La ciudad

Crecen las dudas sobre la continuidad del Plan Nueva Oportunidad

La provincia aún no pagó las becas de enero y febrero y se acumulan deudas con las ONG's que trabajan junto a jóvenes de barrios vulnerables

Lunes 09 de Marzo de 2020

“Los pibes se van, y cuando lo hacen se van a trabajar de soldaditos y para nosotros es imposible competir con eso”. Débora Tulián, de la organización Juntos a la Par, que trabaja con los adolescentes y jóvenes del barrio Fontanarrosa (o Zona Cero), se conmueve cuando relata lo que viene sucediendo desde diciembre no sólo en su barrio, sino en muchos otros de la provincia con los más de 18 mil chicos que hasta fines de 2019 eran parte del Programa Nueva Oportunidad.

   Si bien el gobierno provincial se comprometió a extender los convenios con las cientos de organizaciones por enero y febrero, y las becas para los chicos, las ONG sostuvieron “a pulmón” el trabajo durante el verano, ya que la última vez que cobraron fue en noviembre. Y los jóvenes esperan aún por las becas de enero y febrero. “Con eso muchos sostienen sus emprendimientos”, aclara Tulián. La espera se les hizo demasiado larga y el contexto de violencia en los barrios, no deja de golpearlos. Por eso, las organizaciones y los chicos volverán a la plaza San Martín el próximo 16 de marzo para exigir la continuidad del programa y al gobernador que diga “qué piensa hacer con el único programa que más o menos funcionó en los territorios”, dijo Hugo, de Barrios Originarios.

   El 2019 cerró con la incertidumbre de la transición hacia la nueva gestión, pero nunca imaginaron que a tres meses de iniciada, no hubiera aún definiciones sobre la continuidad de los más de 800 espacios que hay en la provincia, y que vienen conteniendo a más de 18 mil jóvenes santafesinos de entre 16 y 30 años, la franja —junto a niñez— más vulnerada de la población.

   La única respuesta que encuentran es el haberse convertido “en rehenes de la disputa política que un gobierno ciego está dando por las leyes de emergencia”, aseguró Hugo, que trabaja con 380 jóvenes y adolescentes de las comunidades originarias de los barrios Alvear, la comunidad Roullión, Zona Cero, Travesía y Juan José Paso, y Los Pumitas, en el confín de Empalme Graneros.

   Hugo insiste una y otra vez en que alguien le explique por qué la provincia “no define qué hacer con todos estos pibes, cuando en presupuesto 2020 aprobado por la Legislatura en noviembre pasado asignó partidas específicas para este programa, y sin embargo, nos piden que sigamos esperando cuando las herramientas están”.

   Es que el ejercicio que ex gobernador Miguel Lifschitz envió a diputados y fue aprobado, prevé un monto específico de 1.375 millones de pesos para el programa, y ahí apunta el integrante de Barrios Originarios. Y si bien en la Municipalidad hay un compromiso de continuidad por parte del intendente Pablo Javkin, desde las organizaciones aseguran que “en la ciudad no hay un peso y es vital el aporte de la provincia para la continuidad en toda Santa Fe”.

Adeudados

La última vez que las ONG recibieron fondos de la provincia fue en noviembre pasado. “Hubo que hacer malabares y con pocas herramientas para seguir trabajando, a pulmón y en un contexto cada vez más áspero”, aseguró Tulián.

   Los chicos no la pasaron mejor. Todavía están esperando el pago de las becas y si bien el compromiso era pagar el 5 de este mes, aún no hay comunicación ni definición de fecha de pago.

   “Dos mil pesos para un pibe significa la continuidad o no de un emprendimiento, o de sus estudios”, asegura Hugo. Tulián le pone nombre y apellido al escenario y relata la situación de una pareja de jóvenes, de 19 y 20 años, que se capacita en peluquería, ahorró a lo largo de 2019, compraron algunas herramientas de trabajo y abrieron una “modesta” peluquería en un lugarcito de su casa, en el barrio.

   “Con las becas ahora compraban los productos para trabajar y en el verano no pudieron hacerlo. En los barrios tampoco hay trabajo ni changas, ahora el pibe hace las changas que puede y a las capacitaciones viene cuando puede, porque tiene que subsistir”, señaló Tulián.

   Para los integrantes de las organizaciones el desgranamiento de los chicos en un contexto de violencia “es terrible. No podemos competir con los circuitos delictivos si no hay red de contención. Y los pibes se van, y cuando se van no se van a un trabajo, se van a trabajar pero de soldaditos y eso está pasando”.

   Y en ese marco, insistieron no sólo en la necesidad de las becas y la formación, sino fundamentalmente de los espacios de acompañamiento y de la figura de los acompañantes. “Son chicos que necesitan red y esa es una figura central”, indicaron.

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