La ciudad

Condenan a 25 años de prisión a un hombre que mató a su ex pareja

El delito prevé prisión perpetua, pero los jueces consideraron válido un argumento expuesto para aplicar un atenuante.

Viernes 27 de Abril de 2018

El 4 de enero de 2016 Graciela Príncipe fue asesinada de once puñaladas por su ex pareja, Ricardo Ratto, en la zona de la Terminal de Omnibus. Ayer, el hombre, detenido desde el día después del crimen, fue condenado a la pena de 25 años de prisión en un juicio abreviado. El delito prevé prisión perpetua, pero los jueces consideraron válido el argumento que las partes expusieron para aplicar un atenuante: como Graciela tenía independencia económica y su atacante no; como hasta el día en que Ratto la mató no se habían probado situaciones de violencia en la pareja; y como, además, el hombre dependía afectivamente de Graciela, podía no aplicarse un apartado del Código Penal que prohíbe reducir la pena a quien cometiera un femicidio.

Ratto, de 59 años, fue condenado por el delito de "homicidio calificado por la relación de pareja mediando circunstancias extraordinarias de atenuación". La audiencia en la que se homologó el acuerdo entre las partes (el procedimiento abreviado evita el juicio oral y público al acordar calificación legal y pena) se celebró ayer, a las 11.

"Pedirle perdón a la familia de Graciela, estuve en un momento muy duro de la locura cometida", dijo Ratto en una especie de balbuceo cuando el Tribunal le concedió la posibilidad de hablar. Cuando lo hizo, se dirigió con la mirada a uno de los tres hijos de la víctima, que estaba en la sala de audiencias. A él también se le dio la posibilidad de decir unas palabras, pero se negó.

Fueron los hijos de Príncipe —que tenía 54 años y trabajaba como portera en una escuela del barrio Empalme Graneros— quienes no quisieron que la causa por el homicidio de su madre se ventilara en juicio oral y público y hablaron con la fiscalía para que tratara de resolver el conflicto en un juicio abreviado.

Según detalló la fiscal Marisol Fabbro, el 4 de enero de 2016, cerca de las 19, Ratto se encontró con Príncipe en Castellanos entre Santa Fe y San Lorenzo y, tras una discusión, la tomó del pelo, la arrinconó contra una pared y le asestó varias puñaladas. La más grave fue en el corazón. Murió al día siguiente. Había sido ella quien, unos meses antes, había puesto fin a la relación.

Hubo dos testigos presenciales del crimen. Uno escuchó a Ratto decirse a sí mismo: "Pará Ricardo, pará Ricardo". Después del ataque, Ratto hizo dos llamados: a su hijo le contó que había matado a Graciela, a su hermana le dijo que había cometido un error.

Luego se tomó un taxi desde el lugar del crimen hasta Oroño y Santa Fe. En el camino le pidió al taxista que frenara en un volquete, adonde arrojó algo envuelto. Los investigadores suponen que se trataba del arma homicida, que nunca fue hallada.

Más tarde, desde Salta y Dorrego, le pidió a un remís que lo llevara hasta Peyrano, su pueblo natal. Allí fue detenido el 5 de enero.

El delito de "homicidio calificado por la relación de pareja" está tipificado por el artículo 80 del Código Penal y prevé la pena de prisión perpetua. Pero el último párrafo de ese apartado establece que cuando mediaran circunstancias extraordinarias de atenuación, "el juez podrá aplicar prisión de 8 a 25 años". Pero hace una salvedad: "Esto no será aplicable a quien anteriormente hubiera realizado actos de violencia contra la mujer víctima".

Cambios

Llamativamente, la fiscalía, que al inicio de la investigación había definido el hecho como un femicidio, ayer remarcó la "inexistencia de una situación de violencia de género". Pese a eso, al hablar de la motivación de Ratto para matar a Príncipe, Fabbro explicó que "ante la circunstancia de que la víctima había decidido romper (su relación) con el imputado, él haya visto que perdía toda posibilidad afectiva y de dependencia económica".

Es decir: la mató porque lo dejó y él se quedaba solo y sin dinero. Pero al no haber existido situaciones previas probadas de violencia de género, la justicia entendió que la pena podía ser menor.

Para justificar sus dichos, Fabbro explicó que Ratto no tenía relación con sus propios hijos y que en Graciela había hallado "una pareja, un lugar para vivir y una familia". También dijo que era él quien dependía económicamente de ella, porque él no tenía dinero, trabajo ni casa.

"La situación de ellos era inversa: no se verificaba un patrón de dominación del hombre sobre la mujer", dijo en la misma línea la defensora pública, Alejandra Paolini. "El estaba en una situación de dependencia con la víctima".

Los jueces Héctor Núñez Cartelle, Pablo Pinto y Melania Carrara hicieron lugar al acuerdo al que arribaron las partes y homologaron la condena a 25 años de prisión.

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