El primer caso ya cumplió 60 horas de trabajo comunitario y realizó un curso de concientización vial. Desde septiembre, se ampliará la propuesta
11:37 hs - Jueves 01 de Octubre de 2026
Rosario comenzó a aplicar de manera efectiva una nueva herramienta para sancionar las faltas graves de tránsito: los trabajos comunitarios. El primer caso ya fue cumplido y tuvo como protagonista a un motociclista que debió realizar 60 horas de tareas en el Movimiento Solidario Rosario, además de completar la instancia de concientización vial y cumplir con la inhabilitación para conducir que había determinado el Juzgado de Faltas. La experiencia marca el comienzo concreto de un esquema que busca que determinadas sanciones tengan, además de una consecuencia económica o restrictiva, un componente educativo y reparador.
El mecanismo se puso en marcha a partir del convenio firmado entre la Municipalidad y el Movimiento Solidario Rosario, que incorporó a la organización como uno de los espacios donde pueden cumplirse sanciones de carácter comunitario. Allí las personas sancionadas pueden realizar tareas vinculadas con el funcionamiento cotidiano de la institución, como colaboración en comedores, preparación y distribución de alimentos, empaque y otras actividades de asistencia. La intención es que las horas determinadas por los jueces se transformen en una contribución concreta a la comunidad.
La normativa permite que, frente a determinadas faltas graves, el juez pueda establecer distintas consecuencias y combinarlas de acuerdo con las características de cada caso. Así, una sanción puede contemplar una multa económica, una inhabilitación para conducir y, al mismo tiempo, tareas comunitarias o instancias educativas y de concientización. De esta manera, la respuesta ante una infracción no queda limitada al pago de una suma de dinero, sino que puede incorporar también una dimensión formativa y reparadora.
Dos casos de muestra
El primer caso es una muestra concreta de ese esquema. El motociclista no sólo realizó las tareas comunitarias en el Movimiento Solidario Rosario, sino que también cumplió con el curso de concientización vial dispuesto como parte de la sanción. La combinación de ambas herramientas apunta a trabajar sobre la conducta que originó la falta: por un lado, mediante una actividad que genera un aporte directo a la comunidad y, por otro, a través de una instancia destinada a revisar las consecuencias de las decisiones que se toman al volante.
Mañana comenzará un nuevo caso. Se trata también de un motociclista, que recibió una sanción que combina una multa económica, la inhabilitación para conducir y trabajo comunitario. En este caso, la decisión está vinculada con un historial de numerosas infracciones, entre ellas varios cruces de semáforos en rojo y episodios de exceso de velocidad. También se trata de una persona que se había escapado de un operativo vehicular. Entre las conductas registradas aparece, por ejemplo, la circulación a más de 100 kilómetros por hora en una avenida donde el límite máximo permitido es de 60. Es decir, más de un 66 por ciento por encima de la velocidad autorizada, una diferencia que permite dimensionar el nivel de riesgo de la conducta.
Los cursos de concientización vial ya forman parte de las herramientas disponibles dentro de este esquema de sanciones. La novedad será que, desde septiembre, se ampliará la propuesta. Además de las vinculadas al tránsito, se incorporarán contenidos sobre género, ambiente y cuidado animal. La intención es que las instancias de formación puedan adecuarse a distintas conductas y que la sanción tenga un contenido educativo más amplio.
Bajan las muertes por siniestros viales
La aplicación de estas nuevas herramientas se da, además, en el marco de una política de seguridad vial que viene mostrando una reducción sostenida de las víctimas fatales en Rosario. Según los datos difundidos este año, en los últimos tres años las muertes por siniestros viales se redujeron un 36 por ciento en la ciudad, con 57 víctimas fatales menos. Según destacan las autoridades, esta baja se vincula con un conjunto de políticas que incluyen controles, tecnología, cambios normativos, fiscalización y campañas de concientización.
Ese descenso se produce mientras el municipio profundiza las acciones sobre algunas de las conductas que generan mayor riesgo en la vía pública. Los controles de velocidad, alcoholemia y semáforos, junto con los operativos preventivos y las distintas instancias de educación vial, forman parte de una estrategia que apunta a reducir la posibilidad de que una infracción termine convirtiéndose en un siniestro grave. En ese marco, las nuevas sanciones comunitarias agregan una herramienta para intervenir sobre quienes cometen faltas de mayor gravedad.
Más controles, más recursos, más rapidez
El fortalecimiento de las sanciones se desarrolla en paralelo con una ampliación de los recursos destinados a los controles. La Secretaría de Control incorporó 12 nuevas motocicletas para la Dirección General de Tránsito, que se suman a los 15 autos y camionetas ya entregados, además de 85 dispositivos móviles —captores— y dos decibelímetros. Las nuevas motos, de 250 cilindradas, permiten ampliar los patrullajes, mejorar los tiempos de desplazamiento y agilizar las intervenciones de los agentes en distintos puntos de Rosario.
El equipamiento se complementa con la reasignación de 85 agentes a distintas áreas de control y con herramientas tecnológicas que permiten visualizar y gestionar reclamos y labrar actas en el momento. También se incorporaron dos decibelímetros para modernizar los controles de ruidos molestos. El objetivo es reforzar la presencia preventiva y contar con mayor capacidad de respuesta en los corredores de mayor circulación y en los horarios de mayor demanda.
El refuerzo de recursos se refleja también en el volumen de controles realizados durante el primer semestre. Entre enero y junio de 2026, la Secretaría de Control realizó 45.345 controles vehiculares, casi un 6 por ciento más que en el mismo período del año pasado, cuando se habían efectuado 42.689 inspecciones. Del total de controles, 3.169 automóviles y motocicletas fueron remitidos al corralón por distintas infracciones a las normas de tránsito.
En el mismo período, los equipos municipales realizaron además 26.873 controles de alcoholemia, con 789 conductores que dieron resultado positivo. Los números reflejan el volumen de trabajo que llevan adelante diariamente los agentes municipales y, al mismo tiempo, la necesidad de continuar ampliando las herramientas disponibles para desarrollar los operativos en el territorio.