La ciudad

Africa, la primera estación de la vuelta al mundo en bicicleta de dos rosarinos

Favio Giorgio y Marcelo Lezcano, los dos intrépidos rosarinos que se lanzaron a dar la vuelta al mundo en bicicleta, ya llevan más de 250 días de viaje. Atavesarán cien países.

Domingo 13 de Septiembre de 2015

Favio Giorgio y Marcelo Lezcano, los dos intrépidos rosarinos que se lanzaron a dar la vuelta al mundo en bicicleta, ya llevan más de 250 días de viaje. El extenso periplo comenzó en Africa, un continente amplio, hostil, sumamente exigente desde sus condiciones climáticas y geográficas. Allí, estos dos aventureros mantienen en alto el sueño de recorrer pedaleando 150.000 kilómetros, en 10 años, atravesando 100 países de los 5 continentes.

   Favio y Marcelo tenían trabajos normales, familia, afectos y una vida de clase media trabajadora, pero un día decidieron dejarlo todo por este gran desafío.

   Después de 13 años de preparativos en cicloviajes de largo aliento, armaron un proyecto, ahorraron dinero y se largaron a la aventura. De esa manera, el 4 de enero de este año partieron desde la esquina de bulevar Oroño y Urquiza, rodeados de familiares, amigos y sponsors que colaboraron en este sueño.

   Este viaje es una experiencia transformadora de vida. Trascendental para ambos. El principal objetivo de este incesante trajinar es educativo, que transmiten a través de su página web (www.pedalearelmundo.com) con cortos, tutoriales y documentales. También realizan colaboraciones con medios de diferentes lugares del plantea. En ese sentido, las redes sociales conforman un aporte fundamental.

   “Queremos impulsar el uso de la bicicleta como vehículo no contaminante. Hacer este viaje moviéndonos a tracción a sangre humana nos da la libertad suprema de ir, elegir y hacer lo que querramos sin depender más que de nosotros mismos”, destacaron sin dudar.

   “Africa tiene 1.033 billones de habitantes, con más de 3.000 tribus y más de 2.000 idiomas diferentes”, contó Lezcano. “El continente africano es el más pobre del mundo, y contrariamente, el más rico. En la zona subsahariana existe una gran sequía, y una familia se debe sostener con un presupuesto diario de 1,20 dólares”, agregó Giorgio.

   Según el relato de Favio y Marcelo, el ingreso a Africa provocó un gran impacto inicial. Cultural, sobre todo. “Pasamos varios días desencajados, desorientados, fue un cambio tan grande que nos golpeó mucho emocionalmente. Al principio todo era complicación, la barrera idiomática, las costumbres, el calor, la falta de insumos, el no poder conseguir alojamiento gratis en ninguna parte. Todo era dificultoso”, comentó Giorgio.

   “En Africa enseguida caímos en la realidad del viaje que estamos haciendo”, admitió Lezcano.

   Entre los puntos positivos de este tramo destacan el buen estado de las rutas y el cordial trato de la gente. “Tenemos dos aspectos que en este continente nos juegan en contra y creo que así será en todos los países: somos blancos, y para ellos todos los blancos son millonarios y católicos. El tema religioso, en otras latitudes de este continente, puede traernos problemas, hasta costar la vida. Esperemos evitar a los fanáticos”, apuntaron. “Más allá de algunos cambios de recorridos que tuvimos que hacer, poco a poco nos fuimos adaptando y manejando con más soltura”, aclararon.

   Estos rosarinos ya atravesaron Marruecos (Tánger, Rabat, Marrakech, Agadir, Tiznit, El Tieta, y Guelmim); El-Aaiún; Dakhla; Sahara Occidental; Mauritania (Nuakchot); Senegal (Saint Louis, Dakar, y Tanaf); Guinea-Bissau (Bisáu); Guinea (Boké y Conakri); Sierra Leona (Freetown, Bo, Kenema, y Kailahun); Guinea (Gueckedou, Nzerekore y Kankan); y Mali (Bamako). Un auténtico acto de valentía, decisión y arrojo.

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