La ciudad

Convirtieron el reciclaje de residuos informáticos en una salida laboral

Una planta para el tratamiento de estos desechos se pone en marcha hoy con siete jóvenes de barrio Ludueña.

Viernes 18 de Octubre de 2019

Eso de "recauchutar" computadoras, algo que empezaron hacer en plena crisis de 2000 ante la escasez de todo, se convirtió en una costumbre; así como el afán de los integrantes de la recién formada Asociación Civil Nodo Tau —muchos ingenieros— de llevar las tecnologías a las organizaciones sociales y darle "un sentido político", dice Luis Martínez. Con el tiempo, las computadoras que faltaban empezaron a ser más y entonces "recauchutadas", como le gusta decir a Eduardo Rodríguez, otro de los fundadores, las llevaron a instituciones y armaron salas de informáticas en los barrios.

Ahora sobran y llegó el momento de darle forma a un proyecto craneado hace varios años, pero que recién en 2018 de la mano del programa Nueva Oportunidad y el trabajo del Grupo Obispo Angelelli en Ludueña, logró concretarse. Se trata de poner en marcha una planta de reciclaje de residuos informáticos, la primera específica en Rosario, que busca convertirse en una empresa social generadora de empleo. Ya son siete los pibes que conforman el proyecto y que hoy, a las 18, junto a Rodríguez y Martínez, abrirán la puerta de los 500 metros cuadrados que ellos mismos armaron en Fisherton Industrial.

La gestión de la chatarra informática, pero sobre todo la creación de trabajo para jóvenes que venían participando de cursos de reparación de PC en el Nueva Oportunidad fueron la clave del proyecto.

Los siete integrantes, seis varones y una mujer, acompañados por su docente, Rodríguez, y Martínez pusieron los pies en el galpón de Einstein 7110 el 1º de abril pasado e hicieron todo. Acondicionaron el espacio de acuerdo a los requisitos ambientales exigidos, instalaron la tecnología especializada que permite la trazabilidad de los desechos, y ellos mismos armaron los mesones y las estanterías con materiales reciclados, e hicieron la instalación eléctrica.

"Hay una coherencia en el trabajo de levantar el espacio reciclando materiales", planteó Martínez.

El proyecto parte de la visión de la Economía Circular, donde el énfasis está en la reutilización de equipos para una segunda vida útil y la recuperación de materias primas para su retorno a los circuitos productivo, introduciendo la idea de "minería urbana" (ver aparte).

El proceso

El trabajo tiene dos aspectos centrales, la recuperación y puesta en funcionamiento que máquinas que pueden revenderse, y el desguace de lo que no sirve que se separa al mismo tiempo en lo que puede reutilizarse como repuestos y lo que se separa en bolsas: plásticos, chatarras, cables y plaquetas.

"Todo eso se separa y se vende", indica Rodríguez, y señala que el único desperdicio que se genera "son pilas que se envían a tratamientos autorizados".

"Estos son residuos que requieren de un tratamiento correcto por la peligrosidad y altos niveles de contaminación de sus componentes, y las empresas no siempre cumplen esto pese a estar exigido por ley", apuntó Martínez.

Todos apuntan al potencial que la planta tiene de cara al futuro, ya que en la ciudad sólo una firma de tratamiento de residuos peligrosos trabaja apenas en un 3 por ciento con estos materiales informáticos, y la más cercana está en San Lorenzo. "A medida que las empresas empiecen a cumplir con la normativa, e incluso se puede trabajar con municipios de la región, va a crecer la demanda de este servicio que se inicia en el retiro con cargo y avanza en el desguace para la venta", apuntaron.

Empresa social

La demanda está y la meta es que generar "una empresa social" que sostenga los salarios de sus trabajadores, actualmente siete becarios del Programa Nexo del Ministerio de Trabajo. Sin embargo, la expectativa de todos, es hacer de la planta un proyecto autosustentable.

Así lo plantea Sergio, uno de los siete integrantes de la iniciativa, que reconoce no sólo el gusto por esa tarea, sino que además afirma: "Lo hago bien y es algo diferente", señala mientras desarma piezas, y adelanta que se propone terminar el secundario en una escuela para adultos "más adelante".

Lo mismo señala Camilo Villán, hijo de un jubilado de Ludueña, que vive además con sus abuelos. "Lo central es que de lo que vendamos podamos pagar nuestros ingresos", apuntó.

Para Damaris, se trata de un trabajo, pero además de generar conciencia. "Lo vemos en el barrio que la gente tira las computadoras en cualquier lado como si nada", cuenta la joven, que terminó el secundario, espera poder "dar una mano en mi casa" donde vive con sus seis hermanos y sus padres; y no abandona la idea de ingresar el año próximo a la carrera de Enfermería.

Lo que iniciarán hoy es un proceso de aprendizaje no sólo de lo específico de la tarea, sino de la gestión. "Probablemente sea un trabajo largo —advierte Martínez—; pero acá estamos para que acompañar el proceso en el que ellos aprendan el trabajo, la gestión y el desarrollo comercial de la empresa y así en el futuro, ellos la lleven adelante".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario