Los días de lluvia suelen ser incómodos para los rosarinos. Algunas recomendaciones para renegar lo menos posible
Miércoles 23 de Octubre de 2024
Cuando cae lluvia torrencial sobre la ciudad y no queda más remedio que salir -al trabajo u otra obligación impostergable-, lo más recomendable es estar preparado para no pasar un mal día. Y también tener en cuenta algunas cuestiones para no correr riesgos innecesarios en el marco de fuertes tormentas.
Para empezar: si se debe caminar bajo el agua, si la bicicleta es el medio de transporte elegido o uno se mueve en transporte público, lo ideal será contar con botas o algunos protectores de silicona capaces de impermeabilizar el calzado.
El paraguas, pilotín o, en su defecto, una improvisación de último recurso con una bolsa de consorcio será otra opción. La clave es evitar el paso de humedad hacia la ropa (sobre todo si se trata de un lugar de trabajo que no permite el regreso prematuro a casa).
Antes de salir en un día de lluvia
Un dato para no subestimar. Lo ideal es salir munido con una liviana muda de ropa en el bolso para poder cambiarse ni bien se llega a destino. De esa manera, se evita que el cuerpo tome frío y derive en un resfrío.
Una remera o camisa y, si hay chances, un pantalón. La idea es clara: cambiar la ropa mojada por otra seca.
A prestar atención en la calle
Hay que que tener en cuenta que los días de lluvia suelen generarse espejos de agua, y además muchas baldosas pueden estar flojas. Hay que tener cuidado al caminar.
Los charcos suelen ser traicioneros, puesto que debajo siempre está factibilidad de encontrar un pozo, rejilla o medidos de agua sin la correspondiente tapa.
Aunque el tiempo apremie, será recomendable tomarse el tiempo en pisar firme y, por supuesto, lejos del cordón para evitar salpicadas monumentales de automovilistas insensibilizados.
"El tema de la circulación es recomendable hacerlo a baja velocidad y recordar que los anegamientos son de carácter transitorio, por eso solicitamos conducir a baja velocidad para evitar formar oleajes y que la misma agua anegada ingrese en viviendas o comercios", señaló el director de Gestión de Riesgo y Protección Civil, Gonzalo Ratner.
Alumbrado y arbolado público
Otro dato para nada menor es que los días de lluvia con ocasional presencia de rágafas, sobre todo en esta etapa del año, suele pender algún cable de electricidad y hay que alejarse lo máximo posible.
Por eso habrá que tener todos lo sentidos en alerta del mismo modo en caso de deambular por zonas de árbolados añosos, proclives a caídas estrepitosas como grandes ramajes de altura. Incluso, si llueve mucho sin viento, la caída de los árboles puede darse tiempo después cuando ya no cae agua.
"Durante la lluvia o después de la misma, hay mayor chance de que se caigan árboles al ablandarse el suelo o se quiebre alguna rama por el peso del agua. Por eso debemos evitar refugiarnos de la lluvia debajo de árboles, puesto que también podríamos transformarnos en víctimas por una descarga eléctrica en plena tormenta", recomendó.