La ciudad

Constitucionalistas analizan el impacto del estado de sitio

Mientras sobrevuela en el debate público el fantasma de la declaración del estado de sitio para controlar la propagación del coronavirus, abogados constitucionalistas plantean posiciones contrapuestas sobre si el país ya está en la situación excepcional prevista por la Carta Magna.

Lunes 23 de Marzo de 2020

Mientras sobrevuela en el debate público el fantasma de la declaración del estado de sitio para controlar la propagación del coronavirus, abogados constitucionalistas plantean posiciones contrapuestas sobre si el país ya está en la situación excepcional prevista por la Carta Magna.

Ayer, el presidente Alberto Fernández afirmó que su principal preocupación es el incumplimiento del aislamiento y descartó _por el momento_ la aplicación del estado de sitio, contemplado en el artículo 23 de la Constitución Nacional.

Se trata de un período en el que se suspenden las garantías constitucionales “en caso de conmoción interior o de ataque exterior” que pongan en peligro el ejercicio de la ley fundamental y de las autoridades creadas por ella. “No quisiera llegar a eso, y solo hablaría mal de la sociedad argentina _afirmó el mandatario_. Los instrumentos están, las fuerzas están. Al que sale sin justificación, lo detienen y lo ponen a disposición de un juez. Los elementos están. Las fuerzas de seguridad tienen que hacer lo suyo, la gente tiene que hacer lo suyo y yo tengo que cuidar la salud de los argentinos. Tenemos el sistema legal funcionando como corresponde”.

Con otro nombre

Sin embargo, el jurista Domingo Rondina evalúa que el aislamiento social preventivo y obligatorio dispuesto por el gobierno mediante el decreto de necesidad y urgencia 297/20 es “una forma de disponer el estado de sitio con otro nombre”. Y argumenta: “Constitucionalmente, para limitar de esta manera la libertad ambulatoria y de movilidad en el espacio público es el estado de sitio, y en los hechos estamos ante la situación de estado de sitio”.

La resistencia del gobierno a usar ese término es entendible: la última vez que se dispuso el estado de sitio fue el 19 de diciembre de 2001. Con ese instrumento el entonces presidente Fernando De la Rúa buscaba frenar la ola de saqueos y protestas que hizo volar a su gobierno por los aires.

El constitucionalista Diego Armesto tiene una visión opuesta: considera que el país no está bajo el estado de sitio. “No están suspendidas las garantías constitucionales, los procedimientos que permiten hacer efectivos el ejercicio y el cumplimiento de los derechos. Por ende funciona el amparo, el hábeas corpus, el hábeas data; todo está funcionando”, explica.

Derechos y límites

Lo que sí limita el Poder Ejecutivo a través de estas medidas, remarca el especialista, es la libertad de circulación y los derechos contemplados en el artículo 14 de la Constitución Nacional.

De todas formas Armesto considera que si las restricciones actuales no logran su objetivo la única medida que le queda al presidente para cumplir la cuarentena es mediante el estado de sitio.

Es la bala de plata ante una crisis imposible de enfrentar con los medios habituales. No obstante, aún en el período de excepción el presidente tiene poderes limitados: puede detener a las personas, pero no juzgar ni condenar.

Con todo, los constitucionalistas coinciden en que las medidas del gobierno son razonables.

Armesto sostiene que el decreto presidencial está alineada con la constitución y las convenciones de derechos humanos.

“Las libertades que son reconocidas en ambos instrumentos como regla general pueden ser limitadas cuando está en juego el interés general y la vida de las personas”, subraya el constitucionalista.

En el mismo sentido, Rondina considera que los instrumentos dispuestos por el gobierno no son excesivos en esta situación que vive el país.

No obstante, alerta sobre la vulneración de derechos: “Debemos denunciar si hay personas que sufren daños productos de la medida o si hay abusos de los órganos estatales, como las fuerzas de seguridad, que deben controlar su aplicación”.

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