Vacíos. Así amanecieron ayer los pasillos de los sanatorios y clínicas privados
de la ciudad por el paro de 24 horas del personal sanitario. Para ejemplificar la magnitud de la
medida, sólo en un efector hubo que reprogramar 12 cirugías, aunque también se perdieron cientos de
turnos, faltó la habitual limpieza y los pacientes internados no pudieron bañarse por la falta de
enfermeras. El gremio amenaza con una huelga el 10 y 11 de septiembre.
Los empleados administrativos, enfermeros, mucamos, camilleros y paramédicos de
sanatorios, clínicas con internación, geriátricos y psiquiátricos privados de la ciudad no
asistieron a sus lugares de trabajo y se sumaron a la medida de fuerza impulsada por la Asociación
de Trabajadores de la Sanidad de Rosario (Atsa). Los trabajadores reclaman un aumento salarial del
35 por ciento y otras mejoras laborales.
La medida tuvo un acatamiento del 80 por ciento, según confirmó el secretario
general del gremio, Juan Martino. El Sanatorio Laprida fue un ejemplo de ello.
En la entrada un portero ayudaba a las personas a sentarse en sillas de ruedas y
alguna secretaria intentaba atender a todos los que llegaban en ambulancias para derivarlos a la
guardia. Todo prácticamente sin parar de explicar que no habría atención en los consultorios por la
falta de personal administrativo.
Por otra parte, tuvieron que suspenderse, sólo en este efector, "12 cirugías y
reprogramarse 10 turnos por médico (lo que suman más de 100)", confirmó el director del Laprida,
Néstor Sosa. Además, los pacientes internados no pudieron ser higienizados por falta de enfermeras.
Y la comida fue distribuida por las propias cocineras ya que no había mucamas que entregaran las
bandejas. En tanto, la limpieza brilló por su ausencia.
En la sala de guardia de la planta baja, lugar donde esperan los pacientes para
curarse las heridas, ayer no había nadie. El personal del Laprida avisó con anticipación para que
no concurrieran.
Más paros. Según el titular de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Rosario
(entidad que agrupa a los efectores de salud privados), Rodrigo Sánchez Almeyra, la medida de
fuerza fue "regular". Dijo que en algunos sanatorios "se notó más, pero en otros fue casi
nula".
Aparte, el gremio aseguró que se sumó el 80 por ciento de los efectores, lo que
significa que 10.000 pacientes de todo el sur de la provincia se quedaron sin atención.
Luego de esta medida de fuerza, el sindicato esperará una respuesta a su pedido
de incremento salarial, y de no recibirla ya amenazó con más paros para el 10 y 11 de
septiembre.
Por su parte, Sosa, desde el Sanatorio Laprida, reflexionó que si bien la medida
"es legítima, también hay que pensar que se está dejando de atender a los enfermos".