La ciudad

Acoso callejero: la ciudad puede tener en 2021 una norma que lo sancione

El Concejo debatirá proyectos -uno de ellos impulsado por el intendente Pablo Javkin- para incluir el acoso en el nuevo Código de Convivencia

Miércoles 07 de Abril de 2021

El próximo domingo comienza la Semana Internacional Contra el Acoso Callejero, una forma de violencia que mujeres y disidencias sexuales sufren desde la niñez en el espacio público y que en Rosario podría tener por primera vez un capítulo normativo si se la incluye en el Código de Convivencia: este año el Concejo debatirá la propuesta del intendente Pablo Javkin para sancionar, concientizar y educar a los infractores. Además, hay un proyecto de la edila Lorena Carbajal, iniciativa presentada poco antes de que ocurriera uno de los episodios más recordados en la ciudad vinculados a a temática: cuando un taxista se desnudó frente a una periodista durante un multitudinario acto frente al Palacio Vasallo.

La naturalización de estas violencias llevó a la organización feminista Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá) a impulsar una nueva encuesta nacional para actualizar los datos propios construidos desde 2015, en esta oportunidad bajo el lema “Libres de acoso nos queremos”. La mirada también se posa en lo virtual, ya que desde el comienzo de la pandemia se agudizaron las modalidades violentas en las redes y plataformas cibernéticas en perjuicio de las mujeres, trans, travestis y no binaries.

El acoso callejero abarca los comentarios verbales y los gestos obscenos, la persecución o arrinconamiento, la masturbación en público y el contacto físico indebido y sin consentimiento de la persona afectada, entre otras situaciones. En 2019 se incorporó a la ley nacional Nº 26.485 (de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales), a lo cual la provincia adhirió el año pasado.

Mumalá, junto a Libres y Diverses, advirtió que no hay estadísticas oficiales sobre este tipo de acosos, lo que las decidió a encarar relevamientos que arrojaron los siguientes datos: mujeres y disidencias empiezan a ser víctimas entre los 9 y los 22 años; el 50 por ciento sufrió comentarios sexuales explícitos y el 47 fue seguidx por un hombre en alguna ocasión. El 37 por ciento estuvo expuesta a que un hombre se desnudara o les mostrara sus partes privadas y la totalidad confió haber desplegado diferentes estrategias para sentirse más seguras en la vía pública.

El proyecto de Javkin

El lunes 29 de marzo el intendente Javkin presentó en el Concejo un proyecto para reformar de manera integral el actual Código de Faltas de Rosario, que pasará a llamarse “de Convivencia”. Un capítulo específico está destinado a la sanción del acoso callejero y al proceso de concientización y educación de los infractores.

Como una medida de protección hacia las mujeres, pero también hacia la población LGTBIQ+ y personas con discapacidad, el artículo 211 sanciona el acoso sexual callejero, “una modalidad de violencia que tiene un alto impacto en la vida cotidiana de las mujeres y de la personas con identidades diversas y disidentes”, apuntó la secretaria de Género y Derechos Humanos de la Municipalidad, Mariana Caminotti. El área tendrá la potestad de proponer las medidas necesarias frente a las faltas cometidas de modo tal que los autores puedan reflexionar sobre ellas y repararlas, explicó la funcionaria.

Además, el artículo 205 de la propuesta del Departamento Ejecutivo determina que “la existencia de contenido publicitario que implique violencia hacia las mujeres o discriminación por género, sexual, cultural, religiosa o étnica, entre otras, será sancionada".

Por otro lado, la concejala socialista Lorena Carbajal, vicepresidenta de la Comisión de Feminismos y Disidencias, planteó pocas horas antes del exhibicionismo del taxista Gustavo Beatriz frente a la periodista de LT8 Georgina Belluati, episodio que tuvo lugar el 11 de marzo, un proyecto de ordenanza sobre el tema que ahora se prevé discutir en conjunto con el nuevo Código de Convivencia. La iniciativa postula instancias educativas frente a las faltas comprobables, la realización de campañas de comunicación por parte de la Municipalidad de Rosario y multas económicas que irían desde los cuatro mil hasta los 12 mil pesos.

Los datos de Mumalá

En 2019, la organización feminista Mumalá encuestó a 800 personas para profundizar el fenómeno del acoso callejero y detectó que el 96 por ciento había sufrido este tipo de violencia mientras que el 81 por ciento se sintió inseguras o muy insegura en la vía pública, particularmente las mujeres, adolescentes, niñas y feminidades trans de entre 15 a 19 años.

El 76 por ciento de las consultadas se sintió más insegura de noche por la poca iluminación, por zonas poco transitadas o por la presencia de varones desconocidos, lo que les producía miedo a ser agredidas o atacadas sexualmente. Como consecuencia, el 93 por ciento evita pasar por lugares oscuros, el 72 tener contacto visual con desconocidos y el 54 usar ropa llamativa, en tanto el 81 por ciento toma rutas alternativas para reducir riesgos.

Sobre las violencias online, las estadísticas de Mumalá dan cuenta de que el 60 por ciento de las personas encuestadas recibió material audiovisual de contenido sexual sin consentimiento, siendo la franja de edad más afectada entre los 15 a 19 años. Mientras que se comienzan a padecer este tipo de situaciones entre los nueve y los 19 años.

Antecedentes en Rosario

El gobierno local, en el marco de la campaña previa a la pandemia denominada "Verano del respeto", presentó un dispositivo de realidad virtual en la Rambla Catalunya orientado a varones, que pone el foco en erradicar el acoso callejero y la violencia de género en todas sus formas. Los hombres que transitaron por ese sector de la costanera en febrero de 2020 pudieron experimentar, a través de una lente, distintas situaciones de acoso que las mujeres sufren cotidianamente y así ponerse en su lugar.

Se trata de videos que duran aproximadamente dos minutos y se filmaron con cámaras de 360 grados, para luego ser visualizados con lentes de realidad virtual. Estas situaciones se desarrollan en tres espacios distintos de uso masivo: la parada del colectivo, un bar y la misma playa. Quienes decidieron ponerse el casco pudieron optar por vivenciar alguna o todas esas situaciones, seguido luego por una instancia de reflexión.

Los lugares fueron seleccionados en base a experiencias verídicas de distintas mujeres surgidas en el Ideatón (maratón de ideas) denominado "La igualdad de género funciona", que se desarrolló en noviembre de 2019.

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