La Ciudad

Cierra el histórico bar San Antonio en zona sur

El local abrió en 1927 en San Martín al 3300. Era un clásico punto de encuentro para los amigos del barrio y familias

Viernes 05 de Febrero de 2021

Después de 94 años cierra sus puertas el bar San Antonio, un clásico del barrio Hospitales de la zona sur de la ciudad. Allí se daban cita, entre otros, el Trinche Carlovich con sus amigos, y cientos de grupos de la zona que forjaron historias inolvidables.

El local, de San Martín y Ayolas, fue apaleado por las distintas crisis económicas, la inseguridad y luego la pandemia. Esta situación, y el deseo de los nuevos dueños de cambiar de rubro comercial, hicieron que la actual inquilina, Andrea Roldán, decidiera cerrar las puertas del mítico bar.

Ahora el local luce desmantelado y está todo en venta. “Comunicamos a nuestros clientes y amigos que nuestro querido bar San Antonio cierra sus puertas. Agradecemos enormemente su paso por aquí y por habernos elegido una y mil veces”, se lee en el perfil de Facebook del bar.

Allí también se anuncia que “se encuentra todo a la venta: mobiliario, cuadros, mesas, sillas” advierten en las redes sociales invitando a los vecinos que quieran acercarse a mirar y a comprar algún recuerdo del mítico lugar.

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Roldán hace 13 años que estaba a cargo del bar. “Mi marido empezó 36 años atrás. Luego enviudé y continué con el negocio”, relató la mujer, que reconoce que la gente “la pasaba muy bien y elegía este lugar para reunirse”.

Los platos más elegidos, según contó Roldán, eran las pizzas y las pizzanesas, y por supuesto las picadas.

“Venían grupos de amigos, gente de 60 años que se reunía a tomar café y también teníamos clientes de 90 años que pasaban un ratito cada día por el local, rememoró.

También era una cita obligada para las familias que salían de misa de la iglesia San Antonio, ubicada justo frente al bar. “Ahora la cuadra va a quedar desolada, porque este bar le daba mucha vida”, destacó la mujer.

El bar San Antonio tenía capacidad para preparar almuerzos y cenas para 200 personas, y llegó a contar con 20 empleados.

Además, en los últimos años se había sumado el servicio de delivery, que fue lo que ayudó a que el local siguiera abierto durante la pandemia.

“Hacíamos shows y fuimos de los primeros en incorporar el karaoke”, destacó Roldán. Todo sumaba para que el bar San Antonio fuera el punto de encuentro en el barrio.

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También circularon por allí bandas de músicos rosarinos que amenizaban los viernes y sábados a la noche. A su vez, se celebraban homenajes a los jugadores de fútbol, en especial a los de Central Córdoba, y por su puesto a Gabino Sosa.

No faltaron las clases de tango, las actuaciones de solistas y otros artistas que hicieron sus representaciones en el bar.

Además, se ofrecían tentadores desayunos los domingos, cuando la Municipalidad abrió la Calle Recreativa en la avenida San Martín.

Decadencia

Hace poco más de dos años el bar sufrió un fuerte golpe económico cuando comenzaron a aumentar de forma considerable los impuestos y luego los gastos para la puesta en funcionamiento.

Esto, y luego la pandemia, terminaron de complicar la situación. Sin embargo, Roldán estaba dispuesta a seguir luchando para que el bar continuara, pero los dueños del inmueble ya no le dieron opción porque están interesados en abrir un local comercial de otro rubro.

Hay quienes dicen que la idea es abrir una colchonería. La pregunta es si después de más de 90 años como bar, allí podrá funcionar otro rubro.

Un bar con seguridad privada

En octubre del año pasado el bar San Antonio fue noticia porque, como otros locales de la zona, se vio obligado a contratar seguridad privada para que los clientes se pudieran sentar tranquilos en la vereda a tomar un café.

A la crisis económica por la pandemia se le sumó la inseguridad. “Para tener las mesas afuera tuve que contratar personal de seguridad”, contó la dueña, Andrea Roldán, en su momento.

“Acá, a las 19.30, cuando cierran los locales comerciales, todo el mundo se vuelve a su casa y la calle parece en toque de queda. ¿Quién va a venir a tomar algo aunque yo tenga abierto el bar con la inseguridad que hay?”, cuestionó harta de que se impongan medidas que no le permiten sacar adelante su negocio.

“A toda hora hay arrebatos. Sobre las veredas de calle San Martín está la bicisenda por donde transitan bicicletas y motos de arrebatadores. Por eso la mayoría de los locales gastronómicos cuenta con personal de seguridad, algunos están vestidos de civil para no intimidar a los clientes, pero eso implica un gasto más”, confesó quien administraba el emblemático bar.

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