Jueves 18 de Marzo de 2021
Casi todas las escuelas públicas de la ciudad comenzaron ayer las clases, a excepción de algunas que no cuentan con las necesidades edilicias básicas para arrancar. La llegada de alumnos y alumnas a los establecimientos fue muy diferente respecto de años anteriores, aunque idéntica en esta época, ya que al momento de ingresar estuvieron presentes los controles de temperatura y la sanitización de manos. Una vez dentro, la disposición de los cursos en cada institución fue diferente, siempre encuadrados en los protocolos vigentes. Para muchas instituciones, la organización de las burbujas es acorde a los espacios físicos que tienen; para otras, la disposición de los alumnos se complica por la falta de recursos.
Cada escuela se organizó dándole prioridad a diferentes cuestiones.
Es así que, según indicaron algunos padres de alumnos, en el preescolar de la Escuela Nº 54 “General Manuel Belgrano” (Jujuy al 1900), los docentes prevalecieron los vínculos que los chicos habían construido en el año anterior para armar las burbujas correspondientes, para evitar las aglomeraciones dentro de los salones y sanitizar correctamente las instalaciones.
En el Complejo Educativo Gurruchaga, precisamente en el secundario, todos los cursos se organizaron en burbujas de tal manera que la cantidad de alumnos por segmento no supere las diez personas.
“La modalidad de cursada es una semana de presencialidad contra tres de no presencialidad. No va a haber clases virtuales sino que, en la semana en que una burbuja curse, se le va a dar tareas para que hagan en sus casas”, comentaron algunos padres de alumnos.
Además, agregaron que en la Gurruchaga, “en un mes, cuando los cursos hayan completado la rotación de las burbujas, se le va a sumar el contraturno. Lo que no se sabe es si los chicos van a poder almorzar en la escuela, algo que siempre hacían”.
En donde sí resolvieron esa cuestión fue en el Normal Nº 1: a los chicos y chicas se les solicitó que se lleven su propia merienda, debido a que no funcionará la cantina del establecimiento.
Necesidad edilicia
Contentos por arrancar, alumnos y docentes de la Escuela Nº 518 “Carlos Fuentealba” (Rouillón al 4400) se arman como pueden ante la falta de infraestructura. “El mayor problema que tenemos es que nos faltan salones. Tenemos cursos muy numerosos y hay que hacer muchas burbujas”, comentó la directora, Marcela Hasin, y ejemplificó con los dos cursos de 3º año (58 y 57 alumnos) y el de 4º año (63 alumnos).
Con cinco salones disponibles, a la mañana es un inconveniente ver cómo se arreglan para dar clases. Sin embargo, afirmó: “Los salones los preparamos lo mejor posible y están todos bien distanciados”.
A la cuestión edilicia, Hasin sumó el problema de conectividad que hay en el barrio: “En la escuela no hay buena señal, tenemos servicio de un mega para la administración y se corta siempre. Más de una vez doy datos de mi celular para tener internet”.
“A esta zona llegan algunas empresas y no con todos los paquetes de conectividad. Por ahora, no encontramos una propuesta mejor”, agregó.
“Ojalá pudiéramos tener más salones. Las familias están ansiosas para que los chicos empiecen. Acá se les toma la temperatura, se limpian pies, manos y el celular, y pasan al salón. Antes de volver del recreo, se limpian las manos y vuelven al salón ya sanitizado por la portera”, finalizó.
Todavía en veremos
El gobierno provincial volvió a defender la propuesta salarial ofrecida a los docentes públicos, que consiste en un 35 por ciento de aumento desglosado en tres tramos. También anticipó que evalúa descontar los días que no se dictaron clases. La huelga puede volver a darse la próxima semana con dos paros de 24 horas (martes y jueves) si no se destraba el conflicto.
Dos escuelas de Las Flores
La esperada vuelta a la presencialidad para dar inicio a un 2021 que será con una modalidad semipresencial encontró a varias escuelas de la ciudad que no van a arrancar sus actividades esta semana. En barrio Las Flores, dos escuelas aún están en obras y no pudieron abrir sus puertas.
Durante los primeros meses del año, la Escuela Nº 756 “José Mariano Serrano” fue noticia por haber sufrido hechos de robo y vandalismo, lo que derivó el 1º de marzo en un abrazo solidario “para que nuestros niños comiencen las clases presenciales”, tal como decía la consigna de la convocatoria. Sin embargo, la escuela de Caña de Ambar al 1600 no pudo abrir sus puertas. Incluso los chicos y chicas de séptimo (que debían empezar el 17 de febrero) tuvieron clases en aulas prestadas por la Escuela 407.
Con el inicio del ciclo 2021, en la Escuela 756 esperaban ya contar con la escuela en condiciones. Sin embargo, este lunes por la mañana la escuela seguía cerrada a sus alumnos, tal como confirmó a La Capital Marisa Aybar, delegada de Amsafé Rosario. “Los baños están sin terminar. No alcanzó la gran movilización de la comunidad para apresurar las obras”, lamentó.
"No sé en qué condiciones se darán las clases, porque las obras grandes están sin terminar”, agregó. Sobre este punto, mencionó un expediente de 2019 donde se alerta sobre paredes electrificadas. A ello se le suma el robo que sufrió en el cableado telefónico y destrozos en los inodoros. “Si empiezan, lo van a hacer de una manera precaria, que no es lo óptimo para los escolares, más en una situación de pandemia”, amplió.
Por su parte, en la Escuela Secundaria Nuestra Señora de Itatí, de barrio Las Flores sucede algo similar. A través de su cuenta de Facebook, el lunes las autoridades de la institución de Flor de Nácar al 700 comunicaron: “Debido a que la escuela sigue en obras y a que no podemos asegurar qué día finalizarán, está suspendido el inicio de clases hasta nuevo aviso”. Según pudo saber este medio, la escuela se encuentra abocada a terminar refacciones en cañerías de agua, servicio eléctrico y filtraciones en el tanque de agua. También en techos de chapa y en el cielo raso.
“Cuando estén las condiciones, vamos a ir avisando a cada burbuja día y horario de entrada”, dice el mensaje.