La ciudad

Crecieron un 50 por ciento las llamadas a la línea de atención integral en violencia de género

La suba se dio en Rosario en el lapso de un año, al tiempo que también se incrementó la cantidad de víctimas que fueron alojadas en hogares de protección.

Lunes 26 de Noviembre de 2018

El teléfono verde, de atención integral en violencia de género, recibió durante este año un promedio de 1.200 llamados mensuales. Si esta media se mantiene, aunque en realidad los meses de noviembre y diciembre son los más complejos, el año cerrará con unas 15 mil consultas. Los pedidos de auxilio crecieron más del 50 por ciento respecto al año pasado. También fue mayor la cantidad de mujeres alojadas en los hogares de protección municipales: durante 2016 fueron 47, un año después 79 y hasta el mes pasado ya albergaron a 128 mujeres con sus hijos.


El teléfono verde (0800-444-0420) es uno de los primeros dispositivos de los que dispone el municipio para orientar y asistir a mujeres víctimas de violencia. Durante 24 horas, profesionales no sólo escuchan y contienen, sino que realizan una primera evaluación de la situación y sus posibles riesgos.

El borrador de un informe sobre los llamados recibidos este año en la línea gratuita no es alentador. No sólo se recibieron más pedidos de auxilio, sino que también se notó un incremento en la crueldad de los casos.

"A medida que la crisis social se profundiza, también aumentan las situaciones de violencia contra la mujer"

"A medida de que la crisis económica y social se profundiza y se complican las posibilidades de planificar una vida o de pensar en el futuro, las situaciones de violencia contra la mujer también aumentan. Hoy no estamos haciendo las mismas intervenciones que hacíamos hace diez años. Hoy no asistimos sólo a mujeres víctimas de violencia de género, sino también a mujeres atravesadas por el consumo, por situaciones de abuso, por prostitución. Todo tiene mayor complejidad", describe con crudeza la subsecretaria de Desarrollo Social del municipio, Mónica Peralta.

En detalle

Del promedio de 1.200 llamados mensuales que reciben las operadoras del teléfono verde, 680 provienen de otras instituciones, tanto oficiales (centros de salud o territoriales de denuncias) como de organizaciones de mujeres.

El resto son las que en la estadística figuran como "llamadas entrantes", es decir de mujeres víctimas de violencia o sus familiares, amigos o vecinos que consultan por situaciones puntuales. Una de cada cinco llamadas es hecha por personas que nunca antes habían pedido ayuda al teléfono verde.

La mayoría de los pedidos de asistencia proviene de mujeres de entre 18 y 45 años, población tradicionalmente más afectada por la violencia machista. Y los agresores son fundamentalmente sus ex parejas o parejas actuales, sean maridos, cónyuges o novios.

En cuanto al tipo de violencia, las agresiones psicológicas y físicas son las más denunciadas. Sin embargo, entre las víctimas menores de 18 años y aquellas que tienen entre 19 y 30 años se verifican más casos de violencia sexual. En el grupo de 31 a 40 años, aparece también la problemática de la violencia económica.

Generalmente, advierte Peralta, el detonante del primer llamado es el golpe o la amenaza, pero en las entrevistas surgen otros tipos de violencia en la relación.

El incremento de los llamados al teléfono verde supuso también un crecimiento en las intervenciones realizadas desde el municipio. El alojamiento en los dos hogares de protección para mujeres víctimas de violencia viene creciendo sostenidamente en estos últimos dos años: en 2016, 47 mujeres y 97 niños fueron recibidos en las dos casas; el año pasado fueron 79 las mujeres y 168 niños. Hasta el primer día de este mes se albergaron 128 mujeres y 200 niños.

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Trabajo en red

Rosario fue una de las ciudades pioneras en el país en implementar políticas de género y también los movimientos de mujeres tienen una larga y nutrida historia. El desafío actual, señala la subsecretaria de Desarrollo Social, pasa por el trabajo en red de todas las organizaciones.

"Hay dos cosas fundamentales, la situación económica hace que muchas mujeres no puedan tomar autonomía de su relación de pareja, por eso necesitamos trabajar con Nación para establecer sistemas habitacionales o recursos económicos para que las mujeres puedan abastecerse, pero esas políticas no han llegado a la ciudad. También tenemos que trabajar en la órbita de la seguridad, para que exista un cuidado en el cumplimiento de las medidas de restricción que impone la Justicia, porque ese trabajo que tiene que hacer la policía no puede ser reemplazado por otros sectores del Estado", señala.


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