La ciudad

Apelan condena a una policía por ocultar pruebas de un accidente

La condena que recibió hace dos meses la madre del conductor del auto en el que murieron Emi y Faku en un siniestro vial de 2014, fue apelada ayer por su defensa.

Jueves 08 de Noviembre de 2018

La condena que recibió hace dos meses la madre del conductor del auto en el que murieron Emi y Faku en un siniestro vial de 2014, fue apelada ayer por su defensa. El abogado planteó que no está probado que la mujer sustrajera dos botellas de cerveza del vehículo tras el choque y pidió su absolución. "Lo que ocurrió fue algo más grave: fue la destrucción de pruebas para un juicio", contestó el fiscal Aníbal Vescovo al pedir que se confirme la pena de 1 año y 4 meses de prisión impuesta a la mujer, una empleada policial en disponibilidad.

El escenario donde se discutió la actuación de Eliana Sonia Gómez fue la sala 1 de los Tribunales provinciales. La misma donde, tres años atrás, su hijo fue juzgado por las muertes de los dos chicos de 17 años. Los allegados a Emiliano Cáceres y Facundo Aguirre acamparon entonces a lo largo de 17 días hasta que el conductor, Federico Gómez, de 23 años, fue condenado a tres años de prisión condicional y 10 de inhabilitación para conducir por el doble homicidio culposo.

Este año, en un segundo juicio, fue condenada su madre. La sargento de 52 años llegó al debate junto al comisario Fabio Fantín, por entonces jefe de la comisaría 14ª. Los acusaban de cometer delitos como abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes. Pero fueron absueltos por la duda. Sólo fue condenada Gómez por violación de medios de prueba, esto es, por violentar el cerco perimetral para sustraer evidencias del auto.

Los jueces Ismael Manfrín, Gustavo Pérez de Urrechu y Patricia Bilotta la sentenciaron en septiembre a 1 año y 4 meses de prisión —pena que cumplirá en libertad— y a prestar dos horas semanales de tareas comunitarias. Esta es la condena que ayer apeló el defensor Jorge Bedouret.

El siniestro ocurrió el 22 de febrero de 2014. Cuatro jóvenes regresaban de una fiesta en Funes en un Fiat Uno conducido por Gómez. Los cinco eran compañeros de curso. En la entrada a Rosario, cerca de las 6, el auto chocó contra un camión estacionado en Pellegrini entre Provincias Unidas y Perú. Emi y Faku murieron en el acto. Los otros ocupantes dijeron que el conductor iba alcoholizado.

"Inmediatamente Federico llama a su madre", recreó ayer Bedouret ante los camaristas Gustavo Salvador, José Luis Mascali y Carina Lurati. La mujer, empleada en la Brigada de Homicidios, acudió al lugar y según la condena sustrajo del auto dos botellas de cerveza.

Los sobrevivientes contaron que cada uno de ellos llevaba un envase vacío y otro sin abrir bajo el asiento del acompañante y detrás del conductor. La policía sólo secuestró dos botellas llenas.

El defensor dijo que del auto "se secuestró gran cantidad de vidrios" que podrían ser de las botellas faltantes y reclamó la absolución de Gómez, al menos por la duda. Planteó que la condena "pondría en juego la jubilación" de la acusada, con 30 años de antigüedad.

El fiscal Vescovo respondió que "ocurrió algo más grave que la destrucción de dos botellas" y pidió la confirmación de la sentencia. "La mayoría de los testigos han manifestado verla en la escena e incluso en el interior del rodado", agregó el querellante Ignacio Carbone. El tribunal dispuso un cuarto intermedio. El veredicto se conocerá más adelante.

"Se dijeron cosas ilógicas", reaccionó Valeria, mamá de Facundo. "Perdimos a nuestros hijos. No tenemos que estar contemplando si ella pierde o no su jubilación. Esperamos que la condena se confirme", expresó Fabiana, mamá de Emi.

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