La ciudad

Automovilista ebrio acompaña a rendir a su hija y se pelea con los inspectores

Un hombre protagonizó un violento incidente cuando no dejaron rendir a su hija porque tenía vencido el seguro del auto. Hubo gritos, insultos y casi atropella a uno de los inspectores.

Sábado 01 de Diciembre de 2012

Un verdadero escándalo se vivió esta mañana en la Dirección Municipal de Tránsito cuando un hombre, enfurecido porque los inspectores no le permitieron rendir el examen práctico de manejo a su joven hija al no tener al día el seguro del auto, desató una cataratas de insultos sobre el personal del organismo. No conforme con eso, se subió a su auto y al intentar retirarse del lugar casi le pasó por encima a uno de los examinadores. Cuando pudieron dominarlo se comprobó que el irascible automovilista presentaba un elevado estado de ebriedad que podría acarrearle una suspensión de licencia de un año.

"Fue un hecho anecdótico, pero a la vez preocupante", manifestó a La Capital Clara García, titular de la Agencia de Seguridad Vial de Rosario, al narrar lo ocurrido esta mañana. La actividad matutina sobre la diagonal que corre desde 27 de Febrero y Moreno hasta el bulevar Oroño, y que separa la Dirección de Tránsito del International Park, se desarrollaba con normalidad. Los inspectores examinadores controlaban las prácticas de los aspirantes a obtener su licencia de conductor. Todo iba como estaba previsto hasta la llegada de una muchacha de unos 20 años.

Según contó García, el problema comenzó cuando los inspectores comprobaron que el vehículo en el que la mujer iba a rendir el examen práctico tenía el seguro vencido. "La póliza estaba vencida hacía tres meses. Por lo tanto se le informó que no podía rendir. En todo caso debía volver a presentarse con el seguro renovado. Eso fue lo que sacó de quicio a su padre. El hombre reaccionó muy mal. Comenzó a gritar y a insultar a los empleados. En un momento se subió al auto y realizó una maniobra brusca con la que casi rozó a uno de los inspectores", remarcó García.

La funcionaria dijo el resto de los inspectores que estaban en el lugar lograron que esa persona detuviera la marcha. En ese momento comprobaron que presentaba signos de ebriedad. "Se le realizó entonces un examen de alcoholemia y dio tenía un dosaje de alcohol de 1,80, cuando el mínimo permitido es de 0.50", agregó García. La historia terminó con el secuestro del vehículo al corralón y con el automovilista sometido a un proceso de la Justicia de Faltas municipal por conducir en estado de ebriedad. Con ese dosaje de alcohol en sangre "se le puede suspender la licencia de conductor por un año. Esto fue un hecho anecdótico, pero al la vez preocupante y tiene que ser ejemplificador", afirmó García.

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