La ciudad

Alberto, Cristina y el programa económico del Frente de Todos

Cristina reapareció con fuerza para poner en cuestión la reciente escena que armó el jefe del Estado junto a la cúpula empresaria argentina.

Lunes 13 de Julio de 2020

¿Qué hacer? Sin la pretensión de evocar la pregunta que inmortalizó Vladimir Lenin cuando empezó a pergeñar la revolución de octubre en la Rusia zarista, es también el interrogante que hoy se hacen muchos en el Frente de Todos (FdT). ¿Cómo constituir el frente político, el programa económico que necesita la Argentina? Ayer, Cristina Kirchner reapareció con fuerza para poner en cuestión la escena que armó Alberto Fernández el 9 de julio pasado en Olivos, acompañado, entre otros, por la cúpula empresaria. Y energizó una tarde fría de domingo y en plena cuarentena.

Cristina dijo (redes sociales), respecto de un artículo periodístico publicado por el diario Pagina 12: "El mejor análisis que leí en mucho tiempo". El detalle relevante es que la hipótesis central del texto producido por Alfredo Zaiat demuele el pretendido sistema de alianzas empresarias que se propondría el presidente para conducir a la Argentina en la salida de la pandemia. Cristina, a través de ese texto, le dijo Alberto: "Por ese camino no vas hacia el lugar que se propuso el programa electoral del FdT". El debate al interior del Frente de Todos se oficializó. El propio presidente expresó, en los últimos días, que está abierto a las diferentes ideas.

¿Qué hacer con la actitud opositora, beligerante, callejera, sostenida por un eficiente sistema de medios, que desafía de manera abierta el desenvolvimiento político del gobierno nacional? En las cercanías de Alberto piensan que las movilizaciones opositoras "no son un tema relevante, lo único a cuidar es el aspecto sanitario". La línea que sale de Olivos apunta a una evangelización pacífica, a no confrontar. Y apostar a la progresiva disolución de la denominada grieta. Se trata de la visión presidencial, que en pleno derecho impregna el clima de época

Con todo, con el avance de la pandemia la grieta se agranda, el gobierno trata de evitarlo y no lo consigue. Alberto llama de "amigo" al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. En el FdT muchos escuchan y dudan respecto de la conveniencia de tener ciertos "amigos".

Por lo demás, el gobierno consolida un extendido programa económico de sostenimiento, en la emergencia, para millones de caídos del sistema por el parate económico (actual y de arrastre del macrismo). La pregunta (¿qué hacer?) respecto del reparto de cargas a la salida de la pandemia sigue viva. El tantas veces mencionado impuesto a las grandes fortunas, a estas horas, ya se presenta como "un elemento" más en el contexto de una reforma tributaria más amplia. Por ahora, no hay reforma que esté tocando la puerta de la Cámara de Diputados.

Alberto, dicen desde Olivos con total racionalidad, está obligado a mantener una buena relación con Larreta para tramitar la crisis sanitaria. "Horacio", a su vez, mantiene una relación de equilibrio con su fuerza política, Juntos por el Cambio (JxC), donde se escuchan las voces más corrosivas contra la política sanitaria y económica de la Casa Rosada. Y desde donde, a su vez, se organizan las manifestaciones callejeras que tensionan las cadenas de contagio.

Mientras que la estrategia sanitaria sigue siendo la materia que mejor le rinde a Fernández (mantiene más del 60 por ciento de aprobación en ese punto), empieza a enturbiarse el apoyo al presidente dentro de los propios votantes de la coalición oficialista: un 15 por ciento se manifiesta disconforme con "el rumbo" que está tomando Alberto, según reveló una encuesta difundida por la Universidad de La Matanza, realizada en los últimos días de junio.

El dato más desalentador para el gobierno, sin embargo, radica en que un 67 por ciento percibe una situación socioeconómica mala, a la vez que otro 57 por ciento proyecta que la situación de aquí a un año seguirá siendo mala. Dentro de ese universo, un 17 por ciento votó a los Fernández.

Artemio López, analista político cercano al FdT, advirtió a La Capital que podría darse un proceso de pérdida de credibilidad del presidente a propósito de "la suspensión, al menos por ahora, de dos medidas que generaron expectativas: el impuesto a las grandes fortunas y la expropiación de la compañía Vicentin".

"La resolución de una crisis severa como la actual requiere de una alta valoración de la autoridad presidencial, y eso es justamente lo que se empieza a poner en cuestión en este momento", evaluó López.

Asimismo, sostuvo que "el presidente no tiene épica, no tiene diseñado un adversario, no sabemos contra quién pelea, a la vez que tiene diluidos los objetivos". Para el sociólogo y analista de opinión pública, "la confrontación en política no debe entenderse como pura negatividad sino que te permite constituir un discurso de mayorías".

Conflictos de intereses

La búsqueda de superar la grieta a partir cambiar "el temperamento" de uno de los dos antagonistas principales, en el caso de Cristina, "siempre fue una búsqueda de Fernández, quien alentó en su momento las candidaturas de Sergio Massa y Florencio Randazzo", abundó López.

Sin embargo, en la medida en que se profundicen determinadas políticas, el "conflicto de intereses se expresará", con prescindencia del temperamento del dirigente que lo lleve adelante.

"Las apariciones de Cristina generan épica y que se muestre el adversario es, en política, positivo. A su vez, Cristina maneja los tiempos, si apareciera demasiado generaría problemas. Es como una Ferrari en una carrera de TC", concluyó López.

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