamiento de la Defensoría del Pueblo. Cómo evitar caer en la trampa

Jueves 10 de Febrero de 2022

No enviar información personal a través de mensajes de texto, ni divulgar datos financieros a través del teléfono, proteger las cuentas de redes sociales y ajustar los niveles de privacidad de los contenidos que se publican en Facebook, Twitter o Instagram. Estas cuatro recomendaciones hacen punta de lanza de una campaña lanzada por la Defensoría del Pueblo para evitar estafas virtuales.

Los engaños a través de mensajes de texto, llamados telefónicos o el robo de identidad a través de las redes. La Justicia de Rosario recibe unas 25 denuncias por día por este tipo de estafas, un problema que creció en la pandemia, con la digitalización de mucha de las actividades que antes se realizaban en forma presencial, no sólo las financieras sino también compras, pago de servicios o trámites en la administración pública.

Según advierten desde la Defensoría, el robo de información personal a través de mensajes de texto, llamados telefónicos, a través de las redes sociales o mediante el uso de información publicada por la víctima en sus cuentas de Facebook o Twitter son un delito frecuente.

Y por eso lanzaron una campaña para advertir a la población sobre este tipo de delitos.

Las cosas por su nombre

El primer paso para evitar ser víctima de este tipo de fraudes es saber que existen y son muy frecuentes.

Uno de los mecanismos empleados es el "smishing" que consiste en el uso de métodos de engaño a través de mensajes de texto que llegan al celular para conseguir información personal y hacer un uso fraudulento.

Por eso, desde el Banco Central recomiendan que si se recibe un aviso sobre un supuesto error al realizar una transferencia bancaria, no se debe responder a estos mensajes. Ante cualquier duda, el cliente se debe comunicar telefónicamente con el banco. Tiene que ser el cliente el que llame y nunca aceptar una llamada supuestamente originada en la entidad.

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Muchas veces, el contacto se establece a través de páginas de Facebook o Twitter. Hay que aprender a diferenciar un perfil verdadero de uno falso en redes sociales. Los perfiles legítimos tienen una tilde azul de autenticidad. Los perfiles falsos generalmente solo tienen publicaciones muy recientes y poca cantidad de seguidores.

Otra herramienta que usualmente se emplea para tejer estas estafas son los llamados telefónicos. Este tipo de delitos se denomina "vishing". En estos casos, los delincuentes suplantan la identidad de una empresa, organización o incluso de una persona de confianza, con el fin de obtener información personal de sus víctimas.

Por eso, nunca hay que brindar ningún dato personal (como usuarios, claves, contraseñas, pin, Clave de la Seguridad Social, Clave Token, DNI original o fotocopia, foto, ni ningún tipo de dato), por teléfono, correo electrónico, red social, WhatsApp o mensaje de texto.

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Tampoco se debe acudir a un cajero automático, abrir la app o acceder al home banking cuando se recibe una llamada supuestamente proveniente de la entidad bancaria. El cliente debe ser el que origina la llamada.

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Y, finalmente, desde la Defensoría advierten que hay que proteger la información que se publica en redes sociales, activando la verificación en dos pasos.

Esta opción se encuentra disponible en la mayoría de las aplicaciones más utilizadas y permite agregar una capa de seguridad extra para evitar el robo de datos confidenciales como domicilio, datos de tarjeta de crédito o se pierda acceso al perfil. Gmail, WhatsApp, Twitter, Facebook, Instagram y Mercado Pago ofrecen esta posibilidad a sus usuarios. En la mayoría de los casos, este mecanismo se activa a través de los datos de configuración.

También hay que evitar publicar información personal en las redes o configurar las cuentas de forma en que a los nombres o fotos de familiares, reseñas de viajes o fechas de vacaciones sólo pueden acceder personas conocidas.

Rosario, plaza para este tipo de delitos

En Rosario, este tipo de delitos se repite. Tal como publicó La Capital hace dos días, el fiscal Matías Ocariz, jefe de la Unidad Fiscal de Investigación y Juicio Nº 204, reveló que en esa dependencia reciben entre 10 y 12 denuncias diarias por este tema, que llegan a 25 diarias si se suma el resto de las unidades en Rosario. “Es un fenómeno que explotó en pandemia. Los estafadores no tienen la necesidad de cometer el hecho cara a cara sino que mandando miles de mails pueden cometer el delito”, sostuvo.

Las estafas telefónicas e informáticas son la nueva frontera del ciberdelito. Un informe de Microsoft señala que durante el 2021 interceptó 35.700 millones de intentos de suplantación de identidad. Es el denominado “phishing”, técnica a través de la cual se obtienen datos privados para acceder a cuentas bancarias y robar dinero mediante sofisticadas maniobras que buscan ganarse la confianza de la persona y obtener contraseñas o datos confidenciales.

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Estos casos son recurrentes en Rosario. Según datos de la Oficina Municipal del Consumidor, de las 11.760 denuncias realizadas en 2021 en esa dependencia, el 30% corresponde al área financiera y dentro ella, el robo de datos y hackeo de cuentas ocupa el tercer lugar.

El titular del área, Antonio Salinas, explicó que por esa dependencia pasan muchos rosarinas y rosarinos que relatan sustracción de datos vía mail o mensajes de texto. “Hay denuncias de quienes indican que cargaron datos en páginas de algún organismo del Estado como Anses o el Registro Nacional de Barrios Populares que les son solicitadas, para realizar trámites como la AUH o el certificado de vivienda y resultan ser falsas”, explicó.

Para la funcionaria del Poder Judicial y especialista en investigación de delitos económicos Marina Marsili, se trata de “ maniobras de organizaciones que suelen captar datos públicos de una persona en redes sociales como Instagram, Twitter, Facebook, van uniéndolos y hacen las estafas”. En general “la gente recibe mails que en apariencia son instituciones pero la dirección de IP tiene sede en paraísos fiscales o lugares remotos”, explicó.

Y advirtió que estas maniobras son posibles debido a que el estafador logra detectar debilidades de las personas. “Veo como algo muy habitual en estos casos la necesidad de la gente de ser escuchada, y como las instituciones y las empresas muchas veces no lo hacen, la única respuesta que reciben termina siendo la del estafador, que está ahí aprovechando la oportunidad para el delito”.