La ciudad

Cierra una tradicional empanadería de la ciudad asfixiada por los costos

Su dueño señaló que los tarifazos y el aumento del alquiler lo llevaron a bajar la persiana.

Martes 17 de Abril de 2018

La tradicional empanadería El Gran Pipón, ubicada en la ochava de San Juan y Dorrego, decidió bajar las persianas tras 37 años de historia. Los tarifazos, el incremento del alquiler y la caída del consumo llevaron al dueño a ponerle fin a la actividad gastronómica que llevó adelante sin prisa y sin pausa desde 1981.
De carne, jamón y queso o humita, fritas o al horno, fueron una novedad para la época, hasta que se hizo una costumbre en la ciudad. Luego la competencia aumentó y en Rosario abrieron una infinidad de locales, pese a que El Gran Pipón se transformó en una marca registrada en el macrocentro de la ciudad.
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La empanadería fundada en 1981 cierra sus puertas.
La empanadería fundada en 1981 cierra sus puertas.
Según contó Miguel, su dueño, los viernes acostumbraba a vender vender alrededor de 1.300 empanadas, pero dijo que desde hace unos meses la demanda bajó a entre 700 y 800. "Los clientes habituales me compran, pero en menor cantidad", comentó.
Pese a un cambio de locación a la esquina de Italia y 3 de Febrero, los costos del último mes fueron determinantes para cerrar la actividad comercial: 20 mil pesos de luz, 30 mil del alquiler, 7 mil de gas, 3 mil por los residuos especiales, más lo referido a los empleados y lo tributario.

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