Domingo 02 de Noviembre de 2008
La práctica de guardar o donar el cordón umbilical y la placenta al nacer un bebé para utilizar las células de esos tejidos es una tendencia creciente en la ciudad. De acuerdo a datos aportados por los distintos bancos de tejidos de Rosario, cada mes se recolectan cerca de 130 cordones. No obstante, los médicos admiten que falta información y que por desconocimiento muchas madres no lo hacen. De este total, 115 optan por guardar las células para afrontar un eventual trasplante de médula ósea de su hijo y sólo 16 deciden donarlas. Está comprobado científicamente que la criopreservación de esos tejidos puede servir para curar leucemias.
La modalidad empezó a expandirse en el mundo desde hace dos décadas, y en Argentina hace tres años. Mientras esto no se hacía, "el tejido se desechaba", aseguró el obstetra Fernando Aguilar.
Todos los médicos consultados por LaCapital advirtieron que las posibilidades de usar las células del cordón para curar enfermedades como Parkinson y Alzheimer, y regenerar tejidos de músculo cardíaco y páncreas, son hasta el momento solamente "experimentales".
De acuerdo a datos aportados por el Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), en Argentina este tipo de células ya se utilizaron para realizar 35 trasplantes de médula ósea.
Quien opte por preservar las células de su cordón umbilical tendrá dos opciones: criopreservarlo para que lo utilice sólo su hijo o donarlo a un banco público para que pueda servir a otros receptores del mundo. Estas posibilidades generan dudas y controversias (ver página 4).
Los que donan. "La donación de órganos y tejidos es un acto voluntario, altruista, desinteresado y solidario", reza el lema del Incucai. Y este mismo criterio es el que sostienen para la cesión de células de cordón. De allí que en el organismo defiendan férreamente la donación y no la utilización para el uso privado.
En el Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan, de Buenos Aires, se encuentra el único banco público para criopreservar cordones umbilicales del país. La jefa del servicio de hemoterapia, Ana Emilia del Pozo, confirmó que a ese banco llegan tejidos de hospitales y sanatorios de Capital Federal, Chaco y Rosario. En esta ciudad, el Sanatorio Británico y el Hospital Italiano son los únicos que tienen convenio para derivar las donaciones hacia ese efector porteño.
"La contribución de Rosario es muy importante, no sólo por la cantidad de unidades que aporta sino porque se puede demostrar que las colectas distantes son posibles", aseguró Del Pozo. La especialista aprovechó para destacar el trabajo "a pulmón" que se hace en los dos efectores rosarinos para que lleguen las células al Garrahan, donde hoy se preservan 1.500 tejidos.
Para el mundo. El director del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas del Incucai, Víctor Hugo Morales, señaló que en el mundo fueron donados más de 12 millones de cordones umbilicales. Los pacientes que necesitan un trasplante de médula y no tienen ningún familiar directo con células compatibles, pueden recurrir a la red de bancos mundiales para obtenerlo.
Esto sucede porque los bancos están incluidos en una red mundial, de la que forma parte el Hospital Garrahan. En ese efector ya se efectuaron 9 trasplantes de médula ósea con sangre de cordón umbilical. En un caso concreto las células llegaron de un banco de sangre de Nueva York. Lo mismo sucedió con una nena en el Hospital Universitario Austral (Buenos Aires), a la que le trasplantaron células provenientes de Pittsburg, Estados Unidos. Estos son sólo dos ejemplos de los 35 chicos que se curaron de leucemia gracias al recurso de utilizar células madre donadas solidariamente.
Las coordinadoras del banco de sangre del Sanatorio Británico, María Alejandra Matteaccio y Elsie Mitchell, calificaron a la donación de cordón como "dar vida por partida doble", en el sentido de dar el cordón de una nueva vida para salvar a otra de una enfermedad.
Las médicas explicaron que desde el Garrahan envían todo el kit para hacer el procedimiento, y el trabajo de los médicos (entrenados para esto) es gratuito.
Desde noviembre de 2006 el Británico envió cerca de 150 cordones rosarinos a Buenos Aires. "Todos los meses se firma algún consentimiento, pero no todos los tejidos se pueden enviar, deben ser sometidos a estudios", explicó Matteaccio.
La coordinadora del banco de sangre del Hospital Italiano, Sofía Bonetti, detalló que el efector trabaja desde hace un año y medio junto con el banco de Buenos Aires. La historia comenzó a partir de que una mamá que había donado la médula ósea a uno de sus hermanos, que finalmente se curó, fue al hospital y pidió donar el cordón de su hijo. Fue el primer caso y desde hace un año y medio el Italiano ya envió 150 tejidos al Garrahan, y ahora envía aproximadamente 10 por mes.
La especialista lamentó que no se hagan más campañas de difusión. En el Italiano sólo hay algunos carteles que invitan a donar, mientras que las empresas privadas "cuentan con gente que brinda asesoramiento continuo en el lugar", explicó.
Mientras tanto, la tendencia crece casi al ritmo en que la ciencia indaga nuevos usos para este tipo de tejidos. Algo es seguro: hasta hace tres años estos cordones iban a parar a la basura y hoy le dan la chance de vivir a quien padezca leucemia.