La ciudad

Ardió una fábrica de envases plásticos en barrio Pichincha

Sucedió en Catamarca al 2900. Los daños fueron totales y los vecinos debieron autoevacuarse. A pesar de estar rodeada de viviendas, la planta fue habilitada por la Municipalidad

Miércoles 29 de Agosto de 2012

Un incendio destruyó ayer, a las 6, el galpón de una fábrica de envases flexibles de Catamarca al 2900. Los daños fueron totales y, como el inmueble está en el centro de manzana, hubo pánico entre sus linderos de Riccheri 350 y Suipacha 355, donde funciona una escuela y un pasillo con cinco departamentos, respectivamente.

No hubo heridos, pero en el lugar debieron atender a una joven por efecto del humo. Recién a las 10 volvió la calma entre los vecinos que se habían autoevacuado ante un panorama dantesco: llamas de hasta siete metros que sorprendieron en las primeras horas del día.

El comercio afectado tiene dos direcciones, Riccheri 340 y Catamarca 2941, donde se comercializan por menor y mayor los envases de polietileno que allí se fabrican. Justamente, con este rubro está registrado en la Municipalidad. El director de Habilitación, Rodrigo Gutiérrez, dijo que el lugar, de la firma Bags Confiad SA, también tuvo inspecciones posteriores.

Al mediodía, y sobre la vereda de Catamarca, varias bolsas de plástico tiznadas y algún material retorcido por el fuego, era lo que quedaba a la vista después del incendio. Pero el drama estaba al final de una extensa entrada de garaje, cuyo piso aún conservaba rastros de agua, que desemboca en el galpón destruido. "Las pérdidas fueron importantes", dijo Beti, como portavoz de la firma comercial y aseguró que el local cuenta con seguro y que desconocía el origen del siniestro. Además, comentó que "el ruido se debió a la caída del techo de chapas del galpón". La afirmación no es menor ya que los vecinos señalaron que escuchaban "explosiones" .

En llamas. "Eran las 6 y me asomé al vidrio de la habitación que se movía mucho, ahí vi todo lleno de humo, llamas y un olor que me hacía toser, después tuvieron que atenderme", contó Belén, quien, junto a su familia, ocupa el último departamento en Suipacha 355. El final del pasillo dejaba ver los hierros retorcidos por el fuego, ya que en el lugar había un cerramiento de plástico que también se quemó. En la cocina de su casa, el muro lindante al galpón ardido estaba caliente y tenía algunas líneas marcadas en el revoque.

"Vino un ingeniero de la Municipalidad y dijo que la pared esta bien", contó la familia mientras seguía por la televisión las imágenes tomadas durante el incendio cuando sus integrantes salieron descalzos y apenas con lo puesto por el temor a las llamas. Desde la terraza del departamento se podían observar los restos carbonizados del galpón y de todos los materiales que la fábrica tenía en su interior.

"En primera instancia la disposición de los dueños parece buena, pagaron al electricista que vino a controlar porque los cables quedaron quemados en el techo", contó la familia. Desde otro de los departamentos, Yolanda narró una escena calcada. "Vimos las llamas a las 6, llamamos al 911 y empezamos a golpear las puertas de todos los vecinos del pasillo para que salieran, era gritos y desesperación", narró.

Pero lo que los vecinos de Suipacha no sabían es que mientras veían amanecer en la calle, por Riccheri también crecía la angustia. "La portera fue la que dio el aviso, las llamas pasaban como tres metros por arriba del aula que linda con el galpón", contó el director de la Escuela de Escuela Técnica, Nº 632, Gerardo Giménez. El lugar fue el primer punto de ataque al fuego usado por los bomberos desde los techos, según contaron las porteras María Luisa y Ayelén.

Según el director de Defensa Civil, Raúl Rainone, en el hecho trabajaron cuatro dotaciones de bomberos, entre Zapadores y Voluntarios, además de la Guardia Urbana (GUM), del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (Sies) y cubas de varias reparticiones. El tránsito estuvo cortado y la tarea no fue fácil por la alta carga de fuego (facilidad para combustionar) del lugar.

Reclamos

"Una vez presentamos una nota a la fábrica porque había olores muy fuertes y los alumnos y los papás se quejaron, entonces pusieron esas dos chimeneas", contó el director de la Escuela Nº 632, Gerardo Giménez. La provincia alquila este inmueble desde 1921 y por sus aulas pasó Alberto Olmedo en 1941.

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