La ciudad

Año Nuevo: a espiar el cielo antes de decidir dónde armar la mesa

Ya pasó en Navidad: se anunciaron tormentas que no llegaron. Ahora de nuevo todos los sitios de meteorología prevén un día inestable.

Lunes 31 de Diciembre de 2012

De creer en los pronósticos, esta noche habrá que armar la mesa de Año Nuevo bajo techo o salir con paraguas y saquito. Es cierto que para la Nochebuena ningún sitio de meteorología la pegó y los agoreros anuncios de lluvia no se cumplieron, pero nobleza obliga: esta vez nuevamente se prevé agua y posteriores ráfagas del sur que se llevarán la tormenta y el calor.

Desde la semana pasada los pronosticadores venían amenazando con que hoy sería, como ocurrió el 24, otro día bochornoso, con una máxima de 38 grados.

Sin embargo —oh, sorpresa— anoche se modificaron todas las previsiones. Y es así como para hoy se aguardan lluvia y tormentas desde la mañana, con más inestabilidad a lo largo de todo el día y un marcado descenso de la temperatura.

Claro que en cuestión de matices depende de los diferentes sitios de pronóstico que se consulten: el Servicio Meteorológico Nacional espera tormentas para la mañana y también la tarde-noche, mientras que el Wind Gurú y el Canal del Tiempo sólo las anuncian durante la tarde.

De todas formas, en lo que todos coinciden es que entre la noche de hoy y la madrugada del 1º se registrará un brusco descenso de la temperatura, que llevará la mínima a 12 grados, unos 21 menos que ayer.

Así las cosas, parece que habrá que pensar en un esquema flexible al momento de armar la mesa de Año Nuevo. Si es en el patio, que tenga alero; si no hay alero, convendrá decidir dónde montarla más sobre la hora de comenzar la cena.

Lo que es seguro es que después del intenso calor de la jornada de ayer llegarán purificadores aires del sur que ayudarán a refrescar los ambientes y evitar el pegoteo que empañó el buen humor de la Nochebuena pasada.

La preocupación, aunque trivial, parece masiva y también inevitable. No sea cosa de tener que salir corriendo con las clásicas fuentes del fiambre, la ensalada rusa y el vitel toné a cuestas, empujando a las tías y la nona para evitar que se mojen y sorteando las corridas del perro —ya enfermo por el estruendo de los cuetes— por delante. Sin contar con que, finalmente, el mantel levante vuelo junto con las copas y se lleve el brindis a otra parte.

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