Pandemia

Coronavirus: un tercio de los fallecidos vivía en residencias geriátricas

Desde la Asociación de Prestadores de Geriatría de la provincia reclaman que se implementen "cuanto antes" testeos preventivos en las instituciones que alojan a adultos mayores

Lunes 28 de Septiembre de 2020

Un tercio de las personas fallecidas con diagnóstico de Covid-19 vivían en residencias para adultos mayores. De las 183 instituciones geriátricas que funcionan en la ciudad, el 49 por ciento ya tuvo algún caso de coronavirus y demandó la intervención del Comité Operativo de Emergencia (COE) del municipio. Desde la cámara que agrupa a estos establecimientos reclamaron que “cuanto antes” se implementen testeos preventivos.

“Desde el 20 de marzo estamos pidiendo que se realicen testeos, primero lo hicimos al Pami y después a la Municipalidad y a la provincia. Es una herramienta imprescindible para saber en qué lugar estamos parados”, describe la vicepresidenta de la Asociación de Prestadores de Geriatría de la provincia, Nora González.

En el último informe sobre la situación de la pandemia que publica la Secretaría de Salud del municipio, se advirtió que el 30 por ciento de las personas fallecidas con Covid-19 residía en instituciones geriátricas.

Un número elevado, pero que se mantiene por debajo de la tasa de fallecidos que tuvieron algunas capitales europeas en sus geriátricos, en donde entre el 40 y 45 por ciento del total de fallecidos de una ciudad provenía de un residencia para mayores.

En la última semana, las estadísticas de fallecidos con coronavirus crecieron un 40 por ciento en Rosario. El viernes pasado, en la ciudad se reportaban 143 fallecidos; el viernes 18 los muertos eran 107 y hace quince días se contaban 73. No obstante, como en el mismo período el crecimiento del número de casos confirmados de coronavirus fue mayor, la tasa de letalidad de la enfermedad mostró un descenso: del 0,93 bajó al 0,88 en las últimas tres semanas.

Desde el comienzo

Desde el inicio de la pandemia, las residencias para adultos mayores se presentaron como espacios donde extremar las medidas de prevención para evitar brotes. La misma dinámica de cuidado de los residentes, que dificulta el cumplimiento de las medidas de distanciamiento, y el riesgo de que los residentes desarrollen cuadros graves de la enfermedad los convierten en espacios sensibles.

El alerta en estas residencias sonó en los primeros días de la pandemia: a principios de abril una enfermera del Hospital Geriátrico Provincial fue diagnosticada de Covid-19. Rápidamente, unos 36 residentes fueron aislados en el mismo pabellón del establecimiento de zona sur y lo mismo hicieron en sus hogares un número similar de profesionales. La estrategia fue suficiente para cortar la cadena de transmisión de la enfermedad.

Uno de los últimos episodios sucedió en el geriátrico Jardines del Sur, que funciona en Laprida al 2700. Después de que una residente falleciera a causa de la infección, se decidió que unos 80 adultos mayores completen los 14 días de aislamiento dentro de la institución. Las autoridades sanitarias hisoparon a la mitad de los ancianos, de los cuales 20 dieron positivo para Covid-19.

En la mitad

De acuerdo a datos del municipio, en la ciudad hay 183 establecimientos geriátricos que suman unas 5.056 plazas. Actualmente tienen una ocupación del 82 por ciento, lo que significa que en la ciudad son 4.145 los adultos mayores que viven en establecimientos geriátricos.

Según las estadísticas de Salud Pública, en la mitad de las residencias ya se registró algún caso de coronavirus entre los trabajadores o los residentes del lugar.

Para la vicepresidenta de la cámara, el dato refleja dos situaciones: el crecimiento de los casos confirmados de coronavirus que se registra en las últimas semanas en toda la ciudad, pero también la necesidad de estrategias de prevención más activas que incluyan testeos para determinar si hay circulación viral en las instituciones. “De esa forma se puede intervenir antes de tener casos activos y tomar decisiones de aislamiento”, explica.

Actualmente, señala, todo el personal tiene sus elementos de protección y en las rutinas de trabajo se ajustaron hasta los mínimos detalles para evitar contagios. “Insistimos con el uso de máscaras y barbijos, ventilamos los espacios y separamos a los residentes en burbujas, entre otras cosas, pero como son lugares cerrados la transmisión de la enfermedad es alta”.

En los casos donde hubo contagios, “si bien se aisló tempranamente a quien empezó con fiebre, cuando llegaron los resultados de los hisopados, a las 48 horas, ya se habían contagiado otros residentes”, por eso insiste en la necesidad de las pruebas diagnósticas “para tener una evaluación temprana de la situación”.

Hace unos diez días, las autoridades sanitarias anunciaron el inicio de una estrategia de testeos en un grupo de establecimientos. Hasta ahora, la iniciativa no se puso en marcha.

Bajo presión

“En las residencias geriátricas trabajamos con mucha presión”, resumió la vicepresidenta de la Asociación de Prestadores de Geriatría de la provincia. Según explica, cada vez que en una institución se notifica un caso de Covid-19, “cada institución tiene que armar, con sus propios recursos, una estrategia de aislamiento y reestructurar su funcionamiento”.

En algunos casos eso incluye el seguimiento de todos los contactos, es decir los residentes con quienes el paciente compartía espacios comunes o la habitación. También afrontar los testeos de los adultos mayores que presenten síntomas.

“Se dan situaciones muy difíciles, porque los residentes están imposibilitados de ver a su familia y a otros profesionales, por lo que se hace difícil condicionarlos para que cambien sus hábitos”, cuenta.

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