La ciudad

Cada vez más rosarinos buscan tener stands en las ferias de emprendedores

En lo que va del año las solicitudes crecieron un 30 por ciento. La mayoría son desocupados, mujeres solas y jóvenes que le dan pelea a la crisis.

Viernes 19 de Julio de 2019

"El trabajo es salud", dice Sofía Suárez mientras sirve jugo de naranjas recién exprimidas y lo vende a 25 pesos el vaso. Gastado por el uso, el dicho popular no pierde eficacia para resumir las historias del centenar de personas que hasta el domingo participan de la feria de vacaciones de invierno, frente al Monumento Nacional a la Bandera. Desocupados, mujeres solas y jóvenes que encuentran en el circuito de ferias un ingreso económico y un lugar de pertenencia. Herramientas que, dicen, ayudan a campear la crisis. De acuerdo a datos de la Municipalidad, este año las solicitudes para ingresar en las ferias creció un 30 por ciento.

El circuito de ferias de la Secretaría de Economía Social del municipio se consolidó a partir de 2015. Por entonces, la actividad se centraba en el Biomercado y en ciertas actividades eventuales. Actualmente, se suman 700 lugares de comercialización, entre los que rotan más de mil artesanos y emprendedores.

En una ciudad donde la desocupación es una de las más altas del país (el último informe del Indec registró el 11,7 por ciento durante el primer trimestre del año), las ferias aparecen como un espacio para mantener la economía doméstica. De acuerdo a datos de la Municipalidad, este año las solicitudes para ingresar en estos circuitos creció un 30 por ciento. El 60 por ciento de los que se anotan en los cursos de capacitación para desarrollar emprendimientos lo hace después de perder el ingreso principal del hogar, el 70 por ciento son mujeres.

Como forma de respuesta a esta demanda, el año pasado se comenzaron a habilitar ferias autogestivas o cooperativas, donde los mismos emprendedores se encargan de gestionar el lugar y los días y horarios de funcionamiento. El próximo domingo, se inaugurará el séptimo de estos espacios, en el parque de la Cabecera. Meses atrás fueron la feria de la Estación (en Fisherton), el Hormiguero (en la plaza Sargento Cabral, del distrito oeste) o La Colmena (en el sudoeste).

"Las ferias son parte de un sistema de comercialización que se consolidó mucho, donde la gente puede acceder a productos de calidad a un precio justo", destaca el secretario de Economía Social del municipio, Nicolás Gianelloni, y considera que el segundo paso sería construir mercados en distintos barrios de la ciudad, similares al Mercado del Patio, en la zona de la Terminal de Omnibus, "que permitan visibilizar toda la movida emprendedora que tiene la ciudad".

En primera persona

A Mabel Gutiérrez siempre le gustó la costura. Aprendió para hacerle ropa a sus dos hijas, pero nunca pensó que esa actividad doméstica "podía convertirse en una salida laboral", la cual narra mientras atiende su puesto donde ofrece disfraces para niños. Sus hijas ya son adolescentes y le ayudaron a ponerle nombre a sus diseños. Los bautizaron "Soñé que soñaba".

El de Mabel es uno de los primeros puestos de los 120 que forman la feria de vacaciones de invierno. Una enorme carpa blanca, llena de banderines y lucecitas de colores, montada en el parque Nacional a la Bandera, donde se pueden encontrar dulces, artículos de panadería, juguetes, adornos, indumentaria, bolsos y carteras. Todos, con una historia detrás.

"Con estos emprendimientos tenemos un trabajo, hacemos terapia entre las compañeras de la feria, muchas están solas con sus niños y pueden ver que los que les pasa, también les pasa a otros", afirma Mabel.

Para Guillermo Tudella hay muchos factores que empujan el crecimiento de las ferias. "Uno importante es la necesidad económica de la gente que busca una salida laboral, pero también hay mucha gente que disfruta creando algo y teniendo un trabajo autónomo", afirma. En su caso fue una oportunidad que encontró cuando junto a su familia volvió de España, hace ocho años.

"Donyi", es el nombre de los alfajores gourmet que cocina Fabiana Alonso. Hay de tres variedades: chocolate negro con esencia de naranja, blanco con un toque de almendras y santafesino con una pisca de limón. Los venden en las ferias, en bares de la Terminal de Omnibus o en el Mercado del Patio. "Yo era ama de casa. Hace un año y medio empecé con esto y vi que podía ser algo grande", dice Fabiana mietras ofrece probar sus delicias. No se equivocó, ahora de Donyi participan también su marido y su hija y la cocina de la casa ya les está quedando chica para atender los pedidos de sus clientes.

La feria de vacaciones de invierno permanecerá abierta hasta el domingo en el parque a la Bandera.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario