La ciudad

Barrio Pichincha: ánimos caldeados y problemas que siguen sin resolverse

Los vecinos se reunieron ayer con la intendenta Mónica Fein y hubo fuertes contrapuntos. "Los ruidos no nos dejan dormir", le dijeron a la jefa municipal.

Miércoles 13 de Marzo de 2019

En una nueva reunión formal, en esta ocasión con ánimos más caldeados, los vecinos del barrio Pichincha le transmitieron ayer a la intendenta Mónica Fein que todavía continúan sin resolverse los problemas de convivencia planteados en los encuentros anteriores, relacionados a inconvenientes ocasionados por la proliferación de bares y cervecerías en esta zona de gran crecimiento urbano en los últimos años. Si bien reconocen que hay una mayor cantidad de operativos de control, esa intención está lejos de saciar la intensidad de los reclamos que mantienen los habitantes del barrio.

En esta oportunidad, las protestas se centraron sobre la invasión de clientes sobre calles y veredas, en la poco eficiente insonorización en muchos locales, y en la necesidad de cumplir las ordenanzas vigentes.

"Vemos que hay más control en la zona, pero el impacto no se redujo. Los ruidos hasta cualquier hora siguen siendo un gran problema para nosotros y no nos dejan dormir. Por eso le llevamos un papel a la intendenta que decía: «Los vecinos de Pichincha queremos dormir. Rosario = convivencia». Y eso parece que la enojó, porque desde ahí se generó un clima mucho más tenso que en el encuentro anterior", comentó Willi Kramp, uno de los asistentes a la reunión.

"Además, le entregamos un relevamiento barrial con muchos detalles realizados por los mismos vecinos, en el que se precisaba local por local, calle por calle de la zona, donde existen reclamos y denuncias, y la distancia con las viviendas. Allí se puntualizaban los inconvenientes de cada local: los muy conflictivos, los que tienen problemas pendientes, los que no tienen denuncias pero son conflictivos, los que están por abrir, los que no muestran conflictos, las sedes de instituciones como sanatorios y salas velatorias, y también la ubicación de Control Urbano", destacó el vecino.

Estos planteos de los vecinos profundizaron la sensación de malestar. "Eso la dejó desbordada, y quizás por eso no fue una buena reunión. Nosotros nos fuimos con una mala sensación, porque parece que no terminan de entender lo que sufrimos los vecinos que queremos dormir, y en estas condiciones es imposible. Vivimos mal y nos enfermamos".

"A la intendenta le planteamos que los controles aumentaron, hay más presencia de agentes, pero que eso no lo vemos reflejado en conductas y acciones concretas de prevención y disuasión", contó Kramp, quien advirtió que "muchas veces pasa que vamos a hacerle algún reclamo a los efectivos que están en las esquinas, pero nos dicen que no pueden moverse de esos lugares, que llamemos a la Guardia Urbana Municipal, a Tránsito, o a la policía. Entonces, esa mayor presencia no nos sirve para nada porque los problemas continúan", exclamó.

En ese sentido, Kramp apuntó que "los problemas más habituales son autos que estacionan en las puertas de nuestras cocheras, locales que ponen el mobiliario afuera y se hace imposible transitar, parlantes con música muy alta en las veredas y locales con patios internos que no reparan en el ruido que generan".

Y agregó: "Nosotros vamos a efectuarle la protesta a los agentes que están en las esquinas, pero no actúan en el momento y así no sirven para nada, y los problemas se multiplican y dilatan".

De acuerdo al relato de los vecinos, las respuestas de Fein estuvieron lejos de buscar un punto de solución más cercano. "Parece que se enojó, y hasta nos llegó a decir que si no nos conformaban los agentes que había mandado para controlar la zona, los sacaba. Que debíamos adaptarnos y tener un mayor espíritu de convivencia. Una amenaza fuera de lugar", confió Kramp.

En este marco de palpable tirantez, las autoridades municipales se comprometieron a estudiar el relevamiento presentado por los vecinos y convocar a una nueva reunión.

Mientras, los habitantes del barrio se siguen organizando a través de las redes sociales. En instagram y facebook (Vecinos de Pichincha) y en twitter (@VPichincha).

Un papel que marcó el clima

Los vecinos que asistieron a la reunión de ayer pusieron sobre la mesa un papel que rezaba: «Los vecinos de Pichincha queremos dormir. Rosario = convivencia». Eso marcó el clima tenso del encuentro.

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