La Ciudad

Asentamientos en el sur y clubes en el norte, así está hoy la costa local

Especialistas advierten que "el Estado debe controlar el uso del espacio público y puede autorizar particulares, pero no para uso exclusivo"

Domingo 07 de Febrero de 2021

Si en el sur y a pesar de varios intentos aún no se ha podido resolver la reconversión del área, en la que destaca el histórico asentamiento de El Mangrullo, habitado por cientos de familias, en el norte se extienden a lo largo de tres kilómetros varios clubes náuticos. “El avance y modificación de la ribera del Paraná por los clubes náuticos en violación del espacio público está convirtiéndose en una triste normalidad”, advirtió esta semana Humedales en Red, un colectivo de organizaciones ecologistas de tres provincias, entre ellas Santa Fe.

En ese sentido, Matías De Bueno, del Observatorio Ambiental de la UNR, explicó que la línea de ribera es para favorecer el tránsito fluvial; si bien solía ser de 35 metros se redujo a 15 en la última reforma del Código Civil y Comercial de la Nación (de 2015). “La establece la Dirección nacional de Navegación y es la crecida media ordinaria del río en tiempos normales (para Rosario equivale a 4,60 metros). A partir de ese punto se tienen que dejar 15 metros sin ningún tipo de construcción y tampoco se pueden reparar las existentes, porque eso debe quedar para la navegación”, advirtió el abogado. El control del respeto de la línea “hacia arriba” es de jurisdicción nacional y los 15 metros en dirección a la tierra le corresponden al municipio.

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De Bueno también contó que por las bajantes de los cursos de agua, especialmente la del año pasado en el Paraná, “muchas veces se confunde cuál es la porción pública y cuál la privada”. Eso le sucedió a un grupo de detectores de metales que meses atrás ingresaron caminando sobre el cauce del río al balneario La Florida y terminaron en la comisaría. “Hubo un conflicto porque les dijeron que estaban en propiedad privada, pero a su vez las playas son públicas”, apuntó el profesional.

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Control estatal

“El Estado debe controlar el uso del espacio de dominio público y se pueden autorizar usos particulares pero no exclusivos”, advirtió en ese sentido su colega Gustavo Nadalini, presidente del instituto de Derechos Reales del Colegio de Abogados y docente universitario en la Facultad de Derecho de la UNR. Justamente el derecho real se ocupa de cuestiones de propiedad, dominio y condominio.

“Este es un tema complejo, porque también hay situaciones fácticas a contemplar, como el aprovechamiento del espacio. Hay clubes en toda la Argentina que ocupan las costas y los parques centrales: la cuestión de fondo es el destino de los inmuebles de dominio público, más allá de la línea de ribera”, agregó Nadalini, quien sugirió “acordar consensos mas allá de lo formal, generar un debate y que surja una solución que contemple las parcialidades”, en relación a las asociaciones, sus socios, el propio Estado y la comunidad en general.

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Por último, el experto recordó que el dominio público es aquel que está fuera del comercio y del que ningún particular se puede apropiar pues es de uso colectivo. El Estado, que lo controla, puede otorgar concesiones o permisos especiales. “La costa debe ser abierta a toda la ciudadanía, si el Estado va a autorizar un uso exclusivo, tiene potestad. Ahora, cuando se advierte que un particular -tanto una persona humana como una persona jurídica- hace un uso exclusivo y excluyente de un aprovechamiento más democrático, más inclusivo, debe darse una revisión de modo que haya espacios de apertura que permitan usos libres y abiertos”, destacó Nadalini.

Para que no quedaran dudas sobre su mirada, Nadalini detalló: “Esto implica generar revisiones en la normativa y búsqueda de consensos, es decir involucramiento de todos los actores, ya que es imposible ignorar lo consuetudinario, aunque la costumbre no se adapte a la normativa. En definitiva, esto se tiene que resolver desde el diálogo”.

La UNR hará un relevamiento

El Observatorio Ambiental de la UNR decidió abrir una nueva línea de trabajo: comenzarán un relevamiento aéreo de la orilla que la ciudad recuesta sobre el Paraná con el objetivo de determinar no sólo si se cumple con la normativa sino si la situación actual se encuentra en armonía con el medioambiente.

Así lo anunció el titular del observatorio radicado desde 2019 en la UNR, Matías De Bueno. “Tomaremos imágenes satelitales para tener una visión global de punta a punta de la costa de Rosario, luego cruzaremos esos datos con el servicio de Catastro de la Municipalidad y con documentación de la Secretaría de Planeamiento; a partir de allí emitiremos un dictamen”, reveló.

El estudio demandará varios meses y establecerá “si se respeta la línea de ribera y los espacios públicos que debería tener la posibilidad de usar la población en general, a su vez vinculado con la normativa ambiental y con el desarrollo sostenible de la ciudad, es decir aquel que abarca aspectos sociales, ambientales y económicos”.

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