Como en abril de 1929, la placa de mármol de "La Favorita" vuelve al hall de la tienda
La pieza rescatada por la familia García y el municipio tras el cierre de la tienda en 1998, ahora parte de la colección del Museo de la Ciudad, volverá a ubicarse en el ingreso de Córdoba y Sarmiento

Jueves 04 de Mayo de 2023

Si un símbolo le faltaba a la esquina de Sarmiento y Córdoba -donde el próximo 19 de mayo se "reinaugurará" La Favorita- era esa placa de mármol y bronce que mantuvo su brillo a lo largo de las décadas a fuerza del paso de la gente y donde se gestaron millones de encuentros y desencuentros, amores y desamores. La pieza, que había sido colocada en el óvalo central de ingreso en abril de 1929 cuando la tienda de los García Hermanos inauguró el actual edificio levantado por Rafael Candia y que se descartó en 1998 con la llegada de Falabella, volverá este jueves a ocupar ese espacio clave de la ciudad tras un arduo trabajo de restauración que llevaron adelante los equipos del Museo de la Ciudad, el espacio que la custodia entre su colección y que ahora la cede nuevamente a la tienda en comodato.

A la cabeza del anuncio del traslado y de la firma del comodato por cuatro años, con posibilidad de extensión, está el secretario de Cultura de la Municipalidad, Dante Taparelli, quien no solo está convencido de que la pieza "es el símbolo del maltrato que Falabella tuvo con el edificio ya que fue recuperada de un volquete en muy malas condiciones", sino que además considera que "es el documento de identidad de la tienda que es el mascarón de proa del comercio rosarino". Analiza: "Que vuelva a su lugar es como reengarzar la piedra en un anillo".

De hecho, Manen García, descendiente de los fundadores de la tienda nacida en mayo de 1897, recordó a La Capital que justamente el logo que se representa en esa placa "es el más clásico que tuvo la tienda y el que se utilizó desde 1929 desde la apertura del edificio por mayor cantidad de años".

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Ciertamente, hubo otros que vinieron después y duraron más o menos tiempo, pero el mármol y el bronce quedaron allí en la esquina "viendo crecer y envejecer a generaciones", como señaló Taparelli.

Más aún, el funcionario destacó además que sean actores y empresarios locales los que retomen la actividad de la esquina de Córdoba y Sarmiento. "Eso permite pensar de nuevo en La Favorita, en nuestra historia, y para eso era importante traer la pieza para volver a los orígenes. Ojalá la ciudad pueda también pensarse en ese sentido", señaló.

Respecto de la función del museo como custodio de ese patrimonio desde que lo recibió en 1998, Taparelli lo consideró como una "tarea moral", pero también sostuvo que "algunas cosas deben volver a su lugar: es como un reloj, para que funcione debe tener todas sus partes".

De la esquina al museo

Fue en junio de 1998 que Alfonso García, por entonces al frente del directorio de la firma, definió la donación al Museo de la Ciudad de Rosario la placa identitaria del edificio de la tradicional esquina, un ícono de mármol y bronce de forma oval que ocupó durante casi 70 años el centro del hall de ingreso de la tienda y que había sido retirada con la llegada de la empresa internacional Falabella.

Desde su llegada al acervo de la colección, la placa no había sido fuertemente intervenida hasta 2021, cuando se expuso por primera vez en el marco de la muestra “Ciudad Candia”, justamente un recorrido donde el edificio de la tienda levantado por Rafael Candia era un emblema y para la cual sus íconos y símbolos fueron puestos en valor. Incluso con recorridos que permitieron volver a levantar las persianas de la tienda en mucho tiempo.

Otros fueron, en tanto, los desafíos, los trabajos de consolidación y recuperación que el equipo de restauración del Museo de la Ciudad debió poner en marcha para que la pieza vuelva a ocupar el hall de ingreso de la tienda. Así como también los debates internos y teóricos en torno al retorno del patrimonio del museo al espacio público.

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En este proceso, junto con materiales de archivo fotográfico que se utilizaron de guía se llevó adelante una limpieza química, mecánica y manual para remover la suciedad, el óxido y los restos de materiales de construcción que se encontraban incrustados en ella.

Esta trabajo fue desde los tornillos, la pintura, el mármol y el bronce, hasta lograr la consolidación y relleno las grietas, poder modelar el material faltante y realizar una reintegración cromática general de la placa.

Terminada la labor de más de cuatro meses, todo este listo para que este jueves, a las 14, la pieza salga desde 1998 por primera vez del Museo de la Ciudad en el parque Independencia para volver a la esquina de la tienda. Y en pocos días más, volver a ser parte de la vida cotidiana de rosarinos y visitantes. Nuevos encuentros y desencuentros, amores y desamores.