La ciudad

Buscan un espacio para alojar a las familias dechicos internados

El proyecto partió de las voluntarias del Hospital de Niños Zona Norte. Actualmente, los familiares duermen en los pasillos.

Lunes 09 de Julio de 2018

Estar junto a sus padres todo el tiempo que permanezcan internados es un derecho que tienen los niños hospitalizados. Sin embargo, los hospitales no están muy bien preparados para recibir a las familias de los chicos. Pensando en estas dos cosas, las voluntarias del Hospital de Niños Zona Norte quieren poner en marcha un alojamiento para que padres, madres, hermanos o tíos no tengan que dormir en los pasillos de los centros de salud.

Actualmente sólo el Centro de Apoyo Integral Hemato-Oncológico (Cenaih) recibe a niños y adultos que siguen tratamientos oncológicos, por trasplantes o cardiopatías congénitas en los hospitales públicos de la ciudad. Y muchas veces no hay habitaciones libres (ver aparte).

El voluntariado Damas Rosadas lleva ya más de diez años recorriendo las salas del Hospital de Niños del barrio de Arroyito. En todo ese tiempo, dicen, se cimentó el proyecto que empezaron a gestionar este año: encontrar un lugar donde los padres de los niños que viven en otras localidades puedan alojarse para acompañar el tratamiento de los chicos.

Desde la inauguración de su nueva terapia intensiva, el Zona Norte se convirtió en un centro de referencia de pediatría en la red provincial de salud. Actualmente, hasta sus consultorios llegan pacientes de toda la provincia "que ante la falta de medios para pagar otro lugar, terminan durmiendo en una silla del pasillo o en cualquier otro lugar del hospital", advierte Mirta Acosta, una de las voluntarias del hospital.

Las estadías muchas veces no son cortas, pueden extenderse semanas o meses, según las patologías. Por eso, asegura, "resulta imprescindible que las familias tengan un lugar donde puedan tomar algo calentito, darse un baño y pasar la noche cómodos para así poder acompañar los tratamientos de los niños".

Esas pequeñas cosas

Las Damas Rosadas ocupan una oficina en el primer piso del centro de salud. Allí tienen su base de operaciones para la tarea que definen como "hacer más llevadera la permanencia en el hospital". Ni más ni menos.

Todas las paredes de la sala están cubiertas de estanterías. En una está la ropa de nenes, limpia, impecablemente doblada y separada por talles; al lado la ropa para las nenas.

Otros estantes sostienen cajas, cada una con su rótulo: medias, ropa interior, bodys de bebés, según su contenido. Y también bolsas de pañales, calzado, ropa para adultos, juguetes y libros, entre otros artículos.

Entre lo puesto y las pantuflas

Mientras las voluntarias hablan con la periodista de LaCapital el teléfono suena con insistencia para pedir una campera para una mamá de la habitación diez o un par de zapatillas para un papá que está en terapia intensiva. "Algunas madres salen con lo puesto y llegan en pantuflas", explican las mujeres mientras seleccionan amorosamente cada una de las prendas que recibirán los niños o sus familiares.

Todo queda asentado en un libro de guardia del hospital que narra los recorridos que diariamente realizan las mujeres y las necesidades de cada chico que llega al hospital. Muchos ya son conocidos, ellas los llaman por su nombre en diminutivo y algunos de los chicos las adoptan como tías o abuelas.

Donar días

"Hay tanto por hacer", asegura Acosta, que oficia como coordinadora del grupo de 32 personas que integran las Damas Rosadas. La más joven es Micaela, de 22 años; en la otra punta está Angélica que se prepara para celebrar sus 80. Todas son mujeres y donan uno o dos días por semana a su trabajo en el hospital, cuando dejan de trabajar, de estudiar o de cuidar nietos. Lo que las mueve, remarcan, "es la pasión" por trabajar en equipo y ayudar a los otros. El logo de la asociación recuerda que "mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo". Y ellas creen en eso.


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