Contadores compran una casa para abrir un centro para chicos vulnerados
Fundaron la ONG Alas y esperan que en pocos meses unos 10 niños sean alojados para recibir asistencia y contención

Viernes 17 de Marzo de 2023

¿Que tienen en común un grupo 12 de contadores públicos, un abogado, una médica, una docente y una trabajadora social de entre 24 y 70 años de edad? Que pusieron manos a la obra para proteger a las infancias vulneradas. Desde 2019 constituyeron la Fundación Alas para comprar al año siguiente una antigua casona de Paraná 740 donde tienen previsto en los próximos meses inaugurar un centro residencial con capacidad para 10 menores de edad excluidos de sus hogares y cuyos casos están judicializados. Una misión solidaria surgida de una iniciativa privada y sostenida por el ahorro de sus socios junto al aporte de donaciones. “Las carencias que hay en niñez son escandalosas. Poco visibles, pero alarmantes en serio”, señaló Iván Celis, uno de los integrantes de Alas.

El perfil de los contadores públicos no se asocia mucho a la sensibilidad. Pero quizás sea un enorme prejuicio que los integrantes de Alas se encargaron de desterrar. El primer paso importante que dieron después de la constitución de la fundación fue comprar una casa donde va a funcionar el primer centro residencial. Son 220 metros cuadrados en plena refacción y acondicionamiento, donde se esperan alojar unos 10 niños y de entre 5 y 18 años de edad.

“Somos doce creadores, la mayoría contadores. En cuanto al financiamiento, el recurso fundamental es el aporte de los fundadores. Y, en segundo orden, recursos que obtenemos a partir de actividades financieras y donaciones de particulares, a través de un grupo de 20 voluntarios al frente de las actividades recaudatorias”, dijo.

La casona está en plena reforma. Y se espera terminarla a fin de año, para luego inaugurarla en 2024.

Será un espacio con el equipamiento necesario para albergar esta decena de chicos en forma permanente. Un modelo parecido a lo que eran la Casa Cuna o el Hogar del Huérfano, con un gabinete interdisciplinario que se va a ocupar de la atención y cuidado de los chicos.

Y si bien se podrán recibir casos derivados de la Justicia de menores, los fundadores entienden que el principal recurso seguirá siendo el aporte de los privados. “Vamos a tener seis personas trabajando bajo relación de dependencia, y quizás algún programa de pasantías. El mecanismo de derivación tiene como presupuesto necesario la derivación judicial, porque todos los niños y niñas que tengamos alojados, van a estar atravesando una medida judicial”. sumó.

Será una opción más que se abrirá en un contexto de vulnerabilidad social alarmante. En su página web (fundacionalasparasoñar.org), sus integrantes se plantean acompañar a los niños judicializados en el camino de restitución de sus derechos, dándoles un lugar en el que se sientan protegidos, garantizándoles las necesidades básicas de salud, educación, alimento, afecto y cuidado hasta que el Estado resuelva su situación, ya sea la revinculación con su familia o la adopción.

La idea es que los residentes tengan cubiertas sus necesidades básicas relacionadas a una alimentación sana y equilibrada, higiene y hábitos de cuidado personal, tratamientos de salud y chequeos generales. Según el Observatorio de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia de Santa Fe, desde 2016 se triplicó el número de niños separados de sus hogares. “La situación actual de las infancias en Argentina es crítica y no imagino soluciones posibles sin el compromiso y la participación de todos y todas. Por eso, sueño con poder poner a disposición de toda la sociedad una organización cada vez más grande y comprometida con esta problemática, que sea capaz de generar espacios libres de violencia y que tenga como misión excluyente garantizar derechos a cada niño y niña que se vincule con nosotros”, resumió Celis.

En la página también se expresó otra integrante. “Mi deseo es construir un espacio en donde las infancias sean y estén libres de violencias, desigualdades y discriminación. Donde realmente su voz sea escuchada y tenida en cuenta, que se fomente la participación protagónica. Que estén acompañadas y que, a través del juego sientan, que no hay límites para sus sueños y deseos”, dijo Ingrid Brandolini.

“Que Alas sea un espacio que abrace, contenga y aloje a cada niño y adolescente que transite por la institución, contemplando sus necesidades individuales, escuchando, destacando y fortaleciendo sus habilidades y que ademas sea puente, junto con el Estado, hacia una nueva familia o su autonomía”, sostuvo Silvia Caselli.