La ciudad

Cadenas de ropa low cost y outlets: los fenómenos que crecen en la crisis

Mientras el resto sufre la caída de consumo, algunas marcas no paran de abrir locales donde se vende ropa a precios económicos.

Domingo 29 de Septiembre de 2019

En el marco de un profunda crisis, hay varios fenómenos que se destacan como excepciones que confirman la regla: hay comercios que se están expandiendo en medio de una caída generalizada del consumo. “En estos contextos siempre aparecen negocios de este perfil que encuentra un nicho interesante”, comenta el propietario de un local microcéntrico.

   Lo cierto es que en poco tiempo, entre dos franquicias de ropa muy económica de mujer, Othilia (tiene 6 locales en la zona, otros dos en el cordón industrial y uno en Santa Fe capital) y Pola Nola (tiene 7 y uno Granadero Baigorria), empezaron a ocupar varios locales que estaban vacíos, sobre todo en calle San Luis y la peatonal Córdoba. Otro caso similar (pero anterior) es el de Brokers, que vende ropa masculina y femenina con 4 locales en microcentro y 3 en el resto de la ciudad.

   Se trata de grandes locales bien instalados, buena decoración e iluminación y fuerte presencia en redes que venden muy barato, achicando márgenes de ganancia. “Por lo general son empresarios que aprovechan que hay talleres vacíos y gente que necesita vender telas, tienen bien aceitada la cadena comercial y de distribución y logística propia, lo que les permite tener agresivas promociones con ropa que se vende casi al costo. El consumidor gana pero a nosotros nos perjudica”, afirma el referente de un paseo comercial a cielo abierto.

   El titular de una gran cadena céntrica cuenta cuál es el secreto: “Vos vas al taller y les decís que vas abrir 30 locales, hacés un contrato por dos años y le pedís 5000 jeans por semana. Y en vez de pagar 100 por cada uno ofrecés 50, pero mantenés a la gente ocupada todo ese tiempo. El que tiene el lugar vacío y el personal parado, acepta”.

   Son lugares con mucho movimiento, que suelen hacer eventos en los locales, y venden un gran volumen de mercadería. ¿Cómo hacen para trabajar así en un contexto tan malo para el consumo? Un conocedor del rubro afirma: “En esta economía recesiva, gana el que tiene escala, organización y profesionalismo. Hay mucha gente que quiere comprar una prenda sin marca, linda, que por ahí te dura menos pero tiene un buen corte. Un pantalón puede salir 500 pesos, mientras uno de marca vale de 2000 para arriba”, señala.

Profundización

A su vez, un formato que ya existía pero se ha profundizado es el de los outlets de calzado y textiles: “Son dueños que tienen mucha mercadería de saldo y la venden a menor precio en un local con otro nombre, que lo alquilan barato porque estaba vacío hace mucho”, describe el hombre.

   “Ante la caída de consumo gran parte de los locales de línea se trasladó a los outlets por cuestiones de precio”, dice el propietario de varios. “El consumidor primero va a esos locales a buscar los discontinuados. Hubo un crecimiento lógico porque la gente aprendió a revolver, sobre todo la mujer, que busca más. Además la gente ya está muy perdida con los precios, no sabe cuánto sale nada”, advierte el empresario.

   Otro caso especial es el de los chinos, una nueva competencia que ha surgido abriendo polirrubros que venden baratijas importadas (bazar y regalería), y en algunos casos incluso son dueños de supermercados que se expanden. “Trabajan con menos margen y sin empleados, son casi autoservicio y no atienden, solo cobran, por lo que les deben robar un montón. Ellos se agrupan por pool y compran entre todos por cantidad, así ganan”, revela otro titular de un local.

   Mientras dure la depresión económica, estos serán los rubros que prevalezcan. Por ello, los comerciantes de todos los rubros deberán afinar el lápiz y trazar un buen plan de subsistencia si quieren sobrevivir.

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