La ciudad

Angustia en organizaciones sociales por el futuro del Nueva Oportunidad

El programa lleva seis años de implementación, pero su continuidad aún no se define en la Legislatura. El 14 de este mes habrá una masiva marcha en Rosario.

Sábado 02 de Noviembre de 2019

Con voz propia, Elías, que empezó a escribir en una celda del Instituto para la Recuperación del Adolescente en Rosario (Irar) y hoy hace canciones; Alan y Karen, que hacen radio en barrio Ludueña; Jonatan, que aprendió herrería y ahora coordina un programa de radio en una iglesia del barrio Stella Maris, y Florencia, que es parte del taller crianza consciente y respetuosa donde muchas de una forma más amorosa y colectiva aprender a cuidar a los hijos propios y ajenos, fueron los que tomaron la palabra, desnudaron experiencias y, sobre todo, explicaron la urgencia de garantizar la continuidad del Programa Nueva Oportunidad que hoy acoge a casi 18 mil chicos en toda la provincia.

   Fue durante la jornada “Por una política sobre jóvenes, desigualdad y violencia” que se llevó adelante en Plataforma Lavardén, donde también estuvieron los representantes de las 40 organizaciones sociales vinculadas al programa que trabajan con los jóvenes y que no dejaron de preguntarse “¿Qué hacemos con los pibes en enero y febrero?”.

   Ante la falta de respuestas, adelantaron que el 14 de noviembre volverán a movilizarse, esta vez en una marcha que unirá las plazas 25 de Mayo y San Martín, exigiendo un canal de diálogo con las autoridades provinciales de la actual gestión, o de la próxima.

   El programa que comenzó en Rosario en 2013 y que sólo en la ciudad ya sextuplicó el número de participantes a 11 mil, aún no tiene continuidad garantizada. Más allá del proyecto de convertirlo en política de Estado a través del proyecto de ley que se discute en la Legislatura, las 40 organizaciones sociales, civiles, políticas, deportivas y religiosas que sostienen los diferentes trayectos de los chicos, y los propios jóvenes ya se movilizaron en agosto y septiembre pasado, pero no tuvieron respuestas.

   “Es desesperante no saber qué vamos a hacer con los pibes después de diciembre, cuando todo pare, en enero y febrero”, planteaban las coordinadoras de diferentes espacios del sur, norte, oeste y noroeste de la ciudad, vecinalistas, huerteras y referentes de los territorios, los que en la diaria le ponen el cuerpo al proyecto y, fundamentalmente, están con los chicos.

Incertidumbre

Débora Tulián integra la organización Juntos a la Par en la popularmente conocida como Zona Cero, aunque lleva el nombre de Roberto Fontanarrosa. En ese límite noroeste de la ciudad, cien chicos son contenidos en talleres y espacios como el merendero Granito de Arena.

   Hay talleres de lenguaje audiovisual, peluquería y electricidad, reciben sus becas por las capacitaciones y la merienda. Con diferentes características, las experiencias se replican en el resto de los barrios de las márgenes de la ciudad, y la posibilidad de que el 31 de diciembre esa contención ya no esté, genera angustia en los propios chicos y en las organizaciones que coordinan el trabajo.

   “Yo empecé como acompañante y ahora coordino a los chicos”, contó Débora, preocupada por la “falta de respuestas en los últimos meses” y reclamando que “alguien diga si el tema está o no en discusión, si alguien está pensando en esto”.

   La preocupación del verano no es casual. “Son meses difíciles, sabemos que se incrementan las problemáticas de los jóvenes, la violencia aumenta, los consumos aumentan, y somos las organizaciones las que estamos acá para paliar esas situaciones y contener a esos chicos. ¿Qué hacemos si no con ellos?”, dijo, remarcando la pregunta una y otra vez, la misma en la voz de otras de sus compañeras.

   Débora recordó que otras temporadas se llevó adelante “Verano joven”, propuestas dentro del programa donde se ponían a disposición actividades en los playones y polideportivos de la ciudad, así como espacios de actividades de río y voley en La Florida. “Todo eso ayuda y mucho a que los chicos estén mejor y a controlar los consumos”, planteó.

   Sin contar además que muchos de los jóvenes comen o merienda en el marco de las actividades, y no son pocos los que, de cortarse el programa, quedarían sin una de las pocas comidas que hacen al día.

La marcha

El pedido de certidumbre, o al menos de un canal de diálogo, ya sea con las autoridades de la actual gestión del gobierno provincial o con representantes del próximo gobierno, volverá a visibilizarse en las calles el próximo 14 de noviembre, cuando jóvenes, referentes, acompañantes, capacitadores y organizaciones se concentren a las 10 en la plaza 25 de Mayo.

   Desde allí, marcharán hasta las puertas de la sede local de Gobernación, donde como ya sucedió en agosto y septiembre pasado, protestarán con actividades artísticas, teatro, radio, baile y canto, y mucho de lo que aprenden en los espacios del programa que vienen transitando.

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