Martes 27 de Mayo de 2008
Agosto de 2005. Andrés Zerneri, artista plástico y admirador de la obra política del Che, empezó a pergeñar desde su casa taller del barrio porteño de Palermo la idea que hoy se convertirá en caravana por la ciudad de Buenos Aires: construir el monumento al Che más grande de la Argentina, igualado al de Santa Clara (Cuba), que es el primero en jerarquía mundial de todos los que inmortalizan a Ernesto Guevara.
La idea se concretó, pacientemente, durante 30 meses con una premisa "no negociable: hacerlo con el aporte de la mayor cantidad posible de personas", contó Zerneri. Una llave de bronce más otra fueron sumando hasta que 14 mil donantes habían juntado los tres mil kilos de ese metal necesarios para esculpir el monumento de 4 metros de altura.
El monumento, que será instalado e inaugurado en Rosario el 14 de junio para el 80 natalicio de Guevara, viajará hoy desde el taller de fundición donde se hizo, en Vicente López, hasta el puerto de Buenos Aires, desde donde zarpará mañana hacia su destino definitivo. La caravana partirá a las 10 y atravesará toda la ciudad.
Un Che bello, que mira hacia adelante, rescatado de su foto más famosa, con boina y estrella de cinco puntas, recorrerá Buenos Aires durante dos horas en un camión especialmente acondicionado. "En nuestro taller hacemos monumentos, próceres de la patria, de todo. Y nunca nos pasó que vengan los vecinos del barrio —como sucedió con el Che— a pedirnos entrar unos minutos para mirarlo, tocarlo, emocionarse", comentaron en el taller.
Entre todos. Si bien la idea de juntar llaves entre miles no fue originalmente de Zerneri, sí resultó adecuada para hacer al Che entre todos. "A 40 gramos promedio, necesitábamos 75 mil llaves. El monumento pesa 1,5 tonelada, pero hubo que juntar otro tanto de bronce como forma de pago a la fundición", explicó el artista.
Zerneri puso en marcha su plan distribuyendo un mail entre sus amigos. El plan era juntar llaves y que una encuesta a los donantes decidiera dónde poner el monumento: "Rosario ganó la votación, aunque otras ciudades también sacaron votos, sobre todo Alta Gracia, que quedó segunda", contó el artista desde su taller, donde con algo de exitación se ultiman detalles finales de una fantástica movida que empezó hace casi tres años.
El monumento al Che en Rosario se instalará sobre una plataforma de 1,4 metro de altura —la cabeza quedará a 5,4 metros del piso—, una decisión muy discutida y contraria a las recomendaciones de los arquitectos municipales que intervinieron en el proyecto.
"Ellos querían hacerlo más alto, como la mayoría de los monumentos, pero yo pedí que se hiciera casi a la altura del piso. Fue una decisión política sobre qué queremos decir con el Che, que en el monumento va caminando con la camisa arremangada y la mirada adelante.
El Che mirará, desde Rosario, hacia el noroeste. De manera que traza una línea imaginaria con el otro monumento principal del Che, el de Santa Clara, Cuba. "Van a quedar las miradas enfrentadas, en los extremos de Latinoamérica, eso también es una decisión política", explicó el artista, que trató de no dejar nada librado a terceros.
"El monumento al Che no es un objetivo sino un medio. Rescato la idea de la mirada movilizadora", definió Zerneri. "Hice un Che sin armas para Rosario, tiene que ver con el contexto. Siempre habrá quien discuta la cuestión belicista, pero mi idea está en esa mirada hacia delante del Che", amplió el artista.
—¿Interpela la idea de cierta consigna militante "seremos como el Che"?
—El monumento es para el Che en tanto aquello que él mira hacia adelante: el mundo humanista con el que soñó, el hombre nuevo. Es lo mejor del Che, más allá de su propia vida de guerrillero, entregada como instrumento para lograr objetivos superiores.
Biógrafos. El jueves a las 19.30 comienza un ciclo que reúne a biógrafos del Che en el Bernardino Rivadavia.