Martes 19 de Octubre de 2021
Emiliano Moyano y Eva Iglesias son la primera pareja trans que accedió en Rosario al derecho de casarse y ser reconocidos como un matrimonio ante la ley. Sin embargo, hace poco más de 20 años, las autoridades policiales se hubieran podido referir a ellos como "mascaritas sidóticas", como lo hizo en 1998 el ex jefe de la Policía de Rosario, Benedicto Mattía, refiriéndose al colectivo LGBTIQ+. Uno de los protagonistas centrales de ese camino recorrido en las últimas dos décadas que permitió avanzar en la garantía de derechos fue el Colectivo Arco Iris, una de las primeras organizaciones rosarinas que dio batalla en tiempos más hostiles y que desde este martes se inscribe en la trama urbana de la ciudad con una calle que ya lleva su nombre.
La imposición del nuevo nombre a la calle es parte de la iniciativa Memoria en la Calle que lleva adelante la Dirección de Derechos Humanos y Memoria de la Municipalidad y que determinó que a partir de ahora el Pasaje 736 de la zona norte, justo en la intersección de la avenida Luis Cándido Carballo, pase a llamarse Colectivo Arco Iris.
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Justamente nada menos que un reconocimiento a ese colectivo pionero, fundado en Rosario en 1994, que tuvo a Guillermo Lovagnini y Pedro Paradiso Sotile a la cabeza y que hizo punta en la defensa de los derechos de las personas gays, lesbianas, travestis y transgénero y en las luchas contra todo tipo de discriminación.
"Lo que no se ve no existe"
Emiliano y Eva se casaron en agosto de este año y son la primera pareja en la provincia que accedió al matrimonio siendo ambos personas trans. "Nos conocimos militando justamente por nuestros derechos, esa es parte de nuestra historia", dice apenas terminado el acto en la zona norte Emiliano, de 44 años, pero reconoce sobre todo esa posibilidad dada por los años de lucha de quienes comenzaron antes "cuando no había nada", agrega.
"Lo que no se ve no existe y lo que justamente lo pasaba en 1994 era que no se veía y en eso hay que decir que Rosario fue fue pionera en dar pelea por estos derechos", agrega Emiliano, que entre sus historias personales guarda la de su tío, un peluquero al cual las normas y códigos contravencionales vigentes aún por ese entonces "le prohibían circular por la vía pública con pantalones color rosa".
En diferentes organizaciones y espacios, desde Capitán Bermúdez donde viven, ambos siguen militando. "Muy emocionados de que esa pelea que significa poner nuestros cuerpos hoy se visibilice de este modo", concluyeron.
