Sábado 08 de Enero de 2022
Teniendo en cuenta la seguidilla de jornadas con elevadas temperaturas, la extensa bajante del nivel de agua del río, y el período de desove de la especie, referentes de los guardavidas de la costa norte rosarina advierten que están dadas las condiciones generales para que aparezcan ataques de palometas durante el mes de febrero en la costa de Rosario y la región. “Desde mi experiencia, de trabajar más de 20 años en las playas del Paraná, puedo decir que en la segunda quincena de febrero aparecerán las mordeduras de palometas”, afirmó Rogelio Bramajo, miembro de la Agrupación Guardavidas Rosario. No obstante, la ingeniera especialista de la Universidad Nacional de Rosario, Clara Mitchell, advirtió a los bañistas que tengan cuidado la próxima semana, en la que se esperan altísimas temperaturas.
Mitchell destacó que en el Paraná hay tres especies diferentes de palometas y dos motivos que pueden ocasionar las mordeduras: el calor (al ser animales de sangre fría, no regulan su temperatura corporal y mantienen la del medio donde se encuentren, por lo que se acelera su metabolismo) y el cuidado del nido al momento de desovar.
Bramajo, en tanto, analizó lo siguiente: “Sucede que hay una bajante muy pronunciada, y estos peces se ubican en el agua de acuerdo a la cantidad de especies que tiene el cardumen. Un cardumen de dos mil palometas ocupa el doble de lugar que uno de mil. Y, cuando el río está bajo, ese volumen es menor”.
“Si además de eso, toca una temporada con muchas jornadas de calor sofocante, es decir veranos muy cálidos, o muy tórridos como éste, se dispara el período de desove de la palometa”, puntualizó Bramajo.
Y amplió: “Son peces muy territoriales, y eligen aguas playas para preparar su nido y desovar ahí. Y, cuando están en ese período, defienden esa zona de desove agrediendo, mordiendo o atacando, ya sea animales, caballos, vacas o seres humanos”.
“Esos períodos se dan a fines del mes de noviembre y principios de diciembre, y en general, en la segunda quincena de febrero hay otro, aproximadamente desde el 14 de febrero. Los que llevan las estadísticas de estos ataques de palometa verán que siempre son en esos períodos”, se encargó de subrayar el guardavidas.
Según Bramajo, “en los últimos meses, hasta ahora solo hubo algunas pocas mordidas, 10 días sobre finales de noviembre y principios de diciembre. No hubo muchos mordidos graves en esta zona, aunque hubo más graves en la ciudad capital de la provincia”.
Y graficó: “Las palometas están en el río Paraná los 365 días del año. Solo se acercan a la orilla a atacar en ciertas condiciones, que se tienen que dar de manera simultánea".
Prevención
“Este tipo de advertencias nos sirven a nosotros como guardavidas para hacer prevención. No hay que esperar a que muerdan a alguna persona para advertirle al bañista que no se exponga”, resaltó Bramajo, quien además integra un grupo que nada en el Paraná durante todo el año, denominado «nadadores de agua fría» y trabajó más de 18 años en las islas frente a Rosario.
Este guardavidas confió que vio mucha imprudencia de los bañistas. “Vi muchos ataques de palometas, durante muchos años seguidos. Hay mucha gente muy imprudente que se sigue metiendo al agua, aunque hayan mordido recién a la persona de al lado”.
Entre esas imprudencias, precisó: “Muchas veces la gente tira comida al agua y eso también atrae a estos peces, y promueve que la palometa se acerque más a la costa”.
¿Se pueden armar zonas seguras?
Desde su experiencia, el guardavidas Rogelio Bramajo, apuntó que, aunque es costoso, se pueden crear sectores completamente seguros a salvo del ataque de este tipo de peces. “En algunos países donde se trabaja seriamente, que no es nuestro caso, ponen colgando una mallas hacia abajo que van atadas a los fondeos. Son una barrera real y concreta para estos peces. Eso tiene un costo económico importante, y también un costo operativo, porque al poner y sacar eso, se llena de ramas, de camalotes, de palitos, y de basura que viene del río. Muchas veces los guardavidas propusimos colocar estas mallas pero no tuvimos respuestas. Sería una inversión que redundaría en un mejor cuidado de la salud para la población”.
Ante la situación de la costa rosarina, este guardavidas efectuó algunas recomendaciones muy importantes. “Lo más importante es no meterse en un sector que no esté habilitado. Si uno entra al río, haciendo ruido y movimientos, la palometa se espanta. Salvo en períodos de desove. Pero si uno va aislado, donde no hay nadie que habilite o controle, y se sienta en el agua 15 minutos, quieto, charlando o tomando algo con alguien, por el olor la palometa se puede acercar y va a intentar morder alguna extremidad de la persona”.
Desde esa plataforma de análisis volvió a remarcar: “Nunca hay que quedarse quieto y aislado en el río Paraná. Hay vida en el agua, y ellos tienen sus leyes. El pez carnívoro se maneja mucho por el olfato, por eso no hay que meterse en lugares no habilitados, ni donde no haya nadie”.
Y agregó: “Hay palometas todo el año en todo el río Paraná. Ellas están ahí y nosotros le invadimos su territorio. Hay veces que ante esa invasión, se corren y se hacen a un lado. Y, otras veces, se defienden mordiendo. Por eso hay que ser muy cauto, preguntar antes de meterse al agua, y hacerle caso a lo que dicen los guardavidas”.
“Y en esos dos períodos, fines de noviembre y segunda quincena de febrero, hay que estar más atentos que nunca”, concluyó Bramajo.