La ciudad

Cerca de 300 puesteros coparon las peatonales y el centro fue un caos

Tierra de nadie. Fue en el primer día del paro de los empleados municipales. Se ofrece una gran cantidad de productos y para hoy se espera más concurrencia.

Viernes 11 de Marzo de 2016

Cerca de 300 manteros se apostaron ayer en un radio de siete cuadras en las peatonales del centro de la ciudad. Se pudo observar un cuantioso número de vendedores ambulantes, incluso algunos que vinieron desde otras ciudades sacando provecho del paro de municipales, que ofrecían los más variados productos.

La Capital realizó un relevamiento sobre la cantidad de vendedores que aprovecharon la oportunidad de hacer alguna diferencia ante la ausencia de controles municipales. Por la mañana se pudo observar que por peatonal Córdoba, entre Paraguay y San Martín, se ubicaron entre 35 y 50 manteros por cuadra. Por la tarde, el número ascendió considerablemente: en el mismo radio se ubicaron entre 50 y 65 puesteros por cuadra. La peatonal San Martín estuvo más calma debido a las obras que realiza la Empresa Provincial de la Energía (EPE) en el tramo situado entre Rioja y Córdoba; aunque una cuadra antes, entre San Luis y Rioja, cerca de 40 vendedores ambulantes aprovecharon la jornada.

La peatonal Córdoba fue un mar de gente. Allí estaba Víctor, un hombre que vende películas. "Nosotros no sacamos mucho provecho de estos días porque es tanta la cantidad de vendedores que nos perdemos entre la cantidad de puestos. Además, entre los que vendemos estos productos nos conocemos y nos ponemos de acuerdo para vender más o menos al mismo precio", dijo. Aseguró que mucha gente viene desde otros lugares, "porque lee en el diario que va a haber paro, entonces aprovechan la ocasión para venir y poner sus puestos". Tal es el caso de dos señoras que, según este vendedor, vinieron desde Rafaela y se dispusieron en la esquina de Córdoba y Sarmiento para hacer una diferencia sobre una de las arterias más concurridas del centro.

El problema del sinfín de puesteros que hubo fue para él también, que es habitué de la zona de la peatonal. Contó que "un colega, que vende siempre por calle Sarmiento, prefiere quedarse allí en vez de acercarse a la peatonal, donde se encuentra el mayor caudal de gente". Al ser consultado sobre por qué no se coloca sobre una de las calles más transitadas de la ciudad, dijo que le conviene quedarse donde está siempre, en vez de perderse entre la gran cantidad de vendedores y ofertas.

La contracara de Víctor se vio reflejada en puestos de otros rubros. El negocio de los relojes como el de los sahumerios, ambos consultados por este diario, mostró que es muy conveniente la ausencia de los efectivos de la Guarda Urbana Municipal. En ambos puestos había vendedoras, que aseguraron que "se vende mucho más en días así" (aunque no brindaron una suma específica del incremento de las ventas). Pero sí determinaron que dos días así, con el gentío de la peatonal, "es como vender en el parque dos domingos seguidos".

Otro puesto, ubicado en Córdoba y Entre Ríos, se dedicó a vender y canjear libros. Su vendedor, amablemente, afirmó que hoy también se lo puede encontrar en la peatonal; pero aclaró que, los fines de semana, el contacto será posible en el parque España, algo que muestra a las claras que es muy variada la oferta de vendedores que se acercan a lugares neurálgicos en estas circunstancias.

 

Polirrubro. Si bien entre los productos más vistos y vendidos se encontraron los relojes, los lentes de sol y los objetos de bijouterie; el escenario de ayer ofrecía una gran variedad de artículos. Auriculares, medias (la promoción que prevalece es de una docena de ellas por 100 pesos), juguetes, sahumerios (y los infaltables ejemplares de palo santo), artesanías, camisetas de fútbol, camperas, plantas, ollas (de una interesante variedad) y perfumes, entre otras cosas, fueron de la partida en lo que fue, y seguirá siendo hoy, una feria al estilo mercado persa en pleno centro.

 Comodidad. La larga jornada que afrontan los manteros hace que prevean todo antes de comenzar el día. Es así que se pudo observar una buena cantidad de puestos que estaban cubiertos por gazebos o lonas para no sufrir tanto el sol. También se pudieron ver sillones y reposeras, que los vendedores instalaron para pasar el día más cómodamente.

 

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