La ciudad

Advierten sobre el "descontrol" de los boliches habilitados en la costa central

Los vecinos señalan que tienen permiso para funcionar como bares, pero organizan bailes "con parlantes a cielo abierto" y decibeles "por encima de lo permitido".

Lunes 21 de Diciembre de 2015

Los vecinos nucleados en el grupo Basta de Ruidos en Rosario volvieron a la carga contra lo que consideran "la constante situación de violación del derecho al descanso de los ciudadanos". A través de una nota dirigida a las autoridades municipales, la entidad advirtió sobre la organización de espectáculos en espacios públicos "con decibeles por encima de lo permitido" y el "descontrol" de los boliches de la zona de La Fluvial y Pichincha.

Basta de Ruidos está formada por unos 700 vecinos de la costanera central, desde Puerto Norte hasta el parque Urquiza, reunidos para enfrentar el bullicio que proviene de los eventos que se realizan en esa zona de la ciudad, muchas veces, organizados por la misma Municipalidad.

Según señalaron, "el problema no es solo la violación del descanso y la tranquilidad de los vecinos, sino de las leyes y la formación de patrones culturales tendientes a la falta de interés en los derechos del prójimo y la convivencia".

Y como ejemplo enumeraron los eventos realizados en el Monumento a la Bandera, el funcionamiento de nuevos boliches en la Fluvial "con parlantes a cielo abierto que pese a estar habilitados como bares funcionan como discos", espectáculos auspiciados por la Municipalidad a cielo abierto "con decibeles y emisiones graves que perforan cualquier insonorización normal", la organización de bailes en el CEC o las maratones que se corren a la madrugada, entre otras situaciones.

Descontrolados. Sin embargo, los vecinos autoconvocados no sólo reniegan de los espectáculos realizados en espacios públicos, parques y plazas "con parlantes a megadecibeles orientados a la ciudad y un sonido que percute en periferia de casi 1000 metros", sino también del funcionamiento de los locales nocturnos.

"Los boliches están totalmente descontrolados", subrayaron y cuestionan el funcionamiento de la Misión de Marinero y otra serie de locales "como los de Tucumán y San Martín, Oroño y Güemes, Francia y Brown, Jujuy entre Oroño y Balcarce y Jujuy y Oroño".

Los vecinos comenzaron a organizarse durante este año, cansados de los ruidos que sufren "permanentemente". Según denuncian, la entrada de sonidos fuertes y ruidos molestos genera un efecto no deseado, "casi de agresión física", que desemboca en estados de "enfermedad, depresión, frustración, y cambios de humor".

Y consideraron que si bien en la ciudad existen numerosas ordenanzas que garantizan el derecho al descanso, muchas veces no son atendidas. Es más, apuntan que en numerosas situaciones cuando llaman a la Guardia Urbana Municipal por ruidos molestos, la respuesta es que "no pueden hacer nada, porque el evento está autorizado por alguna secretaría de la Municipalidad".

Sin ir mas lejos, la semana pasada llamaron a los agentes municipales por un espectáculo que se realizaba en el parque de las Colectividades, a la altura de Moreno y el río. "El jefe de la GUM les dijo a sus subalternos que aunque el evento no tenga permiso, ellos no pueden hacer retirar del lugar a los artistas", criticaron.

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