La ciudad

Advierten sobre la llegada de más vendedores ambulantes a Rosario

Conflicto en el centro. Son manteros africanos que vienen de Buenos Aires. Los comerciantes callejeros locales piden que el municipio no les otorgue los permisos.  

Martes 05 de Abril de 2016

Stephen Amoakohene llegó a Rosario en 1999 y desde ese momento es vendedor ambulante. Al principio ofrecía bijouterie que exponía sobre paraguas rojos. Luego se estableció en un puesto fijo en San Martín y Rioja, adonde también vende algunos productos de indumentaria. Lo conocen por el apodo de Steve y, según contó, ha ayudado a al menos 15 refugiados africanos a establecerse en la ciudad y a conseguir los permisos para encarar el negocio de la venta ambulante. Pero de acuerdo con su relato, el año pasado el número de comerciantes africanos autorizados a tener puestos en las calles llegó a 25. "Ahora, en el último mes, llegaron 30 senegaleses más que los que echaron de La Salada, Once y Flores (Buenos Aires)", dijo Steve, quien considera que aumentar aún más el número de vendedores en el centro sería un problema, y pide que la Municipalidad le ponga un coto. Desde el municipio dijeron que los controles que se realizan no confirman estos datos.

"Yo fui el primer africano que llegó a Rosario y el primero que empezó a vender. Después, entre 2002 y 2011, llegaron 15 refugiados de distintos países africanos como Liberia, Costa de Marfil, Nigeria, Burundi, Senegal", dijo Steve, que es el presidente de Asociación Africana de Rosario. "A todos los ayudé a que consigan los permisos y les enseñé a vender bijouterie. Pero el año pasado llegaron nueve senegaleses y la Municipalidad también les dio permiso a ellos. Ahora somos 25 vendedores. No podemos ser más que eso porque Rosario es muy chica. Ya están muy bajas las ventas".

Y es que según asegura Steve, en el último mes se han asentado en Rosario 30 senegaleses más que fueron desplazados de Buenos Aires por ser manteros. "Ahora vienen acá, y si siguen dando permisos vamos a ser cien vendedores ambulantes", dijo y argumentó que la diferencia con los 15 primeros comerciantes es que ellos son refugiados, es decir, llegaron en barco como polizones, mientras que los africanos que ahora se están asentando en Rosario llegaron al país en avión, por lo que, a su entender, no pueden tener el mismo tratamiento.

Al respecto, el secretario de Control y Convivencia Ciudadana, Gustavo Zignano, aseguró que los relevamientos que se hacen en las calles sobre la venta ambulante no indican que hayan aumentado la cantidad de vendedores. "Los que están son los que ya estaban habilitados", explicó el funcionario, que detalló que tampoco se han retirado puestos callejeros de africanos que funcionen sin documentación. "Las personas que no tienen documentación, de donde sea que fueran, son removidos", aseguró.

Steve tiene 40 años y nació en Takoradi, la capital de la región oeste de Ghana. En 1994 decidió abandonar su país e intentar conseguir trabajo en otros lugares. Como marinero recorrió diferentes países de Africa: Nigeria, Liberia, Cabo Verde. Hasta que, también en barco, llegó a Panamá. Allí conoció a un rosarino que lo ayudó a llegar a la Argentina.

Steve pisó Rosario en 1999 y desde ese momento comenzó a vender bijouterie en el centro. "Siempre estuve en la esquina de San Martín y Rioja", aseguró el hombre, que formó una familia en esta ciudad: está casado y tiene dos hijas de 13 y 4 años, y un nene de 2.

De hecho, en esa misma esquina tuvo en 2006 un encontronazo con la Guardia Urbana Municipal y con la Policía cuando quisieron echarlo a fuerza de golpes e insultos racistas del lugar. "En 1999 yo era el único negro de la ciudad. Ahora hay más, porque además de africanos llegaron de otros países de América. Antes sentía más la discriminación. Ahora creo que el argentino se está acostumbrando más a la gente de color".

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