Desde la Sociedad de Carniceros de Rosario sostienen que los precios se mantienen estables e incluso están atrasados pero la gente no compra
Lunes 12 de Agosto de 2024
La baja en el consumo golpea en todos los sectores. A pesar de los intentos del gobierno nacional para imponer una sensación de recuperación, las góndolas y comercios se ven resentidas. Los carniceros de Rosario advierten una caída en sus ventas en torno al 20%.
Juan Ramos, referente de la Sociedad de Carniceros de Rosario, aseguró que hubo “incrementos mínimos” en los precios al consumidor final desde abril: “Puede haber aumentado un 4%, por el costo de todo lo que hay alrededor de la carne, fletes, faena o si entra o no hacienda”. No obstante, en caso de una normalización en el ingreso de la hacienda, Ramos deslizó la posibilidad de retrotraer ese porcentaje.
El consumo, según reveló Ramos, sufrió una caída de unos 20% en lo que va del año. “Se produce un espasmo, cuando empieza el mes se vende y va decayendo al correr los días”, afirmó.
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Precio atrasado
Ramos detalló en comunicación con El Primero de la Mañana de LT8 que el precio de la carne ronda los 9 mil pesos el kilo, cuando“debería estar en más de 10 mil pesos”.
Acto seguido, el referente carnicero negó cualquier tipo de salto en los precios, enumeró aumentos en costos y salarios y afirmó: “No se trasladan al mostrador porque la venta está muy complicada”.
“Hay mucha variedad de precios de carne y de cortes que no deberían estar a esos precios, pero el comerciante quiere vender”, cerró Ramos.
Fuerte caída en agroalimentos
Desde Came, indicaron que “durante julio de 2024, fruto de la disminución del poder adquisitivo y la falta de convalidación de precios por parte del consumidor, se observó una caída de la demanda de entre un 30% y un 40%”.
En este sentido, puntualizaron que “al ser, por lo general, productos perecederos, la situación forzó a distintos eslabones de la cadena de valor (mayoristas y minoristas) a resignar parte de la renta” y agregaron que también “debe considerarse el fuerte incremento de costos tanto en insumos dolarizados, como en transporte, logística, arrendamientos, combustibles y salarios, por citar algunos”.