La ciudad

Buscar trabajo, una complicada tarea bajo condiciones adversas

Domingo 06 de Octubre de 2019

Alicia Garay tiene 46 años. Trabaja desde los 18, cuando terminó la escuela empezó a cuidar niños, después formó parte de dos empresas de limpieza de oficinas y también cuidó a personas mayores. Pero hace dos meses perdió su último empleo y la búsqueda se le está haciendo "mucho más larga de lo que esperaba", se lamenta del otro lado del teléfono, el mismo número que publica en los avisos donde pide trabajo.

Alicia no es la única desempleada en el hogar. Su pareja, a quien nunca le faltaron trabajos como albañil o pintor, hace desde el verano que no consigue "ni una changa". Este último invierno, lo pasaron amasando las tortas asadas que su compañero salía a vender en parques y avenidas; pero en los últimos meses la venta empezó a escasear. "Para darte un ejemplo, cuando empezamos vendíamos unos quince paquetes de harina, ahora no podemos vender ni seis. La calle está dura", dice.

Hasta hace dos meses Alicia tenía a su cargo el cuidado de una mujer de 96 años que falleció. Había empezado a cuidar a la anciana después de trabajar haciendo la limpieza "en una casa de familia", pero uno de los miembros perdió el empleo y ya no pudo "seguir pagando mi sueldo".

Desde entonces, el matrimonio vive "día a día", dice y después enumera la cantidad de estrategias a la que echan mano en la búsqueda de empleo, casi un manual de supervivencia para afrontar los tiempos que corren. "Cuando tenemos algo de dinero publicamos el aviso en el diario, sino también pegamos cartelitos en algunos comercios del centro o en las paradas de colectivo", dice.

Los currículums que deja cuando consigue una entrevista, los escribe a mano o los imprime en el centro de distrito que corresponde a su barrio, allí se los hacen gratis y se ahorra los 70 pesos que tiene que pagar en la librería que queda más cerca de su casa, en la zona oeste de la ciudad.

Porque en los últimos meses "tenemos que cuidar hasta el último centavo", apunta y reconoce que algunas veces para llegar hasta el centro tiene que recurrir a la Iglesia donde le dan una tarjeta de colectivo. "Es muy estresante, la situación está muy difícil, pero trato de no pensarlo mucho porque tengo que salir adelante", afirma y antes de cortar el teléfono pide un favor "si te enterás de algún trabajo avisame, es lo único que necesito".

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