La ciudad

Cruce de denuncias entre un padre y una médica

La profesional dice que la amenazó de muerte, el hombre lo niega y exige el traslado de su hija del Sanatorio de Niños al Hospital Italiano.

Jueves 26 de Abril de 2012

"Cuando le dije a la médica de terapia que contaba hasta tres, en ningún momento la amenacé de  muerte. Por el contrario, terminé de contar y como no quiso tocar a mi hija, le dije que hacía abandono de
paciente”. El padre de la beba de dos meses que fue denunciado por una médica del Sanatorio de Niños de haberla amenazado de muerte negó los dichos y contraatacó en Tribunales contra el efector
privado.

Solicitó a la Justicia que evalúe la “condición flagrante de mala praxis, encubrimiento y falta de información médica formal” y pidió se autorice el traslado de su hija al Hospital Italiano por considerar
que “no están dadas las garantías para su cuidado”.

La Capital dialogó con Benjamín A., el padre de la beba, para conocer los detalles de la denuncia que radicó el martes en el juzgado Correccional Nº 10 y conocer su versión de los hechos, que derivaron en la internación en terapia intensiva de su hija de tan sólo dos meses.

Golpe. “Hace más de 20 días realizamos dos denuncias por eventos de mala praxis que casi matan a mi beba en tres oportunidades y otra por un golpe que recibí del director de sanatorio”, sostuvo Benjamín
A. a este diario. La beba nació en el Sanatorio Británico el 10 de marzo y fue dada de alta “en perfectas
condiciones clínicas, con estado general bueno y el consentimiento de los médicos de ese centro asistencial”, afirmó Benjamín.

A los dos días la pequeña fue internada por un problema estomacal en el Sanatorio de Niños, donde —según Benjamín A.— se decidió practicarle una cirugía laparoscópica por una hipertrofia pilórica. “Ahí vino el primer problema, porque la pusieron en una habitación compartida con una nena que tenía virosis catarral, cuando en realidad un bebé de hasta un mes va a neonatología y no la aislaron.
Debido a la crisis respiratoria recién ahí la aislan y la operación demora dos días hasta que se concreta exitosamente”, recordó el padre.

El segundo inconveniente para los padres vino con la asistencia kinesiológica para retirarle la secreción que fue “deficiente” y motivó un nuevo ingreso a terapia intensiva. Pero luego le detectaron una hernia en la operación, que motivó otra microcirugía en la beba.

El 5 de abril debieron intubarla y suministrarle oxígeno, la aspiraron y le hicieron una traqueotomía. “Cuando empezamos a estabilizarnos, nuestra hija empezó con una febrícula. La miramos y tenía
la mitad de un catéter afuera. Le advertimos a la médica de terapia y la fiebre bajó”, detalló Benjamín A.

Sedada. Pero el domingo fue la piedra del escándalo que motivó una serie de denuncias cruzadas entre el sanatorio y los padres. Según la denuncia contra el sanatorio, su gerente, director médico y profesionales en turno en ambas visitas encontraron a su hija con un cuadro de sedación profundo.

No obstante, a la noche su esposa y madre de la beba le manifestó que la nena se encontraba en el mismo estado de sedación llamándole la atención que al ir a aspirarla hizo un episodio de cianosis espontánea ni bien le sacaron el oxígeno. Según Benjamín A., él le pidió a los médicos de la unidad la foja clínica de ese día a fin de corroborar qué medicación se le había dado a la nena pero se la negaron.

El hombre narró que se enteró de que efectivamente su hija había sido sedada con Lorazepam en horas de la madrugada llevando veinte horas de sedación. Tras una denuncia en la comisaría 2ª se le permitió
quedarse con su hija y junto con su esposa en terapia intensiva dado que “sospechaban que la hija estaba en peligro de muerte”.

Una vez que pudieron ingresar a la unidad, el matrimonio observó que la beba se encontraba con dificultad respiratoria. Llamaron a la médica, quien la evaluó “visualmente y dijo que estaba bien”. Benjamín A. le exigió que la volviera a examinar dado que su dificultad respiratoria había ascendido e
involucraba músculos accesorios en el mecanismo respiratorio.

Pero, siempre según sus dichos, la médica se negó a evaluarla si ambos padres no se retiraban. Mientras esperaban detrás de la puerta aparecieron dos agentes policiales del Comando Radioléctrico
intimidándolos a retirarse y le comunicaron al padre que existía una denuncia de amenazas, que el padre negó.

En los días sucesivos se dieron una serie de entredichos entre el sanatorio y los padres, quienes denunciaron no poder ver a su hija.

Forense. En el escrito, Benjamín A. solicitó que se le dé intervención al médico forense a fin de que evalúe “la condición flagrante de mala praxis, encubrimiento y falta de información médica formal” y planteó que se autorice el traslado de su hija al Hospital Italiano por considerar que “no están dadas
las garantías para el cuidado la salud de su hija”.

Por lo planteado, el fiscal Guillermo Corbella le elevó la denuncia al juzgado en turno, y con notificación a la Fiscalía Nº 11 y también pidió la presencia de un médico forense en el Sanatorio de Niños a fin
de evaluar a la paciente, requiriendo la exhibición de la historia clínica respectiva.

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