La ciudad

Cada vez más conductores pasan por los talleres de reeducación vial

Son obligatorios para retirar la moto del corralón, pero también asisten automovilistas. En lo que va de 2012, el número de asistentes ya casi iguala a los de todo el año pasado.

Sábado 14 de Julio de 2012

El muchacho que está sentado en la última fila del salón sabe que para circular en moto tiene que usar casco. La mujer que resopla en el primer banco, también. Sin embargo están allí, en los talleres de reeducación vial que se dictan en la dirección de Tránsito del municipio, porque los inspectores los encontraron in fraganti y sus vehículos terminaron en el corralón municipal. En lo que va del año, 1.823 personas participaron de la actividad, un número que casi emparda a los asistentes durante 2011. Para los motociclistas, cumplir con el taller es requisito para recuperar su vehículo; pero por las aulas también desfilan automovilistas, derivados por los jueces de faltas tras cometer faltas graves.

Las jornadas de reeducación vial están estipuladas por la ordenanza 8.014, sancionada hace cuatro años, que incorpora al Código de Tránsito la obligatoriedad de los conductores que incurren en faltas graves de participar de un taller "como condición para retirar su vehículo" del corralón. La norma se puso en marcha recién en 2008 haciendo hincapié en los motociclistas, claramente el eslabón más frágil de la cadena del tránsito.

Y desde entonces, empujados también por el aumento de los controles sobre los conductores de estos vehículos, el número de asistentes a los talleres que se desarrollan en la sede de Tránsito no para de crecer. De acuerdo a estadísticas del departamento de Educación Vial, en el 2010 participaron de la actividad 2.172 personas, el año pasado fueron 2.295 y en estos últimos seis meses ya desfilaron por los salones 1.823 conductores.

En ese grupo, los varones son amplia mayoría (nada menos que el 82 por ciento). Y en cuanto a las edades, el grueso va de los 25 a los 50 años. Los hay también más jóvenes, incluso menores de edad que deben concurrir acompañados de sus padres y del titular del vehículo.

En dos ruedas. "Los conductores de autos o camiones son muy pocos, apenas alcanzan el 5 por ciento, y llegan derivados por el juez de Faltas. En cambio los motociclistas que circulen sin casco, a contramano, con índices de alcohol no permitidos o sin documentación tienen obligación de asistir", indicó el jefe del departamento de Educación Vial, Gustavo Adda.

Para el funcionario no se trata de "perseguir" a las motos. "Es un vehículo económico, fácil de adquirir y conveniente para estacionar. Sin embargo también es cierto que llevan la delantera en materia de accidentes", advirtió.

Las estadísticas del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) no lo desmienten. Durante el año pasado, los motociclistas representaron el 70 por ciento de los pacientes lesionados en accidentes de tránsito. A la guardia del efector llegaron 2.685 conductores de moto y la mayoría de ellos no usaba casco. En 2004, según advierten los fundamentos de la ordenanza 8014, se habían registrado 1.180 accidentes de moto.

Hace tiempo que las organizaciones que velan por la seguridad vial advierten que las sanciones, por sí solas, poco hacen para evitar accidentes de tránsito. Y la experiencia de quienes dirigen estos cursos parece confirmarlo, según afirman, el porcentaje de reincidentes entre quienes participan de la actividad "es ínfimo, muy poco significativo", indican.

Y hay otro dato: al compás del incremento de los operativos de control y sensibilización crecieron también las cifras de los trámites para obtener el carné habilitante para conducir motos. "Una clara señal de que los conductores tienen interés de regularizar su situación", destaca Adda (ver aparte).

Justamente, ese es el fin último que se persigue desde el departamento de Educación Vial. "Nosotros no juzgamos, ni tratamos a los conductores como infractores. Lo que queremos que entiendan es que detrás de las normas de tránsito está la vida, que sepan como cuidarse y que tomen conciencia de que más importante que llegar a un lugar es volver a casa. No es fácil es un trabajo lento, pero no imposible", concluye Adda.

Salir de la informalidad

"En los talleres no nos detenemos tanto en difundir las normas de tránsito, porque los conductores las conocen, sino en explicar por qué hay que circular de esa manera. La mayoría llega pensando "yo sé cuidarme" o "con mi vida hago lo que quiero" por eso insistimos en el costo social que tienen las negligencias", resume Edgardo Campisi, uno de los cuatro instructores encargados de los talleres de educación vial.

La actividad dura cuatro horas y finaliza con una charla de sensibilización a cargo de Felipe Carusso, integrante de la ONG Protejamos la Vida, el papá de Daniela, una de las dos jóvenes que murió el 2 de marzo de 1997 en Salta y Oroño cuando Sebastián Pira las arrolló con su automóvil que conducía a más de 100 kilómetros por hora.

Campisi destacó la importancia de los talleres. "Desde que los estamos dictando casi no tenemos reincidentes. No es que pensamos que no cometen más faltas, pero al menos no de las graves. Además este año se nota el crecimiento de las solicitudes de licencia de motos; antes representaban el 20 por ciento de los trámites, ahora son el 40 por ciento. Y, según lo que comentan desde las compañías, hay también más demanda de seguros contra terceros".

Números

Según datos oficiales, en Rosario hay unas 220 mil motos patentadas. Sin embargo, desde la dirección municipal de Tránsito se calcula que hay otros 100 mil de estos vehículos circulando por la ciudad sin este requisito fundamental. El parque de automóviles es mayor, alcanza las 700 mil unidades patentadas.

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