Drogas

Absuelven a detenido con un gramo de cocaína que juzgaban por narcotráfico

El imputado, un empleado de una gomería de San Nicolás, había dicho siempre que esa mínima cantidad era para consumo personal

Sábado 04 de Noviembre de 2017

El juicio a una persona acusada de narcotráfico por tener un gramo de cocaína pareció terminar ayer con la confirmación de que tal cosa era un despropósito tanto jurídico como de política criminal. El imputado, un empleado de una gomería de San Nicolás, había dicho siempre que esa mínima cantidad era para consumo personal. Su defensor demostró que la investigación no contaba con una sola evidencia de que el acusado se dedicara a comercializar estupefacientes. En el momento de los alegatos, en el primer piso de los Tribunales Federales de Oroño al 900, el fiscal desistió de pedir pena por no tener probado el narcotráfico. El juez entonces resolvió dictar la absolución.

   Lo que queda en el medio es un interrogante acerca de un trámite que, durante más de cuatro años, insumió el dispendio de recursos humanos y materiales de la Justicia Federal por un caso centrado en una cantidad insignificante de cocaína secuestrada y, sobre todo, ningún indicio sólido de que existiera detrás una organización dedicada a comerciar droga.

   El fiscal no pidió pena porque, según alegó, no pudo probar ni por las constancias del expediente ni por los testigos que existiera en este caso comercio de estupefacientes. Terminó considerando que los elementos de la investigación policial no iban más allá de demostrar, como decía el mismo acusado, un caso de tenencia para consumo personal. Esto no está reconocido como un delito desde que en 2009 la Corte Suprema de la Nación, con el fallo Arriola, declaró la inconstitucionalidad de fijar pena a una persona adulta que tuviera sustancia con esta finalidad en el ámbito privado.

   La situación que llegó a juicio se originó con una acción preventiva de la Policía Federal de San Nicolás, que indicó haber tomado conocimiento "por comentarios de diversos vecinos" que en una gomería de la calle Moreno de esa ciudad bonaerense había maniobras de personas que eran compatibles con la venta de drogas.

   Eso avanzó hasta que el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo dio una orden para pedir una actividad "de corte" en ese lugar y autorizó un allanamiento. El corte consiste en atisbar la actividad de intercambio entre personas, en general de dinero por estupefacientes, y producir detenciones para secuestrar la droga que luego sirve como evidencia de la comercialización.

   Sin embargo, en este caso aunque hubo detenidos a nadie se le secuestró drogas. Primero detuvieron a un joven en bicicleta que había estado en la gomería. Luego a dos jóvenes que se iban en un VW Gol, pero a los que tampoco se les encontró nada.

   No obstante, los efectivos de la Policía Federal ingresaron al domicilio del gomero, Luis Alejandro O., a quien le encontraron en un tarro con bulones tres envoltorios que contenían, en total, 1.1 gramo de cocaína.

   Ayer el acusado repitió lo que dijo en la indagatoria: que eso era suyo y que lo tenía para consumo propio. Antes, durante la mañana, declararon testigos civiles que no recordaron los hechos. Hubo luego un momento desconcertante cuando dos civiles y un policía hablaron de un procedimiento, en este mismo caso, en el que supuestamente a un civil se le encontró marihuana y pastillas. Pero no pudo considerarse nada porque se trataba de una novedad absoluta, que no había sido mencionada ni en el acta policial inicial, ni durante la instrucción ni existía en el expediente.

   Al reanudarse el juicio a la tarde, el fiscal Federico Reynares Solari hizo una valoración sobre los elementos del caso. Indicó que de las evidencias reunidas nada lo persuadía con certeza de que el gomero hubiera tenido esa mínima cantidad de droga para comercializarla. El hecho de que hubiera personas que se acercaran a su local tenía que ver con que se trataba de un comercio. Y la policía no había logrado demostrar que se comercializara nada: a los demorados que se retiraban de la gomería no les habían encontrado droga. Por ello, dijo que no podía sostener la acusación de tráfico. Adujo que era un caso, a su criterio, de tenencia sin pena.

   Frente a este planteo, el defensor oficial Martín Gesino vio su camino allanado y se ahorró el trabajo de alegar. Frente a este panorama, el juez Ricardo Moisés Vázquez dictó la absolución. El acusado salió del tribunal caminando y se marchó a su casa.

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